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Tengo entre mis manos un libro maravilloso. Por su contenido y por quien lo firma. Hablo de una nueva edición de Las mil y una noches, publicada por Austral; en la cubierta azul marino puede leerse claramente el nombre al que se le atribuye la autoría. Y dice: Anónima.
Chófer, asistenta, niñera… el personal de servicio de los Kennedy ha sido una fuente inagotable de testimonios sobre la intimidad de la familia más famosa de Estados Unidos. Pero la crónica de una testigo había permanecido en la sombra hasta que una escritora francesa dio con sus cartas hace unos años: Andrée Leufroy (1907-1999) trabajó durante 20 años al servicio de Rose Kennedy y Joseph P. Kennedy, y después de su hijo Ted, entre los años cincuenta y setenta. Estuvo presente en algunos de los momentos más tumultuosos de la política americana, desde el asesinato de Martin Luther King a la guerra de Vietnam y las violentas muertes de John F. y Bobby Kennedy. La vida de esta mujer anónima se ha convertido en un best seller en Francia, La cuisinière des Kennedy (La cocinera de los Kennedy, en español), pese a que hasta hace un par de años solo la conocían en su pueblo.
Carmen Avilés (Puerto Lumbreras, Murcia, 1993) está viviendo un sueño doble: el suyo y el de su madre, Mari Carmen, que desde pequeña la empujó a vivir del arte. Con tres años la llevaba con ella a su academia de flamenco, Riá Pitá, para que diera sus primeros pasos de baile y con 10 la lanzó a enseñar a las más pequeñas. Por aquel entonces, ya tenía disciplina, pero sobre todo, talento. De su pueblo natal dio el salto, con 18 años, al Conservatorio de Danza Reina Sofía en Granada, después un año a Sevilla y de ahí a Madrid, a seguir aprendiendo y a bailar con los más grandes. Su compañía pone cara, cuerpo y alma a sus espectáculos, como Carmela, el que está ahora rodando por España y que no para de darle alegrías. Joaquín Cortés le dio una oportunidad en Esencia y Nacho Cano, en Malinche, pero por si a alguien no le sonaba su cara, a principios de 2024 protagonizó, enfundada en un vestido diseñado por Leandro Cano, el anuncio de Cruzcampo que recreaba a Lola Flores y en el que ella daba vida al arquetipo de flamenca.
Pablo Curto
Ángela Esteban-Librero
David López (Another. Artists Agency).
Nubia Soacha
Cristina Serrano
Sandra Angstadt y David Martínez
Lidia Lara y Adriana Guerra
Marina Marco
La mirada se va al soldado, como si fuera el centro de gravedad de la fotografía. El casco azul, el fusil, el uniforme: todo parece diseñado para llamar nuestra atención. Después, casi por accidente, uno descubre a la persona sentada junto a un puñado de judías verdes.
“Es que no puedes porque eres mujer… Si mi mamá no me dice que no puedo, nadie va a venir a decirme que no puedo hacerlo”. Estas son las poderosas palabras que impulsaron a Paola García, de 30 años, escaramuza y charra, a fundar la plataforma Más Mujeres Charreando, una iniciativa que desde 2022 promueve la igualdad de género dentro de la charrería, el deporte nacional de México, declarado patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco en 2016.
El 27 de enero de 2025 todo cambió para el mercado de la inteligencia artificial. Por primera vez, el dominio de las tecnológicas estadounidenses, cuyo valor bursátil se había duplicado en dos años, se puso a prueba. Un desconocido laboratorio chino llamado DeepSeek irrumpió en las tiendas de aplicaciones con un lenguaje gratuito y tan potente como las versiones de pago de ChatGPT, que cuestan 20 euros al mes. El pánico se desató en las Bolsas y la aparente invulnerabilidad de la IA estadounidense quedó en entredicho. Nvidia borró unos 561.000 millones de euros de capitalización en una sola sesión, una pérdida nunca vista por ninguna cotizada en tan poco tiempo. Desde entonces, la racha alcista de la IA solo se ha visto sacudida por caídas puntuales, la más reciente entre los fabricantes de chips, y sin que la competencia china haya sido rival para la fiebre inversora por la tecnología estadounidense.
El Tribunal Supremo avaló en mayo el proyecto del parque eólico Bustelo (A Coruña), promovido por Greenalia y anulado por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) en 2023. El fallo representa, según Manuel García, consejero delegado de la energética, “una respuesta clara a años de inseguridad”, además de “la confirmación de una línea jurisprudencial consolidada”.

Tres acontecimientos sobresalen en el skyline turístico gallego, como rascacielos especialmente altos: la posible declaración de la Ribeira Sacra como Patrimonio Mundial de la Unesco, que se resolverá a finales de este mes de julio; el eclipse total de Sol del 12 de agosto, para el que Galicia será un monumental mirador; y el Xacobeo 2027, que el año que viene redoblará las actividades de la siempre cargada agenda del Camino de Santiago.



Al escuchar hablar a Antonio González es difícil saber que nació en Murcia (1977). Su acento recuerda más a esos extranjeros que hablan un perfecto castellano, pero que en su día a día usan el inglés. No es de extrañar, teniendo en cuenta que lleva dos décadas viviendo en Emiratos Árabes Unidos. Llegó a Dubái para trabajar en Johnson & Johnson, pero en 2009 decidió dar un giro a su carrera y emprender en un negocio de hoteles. Dos años más tarde, se unió con Ahmad Hafez para fundar Sunset Hospitality Group. Ahora, la compañía tiene “115 establecimientos, con otros 55 en apertura”, que van desde bares y restaurantes a clubes de playa y hoteles. Está presente “en 25 países y cuenta con unos 7.000 empleados”.

Dicen que “a Santo André de Teixido vai de morto quen non foi de vivo”. ¿Y eso es malo? Respondamos gallegamente: depende. Si para ir allí, uno se reencarna en una babosa y se arrastra a cámara lenta por un camino abarrotado de peregrinos, corriendo el serio peligro de acabar espachurrado bajo una suela Vibram, no es bueno. En cambio, si se reencarna en una bolboreta, en una mariposa macaón o en una blanca esbelta –por citar dos especies habituales en el extremo norte de la Península–, y se va parando en cada flor a libar y copular, no está mal.