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El Govern continúa dando pasos para intentar mejorar el sistema catalán de atención a la dependencia, que arrastra unas listas de espera muy elevadas. El domingo, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, presentó el llamado Pla Cura, una batería de medidas para hacer el modelo de dependencia —que incluye la valoración de los casos, las prestaciones y los recursos asistenciales en residencias, centros de día o atención domiciliaria— más ágil. El objetivo es pasar de 397 días a 60 el tiempo de espera entre que una persona solicita el reconocimiento de la dependencia y se le da una prestación. Este lunes, Illa ha ahondado en el plan con nuevas medidas: una de ellas es la ayuda universal y automática de entre 100 y 200 euros que recibirán todas las personas en el momento que hayan sido valoradas y ya tengan un grado de depdendencia reconocida, para darles un apoyo mientras esperan la prestación definitiva o la plaza en un recurso asistencial.
Emilio Delgado y Mónica García libran desde hace meses un enfrentamiento silencioso por el control de Más Madrid. El diputado del partido que más proyección pública ha tenido en los últimos años y la ministra de Sanidad, la principal figura de la formación, quieren imponerse ganando las primarias por Madrid. Ninguno de los dos había anunciado su deseo explícito de presentarse, hasta que el viernes por la noche, después de avisar a Pedro Sánchez, García llamó por teléfono a Delgado para contarle que al día siguiente lo anunciaría en un acto en la capital con los militantes en el que él también participaría. Delgado pensó, de golpe, que estaría obligado a aplaudir y a sonreir a la vista de todo el mundo. Una situación un tanto violenta. Eran las diez de la noche cuando sonó el móvil de Delgado, según la reconstrucción que ha hecho EL PAÍS de ese momento.
El Gobierno de Javier Milei apaga un foco de incendio, pero aparecen otros. Las sospechas de corrupción asfixian al presidente ultraderechista en un momento delicado por la creciente impaciencia social ante la falta de buenos resultados económicos en Argentina. El secretario de Coordinación de Infraestructura del Ministerio de Economía, Carlos Frugoni, fue despedido este lunes después de que saliese a la luz que tiene al menos siete propiedades y dos sociedades comerciales en Estados Unidos sin declarar. “Me equivoqué”, se había limitado a decir Frugoni tras la revelación del diario Clarín. Permaneció poco más de tres meses en el cargo.

El presidente del Senado, Pedro Rollán, que este lunes le ha hecho entrega al diestro Curro Vázquez del Premio Nacional de la Tauromaquia, ha afirmado que la Cámara Alta es actualmente “refugio del mundo del toro y donde se aprobó la regulación de la tauromaquia como patrimonio cultural.
Las gaviotas y la vegetación han colonizado el inmenso esqueleto de hierro y hormigón levantado en la segunda mitad del siglo pasado en la cala Basordas, entre verdes acantilados y frondosos bosques. La tétrica estampa de la vieja central nuclear de Lemoiz (Bizkaia, 1.300 habitantes) tiene ya los meses contados. El Gobierno vasco, propietario de estos terrenos, ha anunciado oficialmente que esta infraestructura que nunca llegó a entrar en funcionamiento se transformará en una gran piscifactoría después de un largo y discreto proceso de análisis.

En el campo, en la pescadería, en la carnicería, en el supermercado o en casa: en todos los momentos de la cadena alimentaria, una parte de los alimentos está en riesgo de terminar en la basura. Y el reto es mayúsculo. En el mundo, entre el 30% y el 40% de los alimentos que se producen globalmente se desperdician, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. En España, se pierde más de un millón de toneladas al año, unos 28 kilos por persona, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. “Y eso en el mismo país en el que, a la vez, hay un 13% de la población que no tiene una dieta adecuada, y más de seis millones de personas que sufren pobreza alimentaria y no pueden elegir lo que van a comer”, explica Eduard Sala, director de Cáritas Diocesana de Barcelona. Esta entidad tiene entre ceja y ceja atajar el problema del desperdicio alimentario, y este lunes han mostrado las entrañas de uno de los proyectos con los que consiguen reaprovechar una parte de los residuos. En 2025, Cáritas y la Fundación Formació i Treball, dedicada a programas de reinserción laboral, lograron dar salida a más de 250.000 kilos de alimentos en forma de menús de comedores sociales, comida para cáterings o para restaurantes. De otra forma, habrían ido al vertedero.

