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El termómetro marca cero grados. Empieza a caer aguanieve y una decena de guardias civiles se ponen los chalecos reflectantes. Uno de ellos se pone en el carril de acceso al centro de exámenes de la Dirección General de Tráfico (DGT) en la localidad madrileña de Móstoles (210.000 habitantes). Poco a poco empieza a desviar a una vía sin circulación a los vehículos particulares. Solo pasan sin ser parados las autoescuelas y los del transporte público, como taxis y VTC. Muchos conductores se quedan sorprendidos. Lo que no saben es que su trabajo consiste en detectar a los que no tienen carné o han perdido los puntos y acuden a las instalaciones para examinarse en su propio automóvil. Solo el año pasado se detuvieron a 70 personas por este motivo en la Comunidad de Madrid.

Otro problema que está detectando el Grupo de Investigación de Accidentes de Tráfico (GIAT) de la Guardia Civil es que existe un alto número de falsificaciones de carnés de otros países cuyos titulares intentan canjearlos por el español. En la sede de la Dirección General de Tráfico (DGT) en la madrileña calle de Arturo Soria han llegado a detectar en 2025 a 400 personas que han presentado documentación fraudulenta. Son de dos países latinoamericanos en concreto ―los agentes prefieren no dar los nombres para no frustrar las pesquisas― que están siendo investigados para ver en qué punto se realiza la falsificación.
Cuando un extranjero quiere canjear un permiso de conducción, presenta la documentación a través de la web de la DGT. Este organismo se pone en contacto con el consulado del solicitante para comprobar que realmente dispone del carné. Una vez que recibe el visto bueno, cita al peticionario para que acuda a Tráfico y se coteje la documentación original. Y es ahí donde se está detectando el fraude.
“Unas veces lo hacen porque quieren quedarse con el carné original de su país [al hacer el canje lo pierden] y otras veces porque ni siquiera se lo han sacado allí, con el consiguiente riesgo para el resto de los usuarios y para la seguridad vial. A veces los hemos detectado que llevan vehículos VTC”, el teniente Martín Hervás, jefe del GIAT de Madrid.
Ha habido semanas en las que los guardias civiles han detenido a siete y ocho personas al día. Ahora el número ha bajado en la capital. Esta presión en Madrid ha motivado que muchas personas se hayan trasladado a otras jefaturas provinciales, que también han sido alertadas del posible fraude.
Las asociaciones de familiares de víctimas mortales de la dana de octubre de 2024 declaran a partir de este lunes en la comisión de investigación creada en Les Corts Valencianes después de muchos meses de espera y cuando están a punto de cumplirse 16 meses de la tragedia. Contarán la experiencia más dura de sus vidas, diluidas, por decisión del PP y Vox, que suman mayoría, con otras entidades representadas, por ejemplo, por un youtuber que se manchó adrede de barro para entrar en directo en un programa de televisión o contribuyó al bulo de que había cientos de muertos en el aparcamiento de un centro comercial de Aldaia.
Hace 20 años, en enero de 2005, decidí empezar a medir mi felicidad con el objetivo de analizar qué cosas me hacen más feliz y tratar de repetirlas. Cada noche, desde que tengo 18 años, apunto en un bloc de notas un número en una escala del 0 al 10 que representa cómo me he sentido ese día; 0 representa el peor día posible, 10 el mejor y 5 un día normal. Hoy tengo 39 años, y sigo haciéndolo. Junto a esa cifra, escribo también un diario en el que anoto qué he hecho, con quién he estado o qué he sentido, para poder saber qué se repite los días en que estoy bien y qué afecta más a mis días malos. Hace un tiempo, en un artículo en este periódico, publiqué algunos de los hallazgos de este proyecto. Pero en aquel artículo dejé fuera uno de los hallazgos más importantes sobre la felicidad, que en los tiempos que corren ha acabado tomando una relevancia que no esperaba.
Tú puedes ser lo que te propongas en la vida, reza una de las frases motivacionales más utilizadas. Pero no. Una persona puede proponerse, por ejemplo, ser Michael Jordan, y por mucho interés que le ponga será bastante difícil que lo consiga. No dispondrá de la alineación de virtudes —altura, agilidad, potencia o carácter— necesaria para convertirse en uno de los mejores deportistas de todos los tiempos. Cada deporte tiene al menos un factor físico diferencial -no entraremos aquí en cuestiones económicas, que también son importantes- que abre o cierra las puertas de la élite. En el caso del baloncesto, es la altura. Porque hay que entrar en esa pista de 28 metros de largo por 15 de ancho y verse rodeado de cuerpos que, tanto en la NBA como en la ACB, rondan los 1,99 metros de media. Y ahora, por un segundo, imaginarse entrando a canasta y encontrarse de frente con esos mismos cuerpos con los brazos extendidos para tapar una posible canasta.
Según la celebrada frase del novelista L. P. Hartley, “el pasado es un país extranjero, allí hacen las cosas de una forma diferente”. Lo he recordado mientras devoraba un libro voluminoso, El cante después del cante (La Droguería Music), de Chemi López. Lleva el subtítulo La era acústica 1878-1926 y es un estudio pormenorizado de las grabaciones de flamenco; funciona igualmente como fascinante panorámica del despegue de la industria discográfica española. Conviene matizar lo de “discográfica”: todo comenzó con los cilindros del inventor Thomas Alva Edison, luego superado por las placas (con una o dos caras grabadas) de Emile Berliner.
Los tiempos —ya lejanos— del documental egotista me pillaron en la carrera. Gustaban mucho y ganaban muchos premios aquellos productos de Michael Moore en los que no importaba el tema a tratar, el protagonista era Michael Moore. Salió en 2004 el documental Super Size Me, donde el difunto Morgan Spurlock hacía el experimento de hacer tres comidas al día en el McDonald’s durante 30 días para demostrar que la comida rápida engorda. Por increíble que pueda parecer, un documental con semejante tesis ganó premios importantes y fue nominado a otros tantos, por no mencionar las ganancias de una película que había costado 65.000 dólares.
Hasta hace poco, cuando un guion indicaba “tienen sexo”, se lanzaba a los cuerpos a la improvisación. Los actores interpretaban lo que entendían que significaban esas palabras, o lo que marcaba el director. Sin preguntas, porque el cuerpo debía acatar “como un muñeco” los caprichos de la historia, cuentan Lucía Delgado y Tábata Cerezo (ambas madrileñas de 33 años). Conocen bien ese escenario por el que se deslizaba la posibilidad de una imprudencia y que, a menudo, despojaba a la historia de minutos de originalidad, dejando en su lugar la repetición de un fotograma que el público había visto mil veces. Lucía y Tábata son, además de coordinadoras de intimidad, actrices, y ellas mismas han interpretado escenas de desnudo.
“Eres el último chico que elegiría para convertirlo en una estrella de cine”. Se lo dijo a Steve Guttenberg (Brooklyn, 1958) un agente cuando tenía 17 años y acababa de llegar a Hollywood. “Olvídate de ser actor. No tienes la apariencia, no tienes el talento y tu nombre es ridículo”, le espetó. Lo cuenta en su autobiografía La biblia de Guttenberg (no podía titularse de otra manera). El agente no demostró tener mucho instinto. Una década después era una de las estrellas más taquilleras de Hollywood, encadenaba éxitos y era un rostro popular para todas las edades. Pero a principios de los noventa se tomó un descanso que coincidió con un cambio de dirección de Hollywood y se quedó fuera de juego. Nunca volvió a reencontrarse con el éxito.

