Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
El eco del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial hace resonar cantos corales. En el subterráneo, un grupo de mujeres baila a la luz de un par de velas mientras una cámara las graba. En la biblioteca, una cámara fotografía libros añejos. El binomio arte-espiritualidad se remonta a históricas representaciones como las pinturas rupestres y su función chamánica, a los sarcófagos egipcios pensados para la vida después de la muerte o a las tradiciones budistas que entendían el arte como vehículo de meditación. Durante siglos, la Iglesia católica fue el gran patrocinador artístico en Europa, con sus catedrales góticas o la iconografía bizantina, pero la progresiva secularización de la sociedad fue derivando también en una secularización de la cultura. Sin embargo, en los últimos años la espiritualidad ha vuelto a ser musa en la creación artística. “Ha estallado en todo lo mainstream y es una cosa popular con fenómenos como el de Rosalía, que de repente se vuelve algo muy atractivo”, reflexiona el escultor Javier Viver.



El Sinsal de la isla de San Simón, en medio de la ría de Vigo, cimenta su fama entre los festivales de música en su cartel secreto, un aforo máximo de 800 asistentes, y la única posibilidad de acceder a él si se hace en barco. Así lleva 16 años, después de que la Xunta, cuando estaba en manos de PSOE y BNG, encargase a sus fundadores dinamizar culturalmente un espacio que se quería rescatar del olvido. San Simón, que fue lazareto y cárcel franquista, fue declarada en septiembre por el Gobierno central Lugar de Memoria Democrática y el festival aspira a seguir celebrándose allí frente a quienes lo cuestionan. “Es un evento tan especial que daría mucha pena perderlo, pero es algo que no está en nuestra mano”, señala Julio Gómez, historiador y fundador de esta cita, quien defiende que “la memoria histórica tiene que ser una oportunidad y no un problema”.
Después de dos libros de no-ficción acerca de su estrecha relación con el alcohol y una novela con el corazón como protagonista, Sofía Balbuena (Buenos Aires, Argentina, 1984) acaba de publicar su primer libro de cuentos, Personaje secundario (Páginas de Espuma). Y, como se dice coloquialmente, ha caído de pie porque con él ha ganado el IX Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve. Los cinco relatos que componen el volumen están protagonizados por mujeres en diferentes momentos vitales pero que están unidas entre sí por el hilo invisible de la incertidumbre. El amor, el sexo, la condición de migrante, la clase social o la maternidad son algunos de los temas que la autora toca con maestría.
El próximo miércoles, Fernando Alonso cumplirá 45 años. De ellos, 23, más de la mitad, se los ha pasado compitiendo en el Mundial de Fórmula 1, en el que debutó en 2001 y en el que, en 2005 cambió para siempre la historia del automovilismo en España al levantar la primera de sus dos coronas de campeón, ambas con Renault. La inercia que cogió el asturiano y que parecía imparable dio un frenazo la temporada siguiente (2007), al fichar por McLaren y encontrarse allí a un irreverente novato que hizo tambalear el esquema de prioridades de la escudería británica: Lewis Hamilton. Desde entonces, Alonso ha cambiado de equipo cuatro veces más (Renault, Ferrari, McLaren y Alpine) antes de caer en Aston Martin (2023), como sustituto de Sebastian Vettel. Un primer año muy por encima de las expectativas, con cinco podios en las seis primeras carreras, ocho en total, hizo que la ilusión de algunos se disparara hasta cotas mucho más allá de lo razonable. Tres cursos después, la marca de coches de James Bond no ha dejado de despeñarse.
Durante años pareció que plataformas como Airbnb, Booking o Skyscanner habían condenado a las agencias de viajes a convertirse en una reliquia. Después llegaron las redes sociales, en las que miles de creadores de contenido empezaron a hacer recomendaciones de viajes, de lugares ideales para hacerse la foto de las vacaciones y de restaurantes que no te podías perder. El advenimiento de la inteligencia artificial todavía complicó más las cosas para los agentes de viajes, ya que cualquiera podía crear en unos minutos un itinerario completo por las islas griegas con lugares que visitar, hoteles de ensueño y bares auténticos (aunque quizá alguno de ellos fuera una alucinación de la IA y no existiera). Parecía que la tradicional agencia de viajes tenía los días contados, que cada uno de nosotros podía organizarse el viaje perfecto sin esfuerzo, pero, aunque eso tenga una parte de verdad, la avalancha de recomendaciones (muchas veces idénticas) ha provocado una insoportable saturación de algunos destinos y, en definitiva, una experiencia claramente mejorable. Esos inconvenientes han devuelto valor a algo que, por ahora, las IA no tienen en exceso: criterio.
