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Fue ingeniero antes que escritor, aunque es escritor antes que ingeniero. El mexicano David Toscana trabajó durante diez años en la industria, en empresas como General Motors, Mattel (“Fabricando muñecas Barbies”, dice) o Coca-Cola. Se desempeñó en las maquiladoras, esas fábricas en la frontera norte mexicana donde son ensambladas por mano de obra local piezas que se reciben de otras partes del mundo. El costoso laberinto de la producción globalizada.
Hoy es el primer día en el que Valeria Luiselli habla de Principio, medio, fin, así que la escritora mexicana, sentada hace un par de viernes en el luminoso salón de su casa en un rincón del Bronx con aroma a suburbia, se disculpa por no saber “aún de qué va” su nueva novela. “Iré entendiéndolo a medida que hable con otras personas” dice. “Pero ya sé que es una novela con una madre, una hija y una abuela, cuyas relaciones se exploran profundamente. Sé que en ella me interrogo sobre la imaginación y la memoria, la que se pierde y la que se va formando”.


Me acuerdo de la única vez que he firmado libros en Sant Jordi porque tuve la suerte de conocer a Miguel Gila. Lo había admirado de niño, antes de la televisión escuchándolo en la radio, viéndolo en algunas películas de pobres en blanco y negro, y luego, al cabo de los años, disfrutando sus viñetas de impávido humor negro en Hermano Lobo, una de aquellas revistas que en pleno franquismo se tomaron la libertad por su mano, antes de que la libertad llegara. Pero en aquel abril de 1995, en Barcelona, lo que le agradecí sobre todo a Miguel Gila fue su extraordinario libro de memorias, Y entonces nací yo, que es uno de los pocos testimonios de los años de la República y la guerra civil contados desde abajo, desde la posición de un pobre soldado de Infantería al que mandan al frente sin entrenamiento alguno y sin vapores ideológicos que lo animen al heroísmo ni a la crueldad.
Qué alegría me dio saber que al PP y a Vox les preocupa tanto la “prioridad nacional” que la han convertido en leitmotiv de sus pactos. La noticia es fantástica, me dije al enterarme en pleno duermevela: ¿Prioridades? Tal vez ahora se ocuparán al fin de la vivienda, inaccesible para tantos ciudadanos. O de la sanidad, que suma listas de espera y a la que la derecha ha dotado históricamente de menos recursos que la izquierda salvo para alimentar a las privadas. ¿O será la educación lo que van a considerar prioritario? ¿O la universidad? No sería mala cosa que volvieran la vista a las facultades públicas y no a esos negocios privados que proliferan en sus comunidades. Qué alivio sentí. ¿O acaso les preocupa resolver la precariedad salarial, una prioridad incuestionable de nuestro tiempo?
La guerra que empezó contra Irán ha girado hasta tener a Líbano como principal afectado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado una prórroga del alto el fuego con Israel que acababa este domingo, último coletazo de la operación contra Irán empezada el pasado 28 de febrero. Los ataques a la república islámica, encabezados por Estados Unidos e Israel, han cesado tras el acuerdo del 7 de abril, un pacto sin fecha de caducidad. Pero el intercambio de cohetes entre el ejército israelí y el partido-milicia chií Hezbolá, que actúa en Líbano con el respaldo de Irán, ha continuado.

Las casualidades no existen. ¿Qué probabilidad hay de que un usuario de Polymarket logre suculentos beneficios con una apuesta sobre cuándo dejaría Nicolas Maduro de ser presidente de Venezuela? ¿Y qué probabilidad hay de que otros se embolsen más de 35.000 euros por predecir qué temperatura hará en París un día cualquiera? Son inversiones siempre ganadoras dentro de un mercado de predicciones que cada día está más en auge y donde todo se reduce a una respuesta binaria, A o B. Dinero fácil y rápido.
En los años ochenta, las consultas de los médicos de familia en muchos barrios funcionaban “como una carnicería”, recuerda Vicente Baos, facultativo ya jubilado. “Uno llegaba, cogía un número y esperaba su turno”. Era un modelo en el que la sanidad pública estaba vinculada al empleo y quien no lo tenía se le atendía por una suerte de beneficencia. Todo cambió con la Ley General de Sanidad, que entró en vigor el 25 de abril de 1986, hace exactamente 40 años.
EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es
Cuatro meses después de su aterrizaje en el despacho más grande del edificio de la calle Fortuny (Madrid), la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, se enfrenta a una nueva tanda de nombramientos que pueden devolver al foco a la Fiscalía. Peramato ha buscado durante este tiempo un perfil más bien bajo para una institución azotada después de la condena del Tribunal Supremo a su predecesor en el cargo, Álvaro García Ortiz. Pero este 30 de mayo tiene en su mano una decisión que una parte de la carrera mira de reojo y que, de nuevo, puede levantar polvo: decidir sobre la continuidad de la fiscal jefa de Madrid, Almudena Lastra, quien protagonizó una de las declaraciones del juicio que sirvió para sentenciar a García Ortiz por un delito de revelación de secretos. Distintas voces consultadas en el Consejo Fiscal (órgano que vota estas designaciones, aunque no es vinculante) dan por hecho que Peramato relevará a Lastra de sus funciones en una jornada en la que decidirá sobre otras 20 plazas.
Faltan solo siete días para que el gigante hospitalario Quirónsalud tome el control de un importante laboratorio público en la Comunidad de Madrid y todo apunta a un choque con la empresa saliente, Ribera Salud. Quirón pretende que Ribera despida a los 249 empleados de ese centro ubicado en San Sebastián de los Reyes que ha gestionado desde 2008 para luego recontratar a una parte, quienes perderían así sus derechos de antigüedad y por tanto serían menos onerosos. Ribera se opone a pagar una enorme factura en finiquitos y cree que Quirón debe heredar a sus trabajadores. El tiempo corre y las dos empresas rivales, las dos grandes protagonistas de la colaboración público-privada en la sanidad madrileña, están condenadas a colaborar. Según los pliegos el primer día, el viernes 1 de mayo, debería comenzar un período de convivencia en el laboratorio para garantizar una transición ordenada, pero el traspaso en estas circunstancias corre peligro.