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Noticias en Español

Noticias en Español

Mi hermano compró una brillante cápsula azul sin saber que era cesio-137 y desató el mayor accidente radiactivo de la historia de mi país

BBC Mundo | Categorías: Sin categoría 24 Oct 2026 08:49
Cuando unos recolectores de basura encontraron una extraña cápsula brillante, nadie se dio cuenta de que era altamente radiactiva y que destruiría la vida de todos los que la tocaran.

El chavismo en el centro de datos, Extremadura en la periferia

El País | Categorías: Tecnología, PP, Vox, Científicos, Extremadura, Transformación digital, Chavismo, Democracia, Política, Políticos 24 Oct 2026 03:30
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He de reconocer que, hasta ahora, creía que la postura escorada de los gobiernos autonómicos en favor de los centros de datos se debía a la misma injusta mezcla que nos afecta a buena parte de los españoles: la falta de información por parte de las grandes corporaciones promotoras y la diseminación por estas de algunos datos confusos y sobredimensionados en empleo e inversión. La labor que he tratado de desempeñar estos últimos meses, como investigador predoctoral del CSIC y de la UC3M, ha sido precisamente tratar de poner la información a disposición de los vecinos y las administraciones afectadas por estas instalaciones. Es por ello que recibí con ilusión la invitación de Unidas por Extremadura para comparecer en la Comisión de Economía, Empleo y Transformación Digital de la Asamblea de Extremadura con el objeto de ofrecer un análisis científico de los beneficios y riesgos asociados a los proyectos de instalación de grandes centros de datos en esta tierra. La misma tierra que cultivaron mis abuelos y de la que emigraron con la intención de que sus nietos pudieran estudiar en las instituciones en las que a día de hoy trabajo.

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Susan Sarandon: “A veces me llaman comunista. Creo que es la manera que tienen algunos de decir que alguien está como una cabra”

El País | Categorías: Susan Sarandon, Actrices, Hollywood, Películas, Tim Robbins, Pedro Almodóvar, Palestina, Activismo, Moda, Giorgio Armani 24 Oct 2026 03:30
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El 25 de septiembre, apenas una semana después de esta entrevista, Susan Sarandon (Nueva York, 80 años) fue detenida a las puertas de la ONU en Nueva York. Protestaba, junto a otras actrices como Hannah Einbinder o Cynthia Nixon, contra la comparecencia en la Asamblea del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. No era la primera vez que la detenían y quizás no sea la última. Susan Sarandon, actriz en más de 100 películas, ha protagonizado éxitos de Hollywood como El cliente, Quédate a mi lado o Las brujas de Eastwick; películas de culto como The Rocky Horror Picture Show o Thelma y Louise; y películas comprometidas como Pena de muerte, que le valió un Oscar. Ha aparecido en la serie Friends y ha rodado con Louis Malle. Porque Sarandon escoge sus proyectos como vive, de forma desprejuiciada, con una mezcla de curiosidad y desafío: “Cuando leo un guion quiero que me conmueva. Quiero que el personaje sea algo que no haya hecho antes. Está muy bien si hay un director con una buena trayectoria, pero a veces son directores nuevos. Es genial si te pueden pagar, pero a veces no pueden”. Es el caso de su último proyecto, The Accompanist (aún pendiente de título en español), donde interpreta a Sylvia, una madre de acogida atormentada y excéntrica.

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Estilismo:

Juan Cebrián

Maquillaje, peluquería y manicura:

Genevieve Herr (Sally Harlor), Matthew Monzon (TMG LA) y Pattie Yankee.

Producción:

Cristina Serrano.

Asistente de producción:

Pete Koukov.

Diseño de set y editor en set:

Elaine Winter y Mari Siviakova.

Retoque fotográfico:

La machine.

Producción local:

Drita Curanaj (R3 Mgmt) y Wojtek Szaulinski.

Sastre:

Margarita Babina.

Asistentes de fotografía:

Christopher Morel y Keegan Eckart.

Asistente de estilismo:

Fern Cerezo y Jan Anthonio Diaz.