En octubre de 2023, Ana Morales (Madrid, 43 años) publicó en Vogue una historia en primera persona que se titulaba “Llevo tres años vistiendo (casi) igual y así se ha aligerado mi carga mental”. En el reportaje, la directora de belleza de la edición española de la conocida revista femenina contaba y analizaba con la ayuda de varios psicólogos cómo su decisión de simplificar su forma de vestir le había reportado mucho bienestar. Morales afirmaba que, con la simple decisión de llenar su armario de vestidos negros y básicos a juego, había conseguido reducir su ansiedad y la sensación de cansancio. La pieza fue muy leída en internet y muy comentada en redes. También fue la génesis de Estado civil: cansada (Roca), una guía práctica para luchar contra el agotamiento. “El libro surgió en un momento en el que yo estaba muy agotada. Quería indagar en el cansancio femenino, en los motivos que hay detrás y en los posibles remedios”, explica la periodista.



El oftalmólogo Gabriel Mejuya Okorodudu se prepara para zarpar en marzo en un viaje por el río Benín, al sur de Nigeria, para realizar otra campaña de cirugías de cataratas durante dos o cuatro semanas en las poblaciones rurales ubicadas a las orillas del afluente. Así lo ha hecho en los últimos 16 años en la región Delta del Níger (que tiene entre 30 y 40 millones de habitantes), donde libra una lenta batalla contra la principal causa de la ceguera en el mundo. Aunque esa opacidad en el cristalino se puede retirar con una cirugía que tarda apenas 15 minutos, tres de cada cuatro personas en África subsahariana que la necesitan no tienen acceso a ella, como alerta un estudio publicado recientemente en The Lancet.
