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Cuando apenas había transcurrido media hora de la importante cumbre del miércoles en Mérida sobre la negociación del Gobierno extremeño, Vox envió un comunicado a los medios enumerando sus demandas dirigidas al PP. “Prioridad de los españoles en sanidad”, rezaba de forma genérica una de las condiciones para investir a María Guardiola. El Partido Popular niega que ese tema estuviera sobre la mesa en la reunión a la que acudió su secretario general, Miguel Tellado, hace tres días. Pero al ser necesario su apoyo también en Aragón y en Castilla y León —comunidades donde Santiago Abascal hace valer su aumento de voto prolongando el bloqueo y donde extenderá los requisitos ya enunciados en Extremadura—, los ultras arrastran inevitablemente a Génova al debate de restringir la sanidad a los inmigrantes, uno de los principales puntales del discurso de la extrema derecha.
Caras nuevas y dirigentes más jóvenes con experiencia de gestión, pero continuismo en las políticas y los equipos del área económica del Gobierno para consumar la recta final de la legislatura. La nueva remodelación del gabinete forzada por la convocatoria de las elecciones andaluzas y la salida de María Jesús Montero, una pieza fundamental del engranaje del Ejecutivo los últimos ocho años, proyecta un Gobierno más técnico para hacer frente a las secuelas de la guerra de Irán, pero sin romper con el pasado. Al contrario. Montero, que desde este viernes ya aparece en el Boletín Oficial del Estado como exvicepresidenta primera y exministra de Hacienda, sigue siendo número dos del PSOE y se mantiene su impronta en la cúpula del ministerio.
“Se la encontraron con la sujeción abdominal cruzada debajo del brazo hasta el cuello y el hombro izquierdo, quedando totalmente atrapada. Ya no respiraba”.

El juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, ha concedido la libertad condicional a seis presos de ETA en lo que va de año. Se trata de Iñaki Reta Frutos, Arkaitz Agote Cillero, Mikel Ayensa Laborda, Juan Manuel Inciarte Gallardo, Alicia Sáez de la Cuesta e Iratxe Yáñez Ortiz de Barrón, según la documentación judicial a la que ha tenido acceso EL PAÍS. Los cuatro primeros ya han sido excarcelados, mientras que las dos últimas lo harán en los próximos días. Desde 2019, la justicia ha aplicado esta medida a 59 reclusos de la organización terrorista, según un recuento realizado por este diario a partir de datos propios y de los recopilados en los últimos años por el Observatorio de Política Penitenciaria de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).
-¡Todos al suelo, quien grite o quien haga algo raro le pego un tiro!"

La batalla en la que fuerzas rusas se hicieron con la ciudad de Mariupol en mayo de 2022 ha sido probablemente de las más sangrientas de la ofensiva de Moscú sobre Ucrania. Las autoridades locales estiman los civiles muertos en más de 20.000 y fueron varios miles los soldados hechos prisioneros. Algunos todavía hoy siguen en penales del Kremlin. Poco a poco, gracias a los intercambios que van acordando las partes, otros van quedando en libertad. EL PAÍS ha entrevistado a dos de los que regresaron a su país el 5 de marzo. Ambos reconocen que se acabaron entregando junto a sus compañeros a las tropas invasoras siguiendo las órdenes del presidente Volodímir Zelenski. Tanto el grupo de uno como el del otro acabaron rodeados, bajo fuego enemigo, sin escapatoria, sin munición y sin alimentos. Hoy tratan de rehacer su vida tras cuatro años que describen plagados de todo tipo de torturas.
Gabriel Attal (Clamart, 1989) tenía 34 años cuando, en enero de 2024, se convirtió en el primer ministro más joven de la V República francesa, el sistema político creado tras la II Guerra Mundial. Ha sido, también, el último jefe de Gobierno en una Francia relativamente estable, la de antes de la crisis desatada tras la decisión del presidente, Emmanuel Macron, de disolver la Asamblea y convocar elecciones legislativas anticipadas seis meses después del nombramiento de Attal.
Vivir en Roma suele dar una sensación de estar rodeado de misterios, algunos maravillosos y otros no tanto, su lado oscuro. Se convive con ellos con cierta familiaridad. Por ejemplo, desde hace más de cuatro meses las fuerzas del orden excavan en los jardines y sótanos de una vieja mansión, y hasta han llegado a las antiguas catacumbas, sin saber bien lo que se van a encontrar. Y a lo mejor no encuentran nada. Es el enésimo episodio de uno de los grandes misterios italianos: la desaparición en 1983 de Emanuela Orlandi, hija de un empleado del Vaticano, un caso sin resolver al que se han dedicado series y documentales.
Hoy es un día especial en el Instituto Cultural del Mócheno. Unos periodistas españoles han llegado a la minúscula localidad de Palù del Fersina, en la provincia italiana de Trento, al noreste del país, para interesarse por un idioma desconocido que apenas habla hoy en día un millar de personas y que, a cada año que pasa, se siente más y más débil. “Lo usamos unos 200 jóvenes. A veces comentamos que nos vemos como dinosaurios, como si fuéramos animales en peligro de extinción”, asegura David Toller, uno de los pocos veinteañeros que han hecho realidad el sueño de vivir y trabajar en el mismo lugar donde sus ancestros desarrollaron a partir del siglo XIII este dialecto germánico variante del bávaro. La mayoría de chicos de su edad, por el contrario, se ven obligados a mudarse a la cercana ciudad de Trento, donde prácticamente nadie ha oído hablar del mócheno.




La hostelería en general y la restauración en particular gozan de buena salud. Según los últimos datos disponibles de la Asociación de Hostelería de España, hay 266.837 bares o restaurantes en nuestro país. Uno por cada 182 personas. Dan empleo a 1,38 millones de trabajadores y producen cerca de 116.000 millones de euros al año. No obstante, pese a las contundentes cifras, las empresas del sector tienen un problema. La expresión “cerrar el bar” no se aplica solo a la clientela más trasnochadora: año tras año, una buena parte de estos negocios bajan la persiana.
