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Difícil contradecir lo que tan claro expone la Organización Mundial de la Salud (OMS): niños y adolescentes de entre 5 y 17 años deben realizar unos 60 minutos de actividad física diaria, en rutinas que incluyan ejercicios aeróbicos intensos y, al menos tres veces por semana, otros que refuercen sus huesos y músculos. La receta contra los males del sedentarismo debe comenzar a aplicarse desde pequeños (Unicef demostró en 2025 que, por primera vez en la historia, la obesidad superaba al bajo peso como forma dominante de malnutrición en el mundo entre niños y adolescentes).




La mayor tasa de abandono de la actividad física en general se produce entre los 16 y 18 años, una tendencia que se acentúa en el caso de las mujeres: el 76% de las que tienen entre 12 y 25 años no cumplen con las recomendaciones mínimas de actividad física establecidas por la Organización de la Salud (OMS), frente al 59% de los hombres en la misma franja de edad.
Contra esta tendencia surgió Basket Girlz, un proyecto impulsado por Endesa que pregunta por qué las mujeres abandonan el deporte en la adolescencia para incidir en esos aspectos clave que permitan a las futuras generaciones seguir disfrutando de lo que nos da el baloncesto en la pista y fuera de ella.
La salud global atraviesa un momento delicado. La situación geopolítica mundial y el recorte sin precedentes de la financiación internacional en salud amenazan décadas de avances en la lucha contra epidemias y enfermedades infecciosas. La ayuda al desarrollo para la salud cayó un 21% entre 2024 y 2025, el nivel más bajo en más de 15 años, y se espera que disminuya aún más hacia 2030.
El lunes, Mark Zuckerberg acudió por primera vez a la gala del Met. Aunque el director ejecutivo de Meta no posó en la alfombra roja y acudió directamente a la cena —donde probablemente se sentó en la mesa de Anna Wintour, anfitriona del evento—, su look no pasó desapercibido. Lució un esmoquin clásico de Prada, nada extravagante pero alejado de su fidelidad de antaño a los vaqueros y la camiseta de algodón. Esta elección ha dado pie a la periodista de The New York Times Vanessa Friedman a hablar de su Met-amorfosis, un juego de palabras que alude a su transformación estilística, que Friedman atribuye al éxito de las gafas inteligentes comercializadas por Meta. Desde luego, como afirma la periodista, un esmoquin de Prada nunca es un esmoquin sin más, por muy ortodoxo que sea. Pero ya hay quien ha empezado a alertar de que el verdadero protagonista del look no era el traje, sino el reloj que Zuckerberg llevaba en la muñeca.