Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Nunca en toda la historia de Israel un Gobierno había ido tan lejos como el que dirige Benjamín Netanyahu. La destrucción del orden multilateral a cargo de Donald Trump, su protector y estrecho aliado, ha proporcionado al Ejecutivo israelí la cobertura para prescindir de cualquier apariencia de legalidad, expulsar a las organizaciones de Naciones Unidas, prohibir organizaciones no gubernamentales, ningunear a la Unión Europea y actuar con las manos libres, sabiendo que nadie intentará moderar sus excesos, ni siquiera tímidamente, como solía hacer Estados Unidos. Netanyahu ha tomado nota de la oportunidad y ha liberado al extremismo israelí de cualquier pudor.
Lo dicen ahora sobre todo los comentaristas deportivos: “Fede Valverde está en su prime”. “Pedri ha vuelto a su prime”. Y prolongan así la conocida inclinación de los periodistas a emplear términos que van conformando un dialecto gremial realimentado entre ellos y ajeno al habla de su público, al que obligan a un esfuerzo de traducción o deducción innecesario. Por tanto, prime forma parte de lo que aquí hemos venido llamando “periodistismos”.
Hay indicios y declaraciones de que Washington planea una operación terrestre en Irán. Incluso si se excluye la invasión y se limita a acciones puntuales, analistas políticos y militares advierten del yerro. No es el primero. Desde el principio, la guerra de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica ha acumulado un error tras otro.
Los premios literarios que se conceden en España, y en particular su trastienda, son motivo de inextinguible discusión. Aena, una empresa mayoritariamente pública, ha avivado el debate con el anuncio de un galardón de narrativa dotado con un millón de euros, lo que iguala al Planeta.
La noche madrileña ha perdido en pocos meses dos de sus grandes símbolos. Teatro Barceló, la antigua sala Pachá, y Fortuny, el palacete de Almagro reconvertido durante años en santuario de la élite social y empresarial, han acabado, aunque con trayectorias distintas, con una misma imagen final: espacios de la ‘jet-set’ madrileña desahuciados. “Se vende el emblemático Teatro Barceló”. “Se subasta la sala más exclusiva de Madrid: Fortuny”. Dos titulares que, separados, podrían no tener nada que ver. Pero guardan relación. Y mucha. Para empezar, ambas han recibido órdenes de lanzamiento. Y para continuar, ambas han recibido recientemente sanciones por parte del Ayuntamiento de la capital por sus licencias de actividad. Barceló, por aforo, tuvo que cerrar un año y ahora anuncia la venta del edificio; Fortuny entró en una subasta que ganó el Grupo Paraguas, pero en enero el Consistorio dictó una orden de clausura y precinto del jardín de la sala. En una ciudad donde el ocio se reinventa cada día, estos dos viejos símbolos se apagan entre polémicas por impagos y denuncias.

Un error del Gobierno andaluz (PP) ha provocado que miles de alumnos de educación secundaria carezcan durante cuatro años de tres libros de texto para la asignatura Atención Educativa, alternativa a Religión. Desde hace dos cursos y hasta 2028 los alumnos del millar de institutos andaluces no pueden disponer de los libros de la editorial Proyecto Educa porque la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional no los incluyó a tiempo en su plataforma para los centros educativos. Era el único material para esta asignatura, que carece de otro texto alternativo. “Fue un fallo garrafal. Hemos perdido una ocasión tremenda porque no teníamos competencia, perdemos prestigio en centros y visualización de marca”, resume el editor murciano Antonio Pascual Rodríguez, que exige a la Junta 404.714 euros como compensación por los costes de producción de los libros y el lucro cesante.


Tras dos décadas de intentos frustrados, la ampliación del Parlament de Cataluña parece ver la luz al final del túnel. La capacidad del retocado palacio del siglo XVIII está al límite desde hace bastantes años pero cualquier proyecto de ensanche siempre topaba con las limitaciones de usos del parque de la Ciutadella y los terrenos del Zoo de Barcelona. El Ayuntamiento de la capital catalana, la Generalitat y el propio Parlament firmaron ayer un acuerdo para que el nuevo edificio ocupe las antiguas caballerizas de la Guardia Urbana, a 300 metros de donde está el hemiciclo, y así el legislativo ganará 13.000 metros cuadrados adicionales. Un plan que sin embargo tardará al menos una década en hacerse realidad.
Fernando Jiménez trabaja en el bar de la estación de La Garriga (Barcelona). Este es el nuevo punto de inicio de la R3 desde que se restableció, a mediados de marzo, el servicio parcialmente: los trenes de Rodalies parten cada hora y conectan la ciudad del Vallès Oriental con Ripoll (Girona). Desde hace más de dos años, la R3 se encuentra en obras -intermitentes- por el desdoblamiento de la vía única. Primero fue el tramo de Mollet del Vallès hasta El Figaró; y desde el pasado octubre, de Parets del Vallès a La Garriga. Un corte que se alargará hasta enero de 2027 y que supone uno de los bloqueos ferroviarios más largos de la historia. Desde hace pocas semanas, la línea se ha restablecido entre La Garriga y Ripoll. “Esto está más muerto que vivo”, comenta Jiménez detrás de la barra. Explica que, aunque el tren funciona, la gente “ya se ha acostumbrado a los autobuses”, y dado su gratuidad, nadie opta por el transporte ferroviario. “Viajan cuatro personas de El Figaró y cuatro estudiantes que van a Vic”, lamenta.
Según los datos de la última encuesta sobre el uso de drogas, el 23% del alumnado de educación secundaria en Cataluña tiene un riesgo elevado de presentar un uso compulsivo de internet. Son casi uno de cada cuatro. La encuesta, presentada a finales de marzo, no tuvo mucho eco. ¿Qué hubiese pasado si el titular fuera que uno de cada cuatro estudiantes de secundaria es adicto a la heroína? Seguramente se hubiese abierto un debate nacional, con expertos y tertulianos tratando la cuestión mañana, tarde y noche y todos los partidos políticos posicionándose sobre la cuestión, con gesto compungido y declaraciones solemnes.
Sus amistades se rompieron al mismo tiempo que se extinguía la libertad en Rusia. Los periodistas Irina Borogán (51 años, Moscú) y Andréi Soldátov (50 años, Moscú), investigadores de los entresijos de los servicios de seguridad rusos desde hace tres décadas, reflejan en su último libro, Our Dear Friends in Moscow: The Inside Story of a Broken Generation, cómo una generación preparada, informada y cosmopolita abrazó el putinismo; y cómo demócratas y autoritarismo no pueden coexistir en una misma sociedad a largo plazo. Hoy esta pareja vive en el exilio mientras sus viejos amigos han llegado lejos dentro de la propaganda y del Gobierno ruso. Una vida más placentera, pero atada al futuro del régimen. Y el futuro pinta oscuro: “Los servicios de inteligencia rusos creen que están en una guerra eterna contra Occidente, una lucha que nunca terminará”, advierte Borogán junto a Soldátov en una entrevista por videoconferencia.