Wendy Brown, politóloga: “Llevamos un tipo de vida insostenible y lo sabemos”

El País | Categorías: Política, Democracia, Partidos políticos, Estados Unidos, Comunidad LGTBIQ+, Barcelona, Filosofía, Ciencias políticas, Feminismo, Racismo, Machismo, Manifestaciones 24 Oct 2026 03:30
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En esta época posterior a todo y anterior a nada, la politóloga Wendy Brown va a lo fundamental. Habla de la transcendencia de las próximas elecciones, de la espiral nihilista del neoliberalismo, del problemón de la lógica masculinista naturalizada, de las demandas que comparten los votantes de izquierda y derecha, y de los movimientos sociales que buscan salida a un mundo en combustión, víctima de un fuego alimentado por demagogos oportunistas.

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El uso de inyecciones para adelgazar está afectando las ventas de productos de belleza y cuidado de la piel, según L'Oréal

BBC Mundo | Categorías: Sin categoría 23 Oct 2026 00:35
El director ejecutivo de L'Oréal afirma que el creciente uso de GLP-1 es "un fenómeno muy importante" para su compañía.

Oktoberfest: siete millones de personas, 550.000 pollos y 16 días de fiesta

El País | Categorías: Cerveza, Festivales, Alemania, Múnich, Leganés, Fiestas, Trigo, Hostelería 22 Oct 2026 10:00
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Jörg Biebernick, consejero delegado de Paulaner, sostiene una cerveza sin alcohol. No es traición alguna, sino logística. Su marca presume de haber sido la primera en lanzar una cerveza de trigo sin alcohol, en 1986, mucho antes de que nadie hablara de moderación. Ese es hoy uno de los pocos segmentos que crece, y mucho: en Alemania supone entre el 10% del mercado y crece a doble dígito; la cerveza de trigo cero cero crece un 37% este año fuera del país, y en enero llegará la lager cero cero. Biebernick no lo ve como cosa de jóvenes ni de mayores, sino de ocasiones. “Antes, si tomabas una cerveza en la comida, sabías que por la tarde no podías hacer deporte ni trabajar. Ahora la cero cero lleva la cerveza a sitios donde no estaba”. Y ya no es un estigma: “Antes eras el perdedor del día porque conducías. Ya no va de perdedores o ganadores, es tu decisión”. Bien mirado, es una frase que resume el estado actual de la cerveza en el mundo: un negocio de siglos que ha aprendido a dosificarse.

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Los alumnos de la Autónoma acorralan a los 150 radicales del violento escrache a Felipe González

