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Toda revolución política, grande o pequeña, disfruta en sus inicios de proyectar cierto aire de clandestinidad. El equipo de Zack Polanski (Salford, 43 años), el líder del Partido Verde de Inglaterra y Gales, cita a un reducido grupo de corresponsales extranjeros en la boca de un túnel de acceso a Stonebridge Park, el conocido como Snake Park por la enorme serpiente azul de mosaico que decora su zona infantil. Está en el barrio de Hackney, al noreste de Londres. Es una zona con fuerte tradición de izquierdas, base de movimientos okupas y antifascistas. Territorio del Partido Laborista. Como otras zonas de la metrópoli, hoy repoblada por jóvenes urbanos que en 2016 votaron masivamente (un 79%) en contra del Brexit.
En los últimos años, la salud mental ha saltado del ámbito clínico a las conversaciones cotidianas y, sobre todo, a las redes sociales. TikTok, Instagram y YouTube se han convertido en una nueva fuente de “evaluación psicológica”, donde los diagnósticos se explican en vídeos de 30 segundos y la palabra neurodivergente aparece como etiqueta bajo miles de contenidos. El fenómeno tiene una cara positiva: la información llega a mucha gente que antes no tenía acceso a ella. Pero también una consecuencia preocupante: el autodiagnóstico indiscriminado y el uso inflacionario de etiquetas psicológicas que han perdido, en algunos casos, su verdadero significado.
— Enseñar a diferenciar rasgos de diagnósticos: ser sensible, intenso o introvertido no es una condición neurológica.
— Promover valoraciones profesionales completas: una evaluación bien hecha no solo nombra, sino que comprende numerosas historias, contextos y necesidades.
— Recuperar el valor del matiz: no todo lo que duele es un trastorno. No toda diferencia es neurodivergencia.
— Educar en gestión emocional y pensamiento crítico.
— El interés por la neurodiversidad es positivo. Comprendernos es necesario y nombrarnos puede ser útil, pero solo si las palabras mantienen su sentido y no se utilizan como atajos emocionales. La diversidad humana es real, rica y compleja. No cabe en diagnósticos reducidos a vídeos de un minuto.
Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que los directores creativos eran solo diseñadores. Profesionales sensibles con una extraña capacidad para traducir en indumentaria lo que ocurría a su alrededor —aquello de respirar el aire de su tiempo y exhalarlo en forma de ropa— sin que el ejecutivo de turno o el departamento de mercadotecnia coartaran sus acciones y decisiones. Desde la clausura de sus estudios y talleres, dictaban el canon que, al menos durante seis meses, iba a regir la moda con autoridad de oráculo. Hoy, ese oráculo gasta ojeras, acude a terapia, consulta el algoritmo como si no hubiera un mañana antes de elegir hasta un pantone y vive con la maleta hecha, no para buscar inspiración en algún lugar exótico, sino para cumplir con una agenda de trabajo demencial (o por si le dan puerta de repente, que también). Esclava de las cuentas de resultados más que nunca, rendida a la codicia galopante de unos pocos (pero poderosos) y devenida maquinaria de contenido que amenaza con devorar sus propios cimientos, la industria del vestir no solo está en crisis, sino que acusa, sobre todo, una metamorfosis traumática. Tanto que los desafíos que afrontan sus creadores ahora mismo, de los tótems que pilotan transatlánticos de lujo a los independientes que hacen encaje de bolillos para sobrevivir en un mercado dominado por grandes conglomerados, han dejado de ser estéticos para volverse existenciales.

