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El culebrón de las elecciones presidenciales brasileñas no acabó con ese final tan de película de Hollywood el domingo pasado, cuando el presidente Luiz Inácio Lula da Silva resultó el sorprendente ganador tras haber quedado en segundo puesto en la primera vuelta. La telenovela continúa: Estados Unidos ha anunciado que acogerá al candidato presidencial derrotado, el ultraderechista Flávio Bolsonaro, que ha huido de su país este martes para esquivar investigaciones.
Flávio Bolsonaro, derrotado por las urnas y bajo investigación judicial, ha huido de Brasil hacia Estados Unidos. El Departamento de Estado ha anunciado que concederá al líder ultra brasileño y a su familia visados para entrar en el país. Fue la confirmación definitiva de la fuga, que dirigentes próximos al hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro habían anticipado a los medios brasileños tras una jornada de rumores y especulaciones. Según el diario O Globo, anoche llegó a Miami. Bolsonaro huye de la última de las investigaciones judiciales abiertas contra él. El magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes le había concedido el lunes a Bolsonaro 24 horas para entregar los pasaportes ante su supuesta implicación en una trama de blanqueo de dinero a través de apuestas digitales. Tras el incumplimiento de la orden, la policía ha anulado la vigencia de los documentos brasileños de Bolsonaro, que tiene también uno diplomático por su condición de senador. Pero el político ultra dispone además de otro pasaporte italiano.
¿Qué tema domina la campaña de las elecciones legislativas de mitad de mandato estadounidenses cuando falta justo una semana para la cita con las urnas? ¿La inflación galopante y el precio de la gasolina? ¿Las sospechas de corrupción de la Casa Blanca y la guerra en Irán? Nada de eso: una cadena de restaurantes populares de gama media llamada Cheesecake Factory ha tomado la conversación incesante del ciclo de noticias de Washington.
Bajo una lluvia intensa que tiñó de melancolía blanquiazul el ambiente y sobre una hierba que pronto se convirtió en barrizal, el Espanyol consumó otra pifia en el aperitivo de la Copa, en uno de esos partidos que hacen honor a la competición, esta vez frente al Sestao, de Segunda Federación, que digirió el empate en el tiempo reglamentario sobre la bocina y de penalti, capaz también de darle la vuelta al marcador en la prórroga con otra diana en los estertores del envite. Un desliz repetido el del Espanyol porque en los dos cursos anteriores, ante el Barbastro y el Atlético Baleares, de idéntica categoría, también besó la lona. Pero esta derrota, sin embargo, se le indigestó de mala manera a Manolo González, destituido del Espanyol tras naufragar sin remedio en las últimas fechas, con el remache sorprendente del equipo vizcaíno y con el posible relevo de forma interina por Sergio García, que dirige al filial. “El Espanyol ha decidido poner fin a la etapa de Manolo”, comenzó el comunicado oficial, recordando sus éxitos con el equipo; “y valora especialmente su profesionalidad y compromiso con el que ha desarrollado su trabajo, y la dedicación con la que ha afrontado los retos deportivos”.