ABC | Categorías: Todos 20 Oct 2016 22:34
Indignación. Es lo primero que se respira nada más entrar a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), escenario el miércoles, de un violento escrache contra el expresidente del Gobierno Felipe González y el periodista Juan Luis Cebrián, dentro del foro «Jornadas sociedad civil y cambio global». Mientras algunos alumnos aprovechan los últimos coletazos de buen tiempo para tomar fuera un café, otros se recluyen en el interior para acometer las tareas pertinentes. Los trabajadores de limpieza se afanan en sacar brillo a un edificio que a simple vista escapa del prototipo de una madriguera radical dentro del ámbito universitario. Tres mesas situadas en diferentes puntos del interior recogen firmas para condenar lo ocurrido. Son estudiantes de la propia facultad, que a través de los grupos de delegados, «votados por todos los compañeros de clase», se han organizado para mostrar su repulsa. No quieren que se les identifique con los violentos, ya que «la universidad es un espacio donde tiene que haber libertad de expresión y diálogo, y nadie puede ser sufrir ningún tipo de violencia», explica un integrante de una de las mesas. Llevan recogidas más de mil firmas y solo son alrededor de 3.000 los matriculados. Una cifra que contrasta con los apenas 150 vándalos que acudieron a reventar el acto. Los alumnos han redactado un manifiesto, que el decanato ha leído y aprobado, donde transmiten a la sociedad que en su facultad les permiten exponer cualquier idea, mostrar pancartas, realizar actos, movilizaciones, huelgas o manifestaciones: «Y por ese motivo no necesitamos recurrir a otros medios, como los empleados en esta ocasión, porque podemos hablar y expresarnos por otros medios respetando las normas». Manuela Carmena, que ayer participó con total tranquilidad en el mismo foro, plasmó su firma al final de su ponencia. La decana está recabando información que identifique a los autores, sean individuos o asociaciones El goteo de jóvenes dispuestos a dejar por escrito su rechazo fue constante. No tienen miedo y esperan que los hechos no queden impunes. «Vamos a llevar una declaración a la Junta de la Facultad para que tome las medidas oportunas. La primera en firmar fue la decana y nos consta que hay abierta una investigación para expulsar a los responsables», asegura una universitaria. Según explica la decana, Yolanda Valdeolivares, lo importante el miércoles fue garantizar la seguridad, pero ahora es tiempo de investigar y recabar información para «adoptar las medidas que lleven a reconocer a los responsables de los hechos y a acreditar su identidad, ya sea a título personal o de asociación». De camino al salón de actos Tomás y Valiente, situado en la segunda planta, otro estudiante advierte que la facultad «es un laberinto», al tiempo que señala una planta más abajo, el pasillo donde está la sede de Habeas Corpus, una asociación autodenominada antifascista y anticapitalista, registrada oficialmente por el decanato, a la que muchos señalan como participantes activos en el boicot. «Aunque no sepamos quién lo ha organizado, cualquiera que estuvo allí es capaz de identificar a los compañeros de su clase que han provocado esto», relata el mismo alumno. Su testimonio es clave para entender la magnitud de lo acontecido. Junto a varios amigos y compañeros trató de acceder al curso, en el que estaban matriculados. «Las ponencias comenzaron el martes y en ninguna pasó nada. Nadie cree que algo así pueda ocurrir». Los violentos accedieron a la facultad portando caretas, algunas de ellas con el nombre de José Antonio Lasa y Christian Olaskoaga -etarras asesinados por los GAL-, y se marcharon lanzado un petardo de gran tamaño en el pasillo, que provocó la caída de los protectores de las luces halógenas e impactaron sobre el cuerpo de algunas personas. «Entre medias, además de empujones, insultos y golpes y de agredir a un profesor de 70 años, en un momento dado vi un cuchillo de cocina de grandes dimensiones, de esos que la hoja del filo tiembla, y salí de allí corriendo. El arma la encontró un profesor, motivo por el cual los manifestantes lo acusaron de haberlo puesto en ese lugar como una falsa prueba», sentencia el propio afectado. La turba fue organizada por los radicales a través de las redes sociales y grupos de Whatsapp En la guarida de Habeas Corpus hay cerca de 20 personas. «Estamos de asamblea, ¿qué queréis?». El revuelo que provoca nuestra presencia es evidente, conscientes de que viven días complicados. «Nuestra asociación no ha organizado nada y tampoco sabemos si alguien de aquí a título individual ha participado», expresa uno de sus miembros. Señalados por sus propios compañeros de pupitre, dudan entre expresar su visión o permanecer callados, hecho este último que acaba imponiéndose. Aunque no sin antes asegurar en relación al cuchillo que «fueron los escoltas de Felipe González los que lo dejaron tirado en el suelo para incriminarnos». Grupos ajenos a la facultad La Federación de Estudiantes Libertaria (FEL), que tiene implantación en la Complutense, en la Carlos III y en la propia Autónoma, se ha atribuido el violento escrache con un mensaje desafiante en Twitter: «Muchas gracias por todas las muestras de solidaridad. Meterse con dos Capos del Régimen tiene consecuencias». La FEL se define como una «organización anarquista», creada en 2014 tras la «desmovilización estudiantil post-Bolonia» y para hacer frente a una universidad «cada día más elitizada». Junto a ellos, también estaba Izquierda Castellana, el «brazo político» del antifascismo y cuya rama juvenil, Yesca, está asentada en la UCM. El plan estaba claro. Y el punto de encuentro también. «La convocatoria estaba preparada para quedar en la Facultad de Psicología, reunir a toda la gente que vino de la Complutense y de allí entrar en masa para tener el mayor impacto posible», describen los inscritos en el propio curso. La turba fue convocada en redes sociales, y mediante grupos de WhatsApp, un mecanismo que utilizan cada vez más para eludir la vigilancia policial.

