Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Budapest es una síntesis del espinoso pasado y de los formidables líos actuales de Europa. La ciudad más hermosa del Danubio es una mezcla de culturas y civilizaciones, un lugar de continuas metamorfosis mestizas. La última de esas transformaciones tendía al fundido a negro: Hungría llevaba tres lustros metida en uno de los experimentos políticos más salvajes de los últimos tiempos, con un Viktor Orbán que ha protagonizado una de esas capturas de la democracia a cámara lenta, como uno de esos documentales de La2.
Un misil de crucero ucranio, el Flamingo, destruyó este 5 de mayo una fábrica de armamento en Cheboksari, Rusia. El cohete voló más de 1.000 kilómetros, demostrando de nuevo que el primer misil de este tipo desarrollado en Ucrania es un éxito. El Flamingo es una creación de Fire Point, la gran empresa de defensa privada del país, nacida en un tiempo récord durante la actual guerra. Fire Point aparece también como una de las presuntas piezas del entramado de corrupción surgido en el entorno del presidente ucranio, Volodímir Zelenski.
“Vivero de ruina con oficio de cantera”. El arquitecto Ignacio Gil Crespo se acoge al análisis que el crítico de arte Juan Antonio Gaya Nuño utilizó a principios de los años cincuenta para calibrar la salud de los castillos españoles. “Cuando visitas una población donde el castillo está un poco arruinado, es muy fácil ver en las casas algunos de sus trozos”, describe el especialista, miembro de la comisión del Plan Nacional de Arquitectura Defensiva. Aunque hoy el estado general de las fortalezas sigue siendo, en general, ruinoso, algunas cosas han cambiado en este último siglo. “Llevamos 800 o 1.000 años de abandono y 100 de sensibilización y restauración”, precisa. Sin embargo, en el paisaje nacional —indisociable de torres, murallas, almenas y barbacanas— sigue pesando la falta de información. Para evitar la progresiva muerte de las fortificaciones, el país debe saber primero cuántas hay y dónde están, pero los sucesivos intentos de contabilizarlas, clasificarlas y precisar su estado de conservación aún no han llegado a completarse. “Todavía no hay un inventario definitivo, muchas veces no se sabe ni que están”, lamenta Gil Crespo.

Una mujer le advierte nada más llegar: “Estás en la casa de los vecinos”. Es la asociación vecinal Villa Rosa, en el distrito de Hortaleza. Reyes Maroto (Medina del Campo, 52 años) dice que es donde quiere estar, en los barrios. La exministra de Industria, Comercio y Turismo aterrizó en la capital como portavoz del PSOE, el tercer partido de Madrid en número de votos, en 2023. Entonces era una desconocida, la nueva, venida directamente de Moncloa. Ahora, asegura, eso ha cambiado y no se ve en otro sitio. La semana pasada confirmó su candidatura para las elecciones municipales de 2027.


Desde que Irán comenzó a lanzar misiles y drones contra los países árabes del Golfo en represalia por el inicio de la ofensiva bélica de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, el 28 de febrero, la mayoría de impactos contra blancos civiles, como aeropuertos, infraestructura energética y zonas residenciales, quedaron a la vista de todos. Sin embargo, el daño a objetivos militares estadounidenses en la región pasó desapercibido.
Abeer Murad, una mujer de unos 30 años y madre de dos niños pequeños, vive en una tienda en el centro de Gaza desde el primer mes de la guerra, después de perder su casa en el barrio de Sheikh Radwan, en Ciudad de Gaza. Dice que los roedores han pasado de ser una simple molestia a convertirse en una fuerza que domina hasta los aspectos más pequeños de la vida cotidiana. “Tenemos que cargar en brazos a nuestros hijos para protegerlos, y al mismo tiempo intentar salvaguardar lo poco que queda de nuestras pertenencias”, afirma.

A veces, la resistencia consiste simplemente en cruzar los brazos. El 13 de junio de 1936, hace ahora 90 años, Hitler visitó el astillero Blohm und Voss de Hamburgo. El dictador todavía no había alcanzado el zenit de su poder y la intensidad de la represión había bajado un poco porque se aproximaban los Juegos Olímpicos de Berlín —uno de los momentos más vergonzosos de Occidente, cuando las democracias del mundo le bailaron el agua a un régimen racista y antisemita, que ya había aprobado las leyes de Núremberg, el primer paso hacia el Holocausto—. Sin embargo, muchas costumbres habían cambiado en Alemania: ya no se decía buenos días, sino Heil, Hitler, algo así como “larga vida a Hitler”. No hacerlo era sospechoso y, sobre todo, muy peligroso, como lo era no celebrar el cumpleaños del tirano, no tener un retrato suyo bien visible en casa o mantener a judíos como amigos. Estos mínimos gestos podían convertir a alguien en sospechoso y acabar en alguno de los seis campos de concentración que las SS mantenían en Alemania: Dachau, Sachsenburg, Lichtenburg, Columbia-Haus, Esterwegen y Sachsenhausen.

Dice Irantzu Varela (Portugalete, 1974) que es menos mala de lo que parece y más lista de lo que debería. Achaca lo primero a su planta imponente, su voz ronca y su vehemencia, aunque con su locuacidad aleja cualquier temor. Lo segundo, lejos de ser un problema, la ha convertido en una de las voces más relevantes del feminismo en España. Ahora publica su primera incursión en la narrativa de ficción con Darle fuego a Bilbao (Continta me tienes), un libro con espíritu punk, cargado de activismo, fiesta y mucho amor.
Auspiciados por la libertad que ofrece la alfombra roja de la Gala del Met, donde se alienta a todos los invitados a subir las escaleras del museo neoyorquino vestidos de la manera más extravagante posible, cada vez es más habitual ver a las celebridades masculinas aprovechando la ocasión para salirse de la cómoda tradición de sastrería a la que están acostumbrados. En sus versiones más extremas, la edición del pasado lunes acogió al actor de la serie Más que rivales Hudson Williams vestido de torero por Balenciaga; al puertorriqueño Bad Bunny, vestido de Zara y envejecido 50 años; y al cantante Sombr envuelto en una nube de flecos de Valentino.
A unas semanas para que se cumpla una década del referéndum en el que los británicos decidieron salir de la Unión Europea, la ola populista que llevó a la ruptura sigue marcando el paso en el Reino Unido. El partido más votado en las elecciones municipales y autonómicas del jueves ha vuelto a ser Reform UK, la formación de extrema derecha que lidera el histriónico Nigel Farage. El resultado es preocupante por partido doble. Primero, por la victoria, en un momento de inestabilidad internacional e incerteza económica, del movimiento que impulsó el Brexit y que propaga un mensaje xenófobo y ultranacionalista. Y segundo, por la derrota de un primer ministro, el laborista Keir Starmer, que intenta volver a acercar a su país a la UE en un momento que exige una cooperación más estrecha entre Londres y el continente.