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Isabella Weber (Núremberg, Alemania, 39 años) se convirtió en una de las principales voces disidentes con la política que adoptaron los bancos centrales en la crisis energética de 2022. En medio de su frenética agenda durante la Movilización Global Progresista, Weber saca tiempo para buscar un recóndito despacho en el recinto de Fira de Barcelona. La alemana, profesora en la Universidad de Massachusetts Amherst, cree que Europa debe retomar sus planes de despliegue de las renovables si quiere superar la actual crisis económica, política y climática.
Entre los augurios catastrofistas y la inquietante realidad, aún hay brecha. La crisis de Irán acaba de cumplir dos meses. Galopa a peor, pero (aún) no es catastrófica. Dependerá mucho de su duración.
Si un currículo dice bastante de un candidato a un puesto de trabajo, una oferta laboral también lo hace sobre la empresa que la publica. Determinadas palabras y expresiones cuentan más de lo que parece a primera vista. Y, a veces, son señales de que mejor no optar al puesto. Laia Navarro, profesora del Curso de Empowerment y Liderazgo de Deusto Formación, ya tiene el ojo entrenado “a base de leer ofertas”, investigar sobre el tema y hablar con alumnos que buscan empleos. “Hay cosas que hacen saltar las alarmas”, asegura, antes de enumerar algunas de lo que considera red flags (banderas rojas).
La obra de la escritora lesbiana francesa Monique Wittig es acaso una invitación para redefinir cómo entendemos los clivajes de nuestros transfeminismos contemporáneos. Una ocasión para volver a pensar en los modos posibles de reparación y edificación de mundos vivibles en este presente herido. La experimentación que supone su escritura aparece como una disrupción al tiempo acelerado, entrópico y deserotizado que organiza nuestras subjetividades actualmente. Apelo a la figura de Eros para señalar el encadenamiento entre nuestra experiencia situada de estar vivas, y la textura de las palabras que podemos inventar para nombrarla. Entendiendo la erótica como aquella fuerza que nos expande más allá del límite de nuestra piel. Potencia orientada al azar de los encuentros.

En 1997, el ejército israelí llevaba 15 años ocupando el sur de Líbano —con escaso debate nacional pese al goteo de militares muertos— cuando la madre de un soldado allí destinado, Rachel Madpis Ben Dor, leyó un artículo de prensa que le removió. Preguntaba por qué las madres israelíes habían renunciado al instinto básico de protección de sus hijos y aceptaban sin rechistar su envío a Líbano como carne de cañón. Telefoneó al autor, que insistió en visitarla. Para no estar sola, invitó a dos amigas, también con hijos en el frente, y se sumó otra que, básicamente, necesitaba un hueco en el coche. Como eran cuatro, igual que las matriarcas bíblicas, una se llamaba Rachel y empezaba la Pascua Judía, el periodista tituló el artículo “Cuatro madres”.

Italia tendrá elecciones en algún momento de 2027, si no antes, y tras la sonora derrota de Giorgia Meloni en el referéndum de reforma de la justicia, el pasado mes de marzo, en la oposición ya se ha encendido la maquinaria electoral. Sin embargo, la coalición de centro-izquierda es un artefacto complejo que aún necesita ajustes y sobre todo, decidir quién será el candidato. Porque hay al menos dos, oficiales, pero asoma una tercera, aún extraoficial.
El objetivo es que en Rusia ya no haya retaguardia. Así lo resumió el 27 de abril en la cadena británica BBC Robert Brodi, comandante de las Fuerzas de Sistemas no Tripulados de Ucrania. Brodi está al frente de la rama del ejército ucranio más poderosa, los drones. Sus aparatos ya golpean semanalmente objetivos alejados a más de 1.000 kilómetros de sus fronteras, sobre todo la industria petrolera y gasística de Rusia. “Con un alcance de entre 1.500 y 2.000 kilómetros dentro del territorio ruso, ya no existe para ellos una retaguardia pacífica”, dijo Brodi.
Tras años de apelaciones y recursos, la encarnizada pero incruenta guerra del foie gras acaba de concluir en Nueva York con la victoria legal de los animalistas, que se oponen al engorde forzoso de patos y ocas para agrandar su hígado, sobre los criadores de aves, defensores de la supervivencia de sus negocios. La ciudad había aprobado en 2019 prohibir la venta del grasiento manjar francés, pero sucesivos recursos de las granjas avícolas habían dilatado el proceso hasta ahora. En el ínterin, los neoyorquinos finolis, esos que cenan ostras con champán y se pirran por una buena baguette o un burdeos auténtico, apuraron con avidez la oferta del hígado graso en brasseries y bistrós, conscientes de que su disfrute podía tener los días contados.
Afra experimenta un sentimiento de alivio y de aprecio por la vida cada mañana, cuando despierta en Teherán y comprueba que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, en vigor desde el 8 de abril, todavía se mantiene. “Gracias a Dios, la guerra no ha recomenzado”, es el primer pensamiento de esta mujer de 31 años.