Los alumnos de la Autónoma acorralan a los 150 radicales del violento escrache a Felipe González

ABC | Categorías: Todos 20 Oct 2016 22:34
Indignación. Es lo primero que se respira nada más entrar a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), escenario el miércoles, de un violento escrache contra el expresidente del Gobierno Felipe González y el periodista Juan Luis Cebrián, dentro del foro «Jornadas sociedad civil y cambio global». Mientras algunos alumnos aprovechan los últimos coletazos de buen tiempo para tomar fuera un café, otros se recluyen en el interior para acometer las tareas pertinentes. Los trabajadores de limpieza se afanan en sacar brillo a un edificio que a simple vista escapa del prototipo de una madriguera radical dentro del ámbito universitario. Tres mesas situadas en diferentes puntos del interior recogen firmas para condenar lo ocurrido. Son estudiantes de la propia facultad, que a través de los grupos de delegados, «votados por todos los compañeros de clase», se han organizado para mostrar su repulsa. No quieren que se les identifique con los violentos, ya que «la universidad es un espacio donde tiene que haber libertad de expresión y diálogo, y nadie puede ser sufrir ningún tipo de violencia», explica un integrante de una de las mesas. Llevan recogidas más de mil firmas y solo son alrededor de 3.000 los matriculados. Una cifra que contrasta con los apenas 150 vándalos que acudieron a reventar el acto. Los alumnos han redactado un manifiesto, que el decanato ha leído y aprobado, donde transmiten a la sociedad que en su facultad les permiten exponer cualquier idea, mostrar pancartas, realizar actos, movilizaciones, huelgas o manifestaciones: «Y por ese motivo no necesitamos recurrir a otros medios, como los empleados en esta ocasión, porque podemos hablar y expresarnos por otros medios respetando las normas». Manuela Carmena, que ayer participó con total tranquilidad en el mismo foro, plasmó su firma al final de su ponencia. La decana está recabando información que identifique a los autores, sean individuos o asociaciones El goteo de jóvenes dispuestos a dejar por escrito su rechazo fue constante. No tienen miedo y esperan que los hechos no queden impunes. «Vamos a llevar una declaración a la Junta de la Facultad para que tome las medidas oportunas. La primera en firmar fue la decana y nos consta que hay abierta una investigación para expulsar a los responsables», asegura una universitaria. Según explica la decana, Yolanda Valdeolivares, lo importante el miércoles fue garantizar la seguridad, pero ahora es tiempo de investigar y recabar información para «adoptar las medidas que lleven a reconocer a los responsables de los hechos y a acreditar su identidad, ya sea a título personal o de asociación». De camino al salón de actos Tomás y Valiente, situado en la segunda planta, otro estudiante advierte que la facultad «es un laberinto», al tiempo que señala una planta más abajo, el pasillo donde está la sede de Habeas Corpus, una asociación autodenominada antifascista y anticapitalista, registrada oficialmente por el decanato, a la que muchos señalan como participantes activos en el boicot. «Aunque no sepamos quién lo ha organizado, cualquiera que estuvo allí es capaz de identificar a los compañeros de su clase que han provocado esto», relata el mismo alumno. Su testimonio es clave para entender la magnitud de lo acontecido. Junto a varios amigos y compañeros trató de acceder al curso, en el que estaban matriculados. «Las ponencias comenzaron el martes y en ninguna pasó nada. Nadie cree que algo así pueda ocurrir». Los violentos accedieron a la facultad portando caretas, algunas de ellas con el nombre de José Antonio Lasa y Christian Olaskoaga -etarras asesinados por los GAL-, y se marcharon lanzado un petardo de gran tamaño en el pasillo, que provocó la caída de los protectores de las luces halógenas e impactaron sobre el cuerpo de algunas personas. «Entre medias, además de empujones, insultos y golpes y de agredir a un profesor de 70 años, en un momento dado vi un cuchillo de cocina de grandes dimensiones, de esos que la hoja del filo tiembla, y salí de allí corriendo. El arma la encontró un profesor, motivo por el cual los manifestantes lo acusaron de haberlo puesto en ese lugar como una falsa prueba», sentencia el propio afectado. La turba fue organizada por los radicales a través de las redes sociales y grupos de Whatsapp En la guarida de Habeas Corpus hay cerca de 20 personas. «Estamos de asamblea, ¿qué queréis?». El revuelo que provoca nuestra presencia es evidente, conscientes de que viven días complicados. «Nuestra asociación no ha organizado nada y tampoco sabemos si alguien de aquí a título individual ha participado», expresa uno de sus miembros. Señalados por sus propios compañeros de pupitre, dudan entre expresar su visión o permanecer callados, hecho este último que acaba imponiéndose. Aunque no sin antes asegurar en relación al cuchillo que «fueron los escoltas de Felipe González los que lo dejaron tirado en el suelo para incriminarnos». Grupos ajenos a la facultad La Federación de Estudiantes Libertaria (FEL), que tiene implantación en la Complutense, en la Carlos III y en la propia Autónoma, se ha atribuido el violento escrache con un mensaje desafiante en Twitter: «Muchas gracias por todas las muestras de solidaridad. Meterse con dos Capos del Régimen tiene consecuencias». La FEL se define como una «organización anarquista», creada en 2014 tras la «desmovilización estudiantil post-Bolonia» y para hacer frente a una universidad «cada día más elitizada». Junto a ellos, también estaba Izquierda Castellana, el «brazo político» del antifascismo y cuya rama juvenil, Yesca, está asentada en la UCM. El plan estaba claro. Y el punto de encuentro también. «La convocatoria estaba preparada para quedar en la Facultad de Psicología, reunir a toda la gente que vino de la Complutense y de allí entrar en masa para tener el mayor impacto posible», describen los inscritos en el propio curso. La turba fue convocada en redes sociales, y mediante grupos de WhatsApp, un mecanismo que utilizan cada vez más para eludir la vigilancia policial.