El exdiputado popular y abogado Jorge Trías, pieza clave para que salieran a la luz los llamados papeles de Bárcenas (esa “libretita” que tanto traía de cabeza a María Dolores de Cospedal), solía recordar una frase que le dijo Mariano Rajoy para resumir su visión sobre la política. “Mira, Jorge”, le espetó el entonces presidente del PP: “La política es como un junco, cuando viene el ciclón hay que inclinarse, y cuando pasa, vuelves otra vez a tu lugar habitual”. Una metáfora que Rajoy, jefe del Gobierno durante la operación de espionaje activada en 2013 en el seno del Ministerio del Interior contra Luis Bárcenas, vuelve a practicar desde que comenzase el juicio sobre el caso Kitchen a principios de abril. Después de que su partido lo exhibiese hasta el mes pasado, cuando se sumó a la campaña de las elecciones de Castilla y León, el antiguo líder conservador se ha inclinado ahora para dejar pasar la tormenta que supone la vista oral. Sin embargo, este jueves tendrá que asomar la cabeza: está citado a declarar como testigo.
Además de a Mariano Rajoy, el tribunal prevé interrogar este jueves a otros cinco testigos: a María Dolores de Cospedal, ex secretaria general del PP y exministra de Defensa; a Juan Ignacio Zoido, ministro del Interior de 2016 a 2018 (tras Jorge Fernández Díaz); a José Luis Ortiz, quien fuera jefe de gabinete de Cospedal; y a Ignacio Ulloa y José Antonio Nieto, que fueron secretarios de Estado de Seguridad (el primero, antes de Francisco Martínez, también acusado; y Nieto, después).
Cuando estaba su momento más bajo en el liderazgo del PP, el que empezó a hundirle, tras un resultado pésimo en las elecciones catalanas de 2021 —fue el octavo partido, superado por Vox y Ciudadanos— Pablo Casado jugó a la desesperada: intentó vender la sede central en la calle Génova, manchada por la corrupción. Por esos días, Casado se quejaba amargamente a quien quería escucharle: “yo sabía que me tenía que comer el caso Gürtel, eso estaba ahí cuando yo gané el Congreso, pero nadie me avisó de que además me tendría que comer la Kitchen. Eso es nuevo, nadie nos dijo que había eso en el armario”. En ese momento, fue Alberto Núñez Feijóo, entonces presidente de Galicia, uno de los que más claramente se opuso a la venta de la sede. No era por ahí, decía Feijóo. Había que aguantar el tirón.
El Ayuntamiento de Madrid prepara un cambio radical en el urbanismo de la capital para duplicar o incluso triplicar el número de 150.000 viviendas que actualmente está previsto edificar en los diferentes proyectos urbanísticos ya planteados y aprobados, según han revelado a EL PAÍS varios expertos conocedores de la iniciativa municipal. El Consistorio confirma que José Luis Martínez-Almeida (PP), alcalde de Madrid, avanza en el llamado Plan Estratégico Municipal (PEM), una revolución normativa que permitirá también construir más casas en barrios terminados y aumentar el porcentaje de vivienda protegida. El trabajo del ayuntamiento, que ya ha sido expuesto a diferentes interlocutores y que estará aprobado de forma inicial a comienzos de 2027, abre muchas dudas a nivel normativo, empresarial, jurídico y de posible especulación, indican distintas fuentes del sector inmobiliario, aunque obtiene un respaldo casi unánime respecto a la necesidad de la densificación.
La estrategia del PSOE para acabar con la supremacía en Madrid de Isabel Díaz Ayuso pasa por varios puntos que su equipo lleva meses trabajando en la sombra. Contrario a lo que a priori se podría suponer, la hoja de ruta del ministro Óscar López, el socialista que enfrentará en las urnas al mayor activo de la derecha en España, pasa por reivindicar a Pedro Sánchez. El presidente lleva ocho años en el poder y acumula el desgaste propio de La Moncloa, pero los asesores de López consideran que Sánchez, en un contexto tan polarizado, moviliza a su electorado, sobre todo ahora que se ha reforzado convertiéndose en un contrapunto moral a Donald Trump. Asuntos simbólicos que mueven al progresismo.

Han Kang sigue siendo esa mujer menuda, educada, amable, de apariencia tímida y con el mismo tono humilde y la voz muy bajita que la caracterizaba, pero es evidente la luminosidad radiante que hoy desprende esta escritora surcoreana que recibió el Nobel de Literatura en 2024, cuando se convirtió en la primera persona de su país en conseguirlo y en una de las más jóvenes de la historia del premio. La escritora, nacida en Gwangju (Corea del Sur) hace 55 años, recibió este miércoles a EL PAÍS en Barcelona, donde ha acudido a la llamada de Sant Jordi, la gran fiesta del libro que se celebra en la capital catalana en tiempos en que crece en España el refugio de la lectura. Como librera que ha sido hasta hace dos años, le emociona el entusiasmo que se respira en la ciudad en torno a la literatura.

La festividad de Sant Jordi es el día grande de la literatura en España. Desde los codiciados puestos en el Paseo de Gràcia en Barcelona, pasando por las mesas en el Paseo de la Independencia de Zaragoza hasta el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares —donde los Reyes entregan hoy el Premio Cervantes al mexicano Gonzalo Celorio—, los libros salen de nuestras casas, librerías o bibliotecas para tomar las calles. Con las firmas de centenares de autores y el reconocimiento de las instituciones, por un día, las novelas, los versos o los ensayos se convierten en motivo de orgullo cívico y festivo (algo que contrasta con la grotesca llamada al boicoteo que sectores minoritarios del independentismo han lanzado contra Eduardo Mendoza por un comentario jocoso sobre la fiesta de hoy).

Contar con la presencia de agentes de los Mossos d’Esquadra en los institutos como forma de disuasión ante conflictos o episodios de agresiones y como figura de mediación en casos de violencia. Este es el espíritu de la iniciativa, bautizada provisionalmente por los Mossos como Plan Integral para la Seguridad y el Bienestar en el entorno educativo (EDUSEG), impulsado por el Departamento de Educación y el cuerpo policial, que se pondrá en marcha este mes de forma experimental en 13 centros de secundaria catalanes. Según consta en el plan al que ha tenido acceso este diario, los agentes irán de paisano y sin arma, su presencia será estable —no es una visita puntual para realizar una charla, sino que contarán con un espacio en el centro—, y se coordinarán con las direcciones para desarrollar programas de prevención.