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La invitación al desfile era un botón de mármol. Más tarde supieron que ese regalo tan curioso era una reproducción del botón que le falta al busto del cardenal Pietro Valier, de 1627. Bernini quiso darle realismo a la escultura soltando un botón de su capa. Es precisamente el realismo que surge de un pequeño desorden lo que le interesa a Alessandro Michele, director creativo de Valentino. El diseñador ha cambiado París por Roma, su ciudad natal y la de la firma para la que trabaja, para presentar allí su colección para el próximo otoño-invierno. Lo hizo en el Palazzo Barberini, es decir, en la Galería Nacional de Arte Antiguo, un imponente edificio construido en su mayor parte, precisamente, por el propio Bernini con la colaboración de Borromini, que erigió la escalera en forma de hélice de una de las entradas.
Un jurado popular ha declarado culpable, por unanimidad, al italiano Marco Romeo de los delitos de asesinato y malos tratos. El veredicto ha sido leído este viernes en la Audiencia Provincial de Málaga, donde el hombre, de 48 años, ha sido juzgado desde el pasado lunes acusado de asesinar en Torremolinos (Málaga, 71.329 habitantes) a su pareja, Paula, de 28 años, en 2023. Él ha defendido durante el proceso que fue un accidente y que las heridas que presentaba la chica —más de una docena de puñaladas— eran fruto de una trifulca entre ambos.
El 13 de marzo de 1976, varios cientos de personas experimentaron en el madrileño barrio de Canillas la extraña sensación de protestar sin represalias durante una dictadura. Porque Franco había muerto, pero la democracia aún estaba por llegar. Por ella luchaba entonces Marta Hidalgo, militante comunista en la clandestinidad que agitaba a su vecindario desde una inofensiva asociación de amas de casa. “Cuando la registramos, el falangista que nos dio los papeles abrió un cajón, sacó un pistolón, lo puso encima de la mesa y dijo: espero que no lo tenga que usar contra ustedes”, recuerda Marta, de 81 años, sin atisbo de drama. “Siempre he sido muy echada para adelante”, apostilla esta administrativa jubilada que tuvo la osadía de solicitar permiso, ante la administración del régimen franquista, para protestar contra el abandono de la dictadura a barrios periféricos como el suyo, Canillas. Y no solo consiguió el permiso: incluso esas autoridades franquistas la felicitaron por el buen transcurso de aquella primera manifestación autorizada en Madrid tras la muerte del dictador, cuatro meses antes.
Mientras los candidatos Joan Laporta y Víctor Font ahondan en su agria batalla ante las elecciones del Barça del próximo domingo, el expresidente azulgrana Josep Maria Bartomeu ha vuelto este viernes a entrar en los juzgados de Barcelona. En esta ocasión de forma voluntaria, aunque en una causa en la que consta como investigado por un supuesto delito de administración desleal: el caso Barçagate, que desde hace cinco años está abierto para aclarar si Bartomeu encargó a la empresa i3Ventures, propiedad de Nicestream, la creación de perfiles en las redes sociales para arremeter contra sus rivales en el club. El presidente ha rechazado esa versión y ha asegurado que el encargo básicamente perseguía monitorizar lo que se hablaba del Barça en las redes sociales después de la salida de Neymar al PSG y en medio de un contexto complejo como fue el procés en su zenit, el año 2017, cuando se celebró el referéndum independentista en Cataluña.