Los alumnos de la Autónoma acorralan a los 150 radicales del violento escrache a Felipe González

ABC | Categorías: Todos 20 Oct 2016 22:34
Indignación. Es lo primero que se respira nada más entrar a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), escenario el miércoles, de un violento escrache contra el expresidente del Gobierno Felipe González y el periodista Juan Luis Cebrián, dentro del foro «Jornadas sociedad civil y cambio global». Mientras algunos alumnos aprovechan los últimos coletazos de buen tiempo para tomar fuera un café, otros se recluyen en el interior para acometer las tareas pertinentes. Los trabajadores de limpieza se afanan en sacar brillo a un edificio que a simple vista escapa del prototipo de una madriguera radical dentro del ámbito universitario. Tres mesas situadas en diferentes puntos del interior recogen firmas para condenar lo ocurrido. Son estudiantes de la propia facultad, que a través de los grupos de delegados, «votados por todos los compañeros de clase», se han organizado para mostrar su repulsa. No quieren que se les identifique con los violentos, ya que «la universidad es un espacio donde tiene que haber libertad de expresión y diálogo, y nadie puede ser sufrir ningún tipo de violencia», explica un integrante de una de las mesas. Llevan recogidas más de mil firmas y solo son alrededor de 3.000 los matriculados. Una cifra que contrasta con los apenas 150 vándalos que acudieron a reventar el acto. Los alumnos han redactado un manifiesto, que el decanato ha leído y aprobado, donde transmiten a la sociedad que en su facultad les permiten exponer cualquier idea, mostrar pancartas, realizar actos, movilizaciones, huelgas o manifestaciones: «Y por ese motivo no necesitamos recurrir a otros medios, como los empleados en esta ocasión, porque podemos hablar y expresarnos por otros medios respetando las normas». Manuela Carmena, que ayer participó con total tranquilidad en el mismo foro, plasmó su firma al final de su ponencia. La decana está recabando información que identifique a los autores, sean individuos o asociaciones El goteo de jóvenes dispuestos a dejar por escrito su rechazo fue constante. No tienen miedo y esperan que los hechos no queden impunes. «Vamos a llevar una declaración a la Junta de la Facultad para que tome las medidas oportunas. La primera en firmar fue la decana y nos consta que hay abierta una investigación para expulsar a los responsables», asegura una universitaria. Según explica la decana, Yolanda Valdeolivares, lo importante el miércoles fue garantizar la seguridad, pero ahora es tiempo de investigar y recabar información para «adoptar las medidas que lleven a reconocer a los responsables de los hechos y a acreditar su identidad, ya sea a título personal o de asociación». De camino al salón de actos Tomás y Valiente, situado en la segunda planta, otro estudiante advierte que la facultad «es un laberinto», al tiempo que señala una planta más abajo, el pasillo donde está la sede de Habeas Corpus, una asociación autodenominada antifascista y anticapitalista, registrada oficialmente por el decanato, a la que muchos señalan como participantes activos en el boicot. «Aunque no sepamos quién lo ha organizado, cualquiera que estuvo allí es capaz de identificar a los compañeros de su clase que han provocado esto», relata el mismo alumno. Su testimonio es clave para entender la magnitud de lo acontecido. Junto a varios amigos y compañeros trató de acceder al curso, en el que estaban matriculados. «Las ponencias comenzaron el martes y en ninguna pasó nada. Nadie cree que algo así pueda ocurrir». Los violentos accedieron a la facultad portando caretas, algunas de ellas con el nombre de José Antonio Lasa y Christian Olaskoaga -etarras asesinados por los GAL-, y se marcharon lanzado un petardo de gran tamaño en el pasillo, que provocó la caída de los protectores de las luces halógenas e impactaron sobre el cuerpo de algunas personas. «Entre medias, además de empujones, insultos y golpes y de agredir a un profesor de 70 años, en un momento dado vi un cuchillo de cocina de grandes dimensiones, de esos que la hoja del filo tiembla, y salí de allí corriendo. El arma la encontró un profesor, motivo por el cual los manifestantes lo acusaron de haberlo puesto en ese lugar como una falsa prueba», sentencia el propio afectado. La turba fue organizada por los radicales a través de las redes sociales y grupos de Whatsapp En la guarida de Habeas Corpus hay cerca de 20 personas. «Estamos de asamblea, ¿qué queréis?». El revuelo que provoca nuestra presencia es evidente, conscientes de que viven días complicados. «Nuestra asociación no ha organizado nada y tampoco sabemos si alguien de aquí a título individual ha participado», expresa uno de sus miembros. Señalados por sus propios compañeros de pupitre, dudan entre expresar su visión o permanecer callados, hecho este último que acaba imponiéndose. Aunque no sin antes asegurar en relación al cuchillo que «fueron los escoltas de Felipe González los que lo dejaron tirado en el suelo para incriminarnos». Grupos ajenos a la facultad La Federación de Estudiantes Libertaria (FEL), que tiene implantación en la Complutense, en la Carlos III y en la propia Autónoma, se ha atribuido el violento escrache con un mensaje desafiante en Twitter: «Muchas gracias por todas las muestras de solidaridad. Meterse con dos Capos del Régimen tiene consecuencias». La FEL se define como una «organización anarquista», creada en 2014 tras la «desmovilización estudiantil post-Bolonia» y para hacer frente a una universidad «cada día más elitizada». Junto a ellos, también estaba Izquierda Castellana, el «brazo político» del antifascismo y cuya rama juvenil, Yesca, está asentada en la UCM. El plan estaba claro. Y el punto de encuentro también. «La convocatoria estaba preparada para quedar en la Facultad de Psicología, reunir a toda la gente que vino de la Complutense y de allí entrar en masa para tener el mayor impacto posible», describen los inscritos en el propio curso. La turba fue convocada en redes sociales, y mediante grupos de WhatsApp, un mecanismo que utilizan cada vez más para eludir la vigilancia policial.