Durante las vacaciones estivales, surge una duda recurrente en los hogares: ¿es mejor que los menores desconecten por completo o deben realizar tareas para repasar lo aprendido? Históricamente, las familias y los docentes han recurrido a los tradicionales cuadernillos de vacaciones, asumiendo que un parón de más de dos meses perjudica el rendimiento de los estudiantes. Hoy en día, la evidencia científica y la neuroeducación arrojan mucha información sobre esta cuestión. El Summer Slide, término formalizado por los expertos como Summer Learning Loss, se refiere al retroceso académico que sufren los niños en verano. Al pasar tanto tiempo inactivos es habitual que pierdan parte de las destrezas y competencias que tanto esfuerzo les costó adquirir durante el curso.
En las últimas dos semanas la curva de hectáreas quemadas en España ha dado un salto brusco. No lo han provocado incendios repartidos por toda la península, sino fuegos que se han expandido muy rápido y se han concentrado en zonas muy concretas.
Los datos. El análisis se limita a los grandes incendios forestales, los de más de 500 hectáreas (la definición oficial de "gran incendio forestal"). La serie combina dos fuentes: la Estadística General de Incendios Forestales (EGIF) del Ministerio para la Transición Ecológica para 1983-2022, y el European Forest Fire Information System (EFFIS), del programa Copernicus de la Unión Europea, para 2023-2026. La EGIF se elabora con los partes de las comunidades autónomas y mide superficie forestal; EFFIS cartografía el área quemada por satélite. Ambas fuentes coinciden en el número de grandes incendios, aunque EFFIS tiende a medir algo más de superficie al incluir terreno no forestal. Los datos de 2026 son provisionales y llegan hasta el 23 de julio.
Aunque la EGIF arranca en 1968, en los años previos a 1983 el registro son mucho menos completo: casi todos los grandes incendios figuran sin localización (el municipio consta como "Indeterminado"), señal de que el sistema aún no anotaba con fiabilidad cada fuego. Por eso las comparaciones históricas se limitan a 1983-2026.
La ventana de 14 días. Para medir no cuánto arde un año, sino cómo de concentrado, se calcula la peor quincena de cada año: el periodo de 14 días consecutivos con más superficie quemada por grandes incendios. Cada incendio se asigna a su fecha de inicio. Así se puede comparar la intensidad de una temporada —cuánto fuego se acumula en pocos días— a lo largo de toda la serie.
El pensamiento contemporáneo puede suceder en oscuros seminarios, sesudos congresos, papers académicos o ensayos que leen y discuten solo los más cafeteros. Pero hay autores que brincan fuera de esos círculos y llegan a un público más general, entre el que levantan pasiones. El 26 de septiembre de 2025 Judith Butler, icono del pensamiento contemporáneo y pilar fundamental de la teoría queer, compareció en el Museo Reina Sofía, en Madrid, en conversación con el periodista Joseba Elola, para celebrar el décimo aniversario de este suplemento Ideas. “Estamos viviendo una restauración del patriarcado y el racismo”, fue el titular de la crónica publicada. Para recibir a Butler se formaron grandes colas, muchos se quedaron fuera y su charla transcurrió entre un atronador silencio atento, frecuentes ovaciones y hasta gritos propios del fenómeno del fan. Al finalizar, el auditorio completo se puso en pie.
ChatGPT no es alguien, es algo experto en comportarse como alguien, como alguien, digamos, polimorfo, ya que puede adoptar, a gusto del consumidor, el comportamiento de un ingeniero nuclear o de un repartidor de pizzas; de una filóloga sueca o de un psicoanalista argentino; de un cura católico o de un vendedor de urnas funerarias. Se comporta, en fin, igual que una prótesis mental capaz de pensar como nos plazca. Y todo ello a la hora que le apetezca a usted, usuario, usuaria (puto genérico incapaz), durante los 365 días del año y en el idioma que se le solicite. Responde de madrugada con la misma corrección que a las nueve de la mañana, disponibilidad que, unida a lo dicho, y hablando con sinceridad, nos parece algo obscena. Le preguntaremos luego si, en lo profundo, no es más que un artefacto pornográfico.
Hace unas semanas, en el barrio de Almagro, en pleno distrito madrileño de Chamberí, se vendió una vivienda de 500 metros cuadrados por cuatro millones de euros. Su propietario era un personaje público, “una persona muy conocida del mundo de la cultura y la televisión”, cuenta sin dar muchos más detalles Manuel Garzón, director del departamento de Grandes Clientes de la agencia de lujo Gilmar. La operación fue confidencial. La casa nunca apareció anunciada en los portales inmobiliarios y los nombres del vendedor y del comprador permanecen ocultos por contrato.