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Con el auge de las comidas precocinadas y los pedidos a domicilio, es cierto que cada vez menos gente cocina en el día a día, pero al mismo tiempo esto ha llevado a que cada vez más personas encuentren paz, tranquilidad y disfrute en la cocina, preparando una buena comida durante el fin de semana, cuando tienen tiempo libre. Lo que antes era una obligación ahora es un hobbie. Hacer una lasaña, una pasta gratinada o unas buenas verduras al horno requiere tiempo, dedicación y, además, un horno bien precalentado. Pero seamos sinceros: a más de una, aunque tengamos todo el tiempo del mundo, la impaciencia o los nervios nos han traicionado y hemos abierto la puerta antes de tiempo para comprobar si ese gratinado ya está listo. Tener los productos básicos de cocina para poder mantener un control visual sin interrumpir la cocción marca la diferencia entre un resultado correcto y uno perfecto.



Arranca una etapa nueva en el cuadro de mandos del Banco Sabadell, y César González-Bueno le cede el testigo de consejero delegado a Marc Armengol tras ayudar a cerrar un beneficio neto de 347 millones de euros en el primer trimestre de 2026. Es un pinchazo del 29,1% interanual para la entidad, que sufre por la caída del margen de intereses y las comisiones y, además, carga con el impacto de los extraordinarios asociados a su plan de prejubilaciones. Estos ascienden a 55 millones brutos, y hay que sumar otros 14 millones por la cobertura de la libra vinculada a la venta de TSB.

Congelar los alimentos tiene muchas ventajas: detiene el crecimiento bacteriano, mantiene sus nutrientes y evita tirarlos cuando no se quieren comer de inmediato. Aunque se puedan guardar en la nevera, muchas veces no hay espacio suficiente, por eso hacerse con un congelador en condiciones se convierte en una compra necesaria.





Los casos de corrupción no dan tregua al Gobierno de Javier Milei. El jefe del Gabinete de ministros, Manuel Adorni, reapareció este lunes ante la prensa local y negó haberse enriquecido ilícitamente, pero apenas minutos después de sus palabras se conocieron nuevos avances en la causa judicial que lo investiga: un proveedor declaró que Adorni le pagó 245.000 dólares en efectivo y sin factura por lujosas refacciones en una de las propiedades que adquirió desde que es funcionario público. Mientras tanto, un nuevo escándalo llegó a los tribunales por millonarios gastos irregulares detectados en la empresa Nucleoeléctrica Argentina, la firma que opera las centrales nucleares de Argentina. Entre las erogaciones figuran pagos por hoteles cinco estrellas, servicios de playa, peluquerías, bares, tiendas libres de impuestos y retiros de efectivo.
El caso mascarillas queda estos días visto para sentencia. En el centro, José Luis Ábalos, acusado de cobrar mordidas por contratos en plena pandemia. Exministro, ex número tres del PSOE y hombre de confianza de Pedro Sánchez, se enfrenta a 24 años de cárcel. La clave: si usó su poder para adjudicar a cambio de comisiones. Un patrón conocido… en uno de los momentos más críticos para el Gobierno.

Alrededor de las seis y media de la mañana del pasado 28 de octubre Miguel Barreno López, ciudadano español, se dirigía en su coche a la fábrica de comida india en la que trabajaba cerca de la ciudad de Carol Stream, a las afueras de Chicago. Lo acompañaban tres personas más, todas ellas nicaragüenses. De repente, se les acercó un vehículo y los obligó a parar. Barreno intuyó enseguida lo que estaba pasando. “Estos no son de la policía”, pensó para sus adentros. Eran agentes del ICE (el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, por sus siglas en inglés), las unidades parapoliciales a las que la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado carta blanca para perseguir y detener a extranjeros en situación irregular. Así comenzó “un infierno” cuya salida empezó a entrever tras denunciar su abandono en una llamada telefónica a EL PÁIS.

El mundo energético es otro desde hace dos meses. El mercado del crudo ha pasado de un excedente sustancial, que obligaba al cartel de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a mantener a raya sus propios bombeos para evitar que los precios cayesen, a una situación de lo más crítica: de la noche a la mañana, con el cierre del estrecho de Ormuz, ha desaparecido casi un quinto de la producción mundial. Prácticamente la mitad de esa cantidad se ha compensado, tanto por el aumento de los envíos a través de los pocos oleoductos que conectan los países del golfo Pérsico con el exterior como por los aún incipientes aumentos de producción en colosos fósiles ajenos a esa región. Pero el faltante sigue siendo enorme.
“Los protagonistas de 1914 eran como sonámbulos, vigilantes pero ciegos, angustiados por los sueños, pero inconscientes ante la realidad del horror que estaban a punto de traer al mundo”. Así presentaba Christopher Clark Sonámbulos, magnífica obra sobre cómo Europa fue hacia la Gran Guerra. El libro recorre con minuciosidad ese cómo, escudriñando los movimientos de los diferentes líderes políticos y sus mensajes inexactos, que buscaban atraer la opinión pública de sus países y contribuyeron a una locura colectiva donde miles de personas vitoreaban la guerra antes de la guerra, todavía ajenos a su horror. La suma de decisiones y acciones de un momento, alimentadas durante años con miedo, inseguridad y venganza, abrieron paso al odio y terminaron desencadenando la guerra.