Los alumnos de la Autónoma acorralan a los 150 radicales del violento escrache a Felipe González

ABC | Categorías: Todos 20 Oct 2016 22:34
Indignación. Es lo primero que se respira nada más entrar a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), escenario el miércoles, de un violento escrache contra el expresidente del Gobierno Felipe González y el periodista Juan Luis Cebrián, dentro del foro «Jornadas sociedad civil y cambio global». Mientras algunos alumnos aprovechan los últimos coletazos de buen tiempo para tomar fuera un café, otros se recluyen en el interior para acometer las tareas pertinentes. Los trabajadores de limpieza se afanan en sacar brillo a un edificio que a simple vista escapa del prototipo de una madriguera radical dentro del ámbito universitario. Tres mesas situadas en diferentes puntos del interior recogen firmas para condenar lo ocurrido. Son estudiantes de la propia facultad, que a través de los grupos de delegados, «votados por todos los compañeros de clase», se han organizado para mostrar su repulsa. No quieren que se les identifique con los violentos, ya que «la universidad es un espacio donde tiene que haber libertad de expresión y diálogo, y nadie puede ser sufrir ningún tipo de violencia», explica un integrante de una de las mesas. Llevan recogidas más de mil firmas y solo son alrededor de 3.000 los matriculados. Una cifra que contrasta con los apenas 150 vándalos que acudieron a reventar el acto. Los alumnos han redactado un manifiesto, que el decanato ha leído y aprobado, donde transmiten a la sociedad que en su facultad les permiten exponer cualquier idea, mostrar pancartas, realizar actos, movilizaciones, huelgas o manifestaciones: «Y por ese motivo no necesitamos recurrir a otros medios, como los empleados en esta ocasión, porque podemos hablar y expresarnos por otros medios respetando las normas». Manuela Carmena, que ayer participó con total tranquilidad en el mismo foro, plasmó su firma al final de su ponencia. La decana está recabando información que identifique a los autores, sean individuos o asociaciones El goteo de jóvenes dispuestos a dejar por escrito su rechazo fue constante. No tienen miedo y esperan que los hechos no queden impunes. «Vamos a llevar una declaración a la Junta de la Facultad para que tome las medidas oportunas. La primera en firmar fue la decana y nos consta que hay abierta una investigación para expulsar a los responsables», asegura una universitaria. Según explica la decana, Yolanda Valdeolivares, lo importante el miércoles fue garantizar la seguridad, pero ahora es tiempo de investigar y recabar información para «adoptar las medidas que lleven a reconocer a los responsables de los hechos y a acreditar su identidad, ya sea a título personal o de asociación». De camino al salón de actos Tomás y Valiente, situado en la segunda planta, otro estudiante advierte que la facultad «es un laberinto», al tiempo que señala una planta más abajo, el pasillo donde está la sede de Habeas Corpus, una asociación autodenominada antifascista y anticapitalista, registrada oficialmente por el decanato, a la