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En la misma recta de Alpe d’Huez en la que Pogacar, su maillot amarillo manchado de sal a corros, sal de sudor de trabajador, se abraza con su amigo de blanco, Del Toro, y se sonríen, y festejan uno al lado del otro mientras pedalean, hermanos, hasta la meta de la penúltima etapa de un Tour magnífico, hace 40 años Bernard Hinault había protagonizado una escena similar para firmar su capitulación final ante Greg LeMond de amarillo generoso, compañero en La Vie Claire, que ganaba el que habría sido el sexto Tour del bretón. Llegaron juntos y solos, delante de todos, a la última recta, abrazándose y riéndose y, después de pactarlo, Hinault cruzó la rueda media rueda por delante del norteamericano. Es uno de los clips más repetidos en todas las plataformas de la historia del Tour. Un símbolo de compañerismo. “Un símbolo de nada”, decía años después, siempre sincero y hablador, el bretón. “Fue todo un paripé. Solo la circunstancias hicieron que tuviéramos que llegar juntos”.
“Sosteneos los unos a los otros y apoyaos mutuamente y disfrutad”, ha pedido este sábado 25 de julio la reina Máxima de Países Bajos durante la inauguración del World Pride 2026, que se celebra por primera vez en Ámsterdam. En su discurso, ha preguntado: “Poder ser uno mismo, amar a quien quieras. ¿No es eso lo normal?”, para contestar luego que, por desgracia, “eso no es algo que se dé por sentado”. La esposa del rey Guillermo de los Países Bajos, que ha interrumpido sus vacaciones para asistir a la cita, ha sido la primera reina en la historia de la realeza en encabezar una apertura de esta clase, mostrando así su apoyo a un encuentro que pretende resaltar la inclusión, visibilidad y derechos de la comunidad LGTBIQ+. Las celebraciones comienzan este sábado y durarán dos semanas, hasta el próximo 8 de agosto, y el Ayuntamiento calcula que podrían asistir hasta un millón de personas a los eventos.

Sé que hay incendios. Están lejos pero sus efectos llegan hasta aquí bajo forma de olor y ese color, que te dicen peligro. Peligro más o menos distante, que preocupa sobre todo por lo insólito, lo impensable de unas llamas que, sin ton ni son, sin lógica ninguna ni control, podrían, si los azares las ayudan, acercarse, llegar. Es su regreso vengativo.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha recordado este sábado en su cuenta personal de la red social Bluesky, que aquellas personas que no puedan acceder o desplazarse hasta su puesto de trabajo por culpa de incendios como los de Ávila y Madrid tienen derecho a cuatro días de permiso retribuido, tal y como se recoge en el Estatuto de los Trabajadores. Este permiso climático fue aprobado mediante Real Decreto en noviembre de 2024 tras la trágica dana que sufrió Valencia en octubre de ese año, que acabó con la vida de 229 personas y arrasó con buena parte del tejido productivo de la zona.