que muchos señalan como participantes activos en el boicot. «Aunque no sepamos quién lo ha organizado, cualquiera que estuvo allí es capaz de identificar a los compañeros de su clase que han provocado esto», relata el mismo alumno. Su testimonio es clave para entender la magnitud de lo acontecido. Junto a varios amigos y compañeros trató de acceder al curso, en el que estaban matriculados. «Las ponencias comenzaron el martes y en ninguna pasó nada. Nadie cree que algo así pueda ocurrir». Los violentos accedieron a la facultad portando caretas, algunas de ellas con el nombre de José Antonio Lasa y Christian Olaskoaga -etarras asesinados por los GAL-, y se marcharon lanzado un petardo de gran tamaño en el pasillo, que provocó la caída de los protectores de las luces halógenas e impactaron sobre el cuerpo de algunas personas. «Entre medias, además de empujones, insultos y golpes y de agredir a un profesor de 70 años, en un momento dado vi un cuchillo de cocina de grandes dimensiones, de esos que la hoja del filo tiembla, y salí de allí corriendo. El arma la encontró un profesor, motivo por el cual los manifestantes lo acusaron de haberlo puesto en ese lugar como una falsa prueba», sentencia el propio afectado. La turba fue organizada por los radicales a través de las redes sociales y grupos de Whatsapp En la guarida de Habeas Corpus hay cerca de 20 personas. «Estamos de asamblea, ¿qué queréis?». El revuelo que provoca nuestra presencia es evidente, conscientes de que viven días complicados. «Nuestra asociación no ha organizado nada y tampoco sabemos si alguien de aquí a título individual ha participado», expresa uno de sus miembros. Señalados por sus propios compañeros de pupitre, dudan entre expresar su visión o permanecer callados, hecho este último que acaba imponiéndose. Aunque no sin antes asegurar en relación al cuchillo que «fueron los escoltas de Felipe González los que lo dejaron tirado en el suelo para incriminarnos». Grupos ajenos a la facultad La Federación de Estudiantes Libertaria (FEL), que tiene implantación en la Complutense, en la Carlos III y en la propia Autónoma, se ha atribuido el violento escrache con un mensaje desafiante en Twitter: «Muchas gracias por todas las muestras de solidaridad. Meterse con dos Capos del Régimen tiene consecuencias». La FEL se define como una «organización anarquista», creada en 2014 tras la «desmovilización estudiantil post-Bolonia» y para hacer frente a una universidad «cada día más elitizada». Junto a ellos, también estaba Izquierda Castellana, el «brazo político» del antifascismo y cuya rama juvenil, Yesca, está asentada en la UCM. El plan estaba claro. Y el punto de encuentro también. «La convocatoria estaba preparada para quedar en la Facultad de Psicología, reunir a toda la gente que vino de la Complutense y de allí entrar en masa para tener el mayor impacto posible», describen los inscritos en el propio curso. La turba fue convocada en redes sociales, y mediante grupos de WhatsApp, un mecanismo que utilizan cada vez más para eludir la vigilancia policial.
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