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EL PAÍS cumple 50 años y lo celebra dando la palabra a sus lectores. En este episodio especial de Hoy en EL PAÍS, varias voces cuentan cómo el periódico ha formado parte de sus vidas desde su primer número, publicado el 4 de mayo de 1976, hasta la lectura digital diaria. Sus testimonios recorren medio siglo de historia personal y colectiva, entre recuerdos familiares, aulas, quioscos, hospitales y suscripciones al otro lado del Atlántico.
Casi 27 años de negociaciones entre la UE y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) para llegar este viernes a una meta: la creación de un mercado de más de 700 millones de habitantes con la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial. El camino hasta llegar a este momento ha sido complicadísimo. El último obstáculo llegó en enero, justo después de la firma oficial, la Eurocámara reclamó la opinión del Tribunal de Justicia de la UE y paralizó su ratificación. Pero la Comisión decidió echar mano de su prerrogativa para activar el acuerdo de forma provisional.
Sotogrande S.A. y ARK Architects han presentado su nuevo proyecto, Villa Nara, que se situará en una de las zonas más exclusivas de La Reserva en el enclave gaditano. En esta ocasión, la vivienda, que comenzará a construirse cuando alguien pague los 24 millones de euros que cuesta, se concibe como “una aproximación al futuro del habitar, en la que la arquitectura integra naturaleza, tecnología y bienestar para dar respuesta a nuevas formas de vida más conscientes, sostenibles y prolongadas en el tiempo”, según un comunicado remitido.

El secretario general de Comisiones Obreras (CC OO), Unai Sordo (Barakaldo, Bizkaia, 53 años), defiende que los sindicatos batallen para conseguir subidas salariales, pero también ante la privatización de la sanidad y la educación o el desorbitado precio de la vivienda. Ese asunto, que mengua la capacidad adquisitiva de tantos trabajadores, entra en la pancarta del Día de los Trabajadores este año.



Al secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), Pepe Álvarez (Belmonte de Miranda, Asturias, 70 años), le preocupa el ascenso de la ultraderecha “porque todo el mundo sabe que si llegan al poder recortarán derechos laborales”. Esta alerta es una de las principales proclamas de su sindicato en este Primero de Mayo.


Cuando dirigía el Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde solía comenzar los discursos con referencias al tiempo para enlazar con la situación económica: sol, aunque riesgo de precipitaciones; nubarrones, pero anticiclón a la vuelta de la esquina, esas cosas. El día limpio y radiante con el que amaneció Fráncfort, cuartel general del Banco Central Europeo (BCE), sin embargo, complicó este jueves la metáfora más adecuada al momento. Pocas horas antes de que los guardianes del euro comunicasen su decisión sobre los tipos de interés, el petróleo estaba escalando a los 126 dólares por barril, el nivel más alto en cuatro años, y se hicieron públicos unos datos poco halagüeños la zona euro: el PIB quedó prácticamente estancado en el primer trimestre, con crecimiento del 0,1%, y la inflación escaló hasta el 3% en abril, cuatro décimas por encima de marzo.
La sentencia del Supremo que el miércoles socavó la Ley del Derecho al Voto de 1965 y, con ella, la representación electoral de las minorías en Estados Unidos, tuvo al día siguiente su primera consecuencia con el anuncio de que Luisiana se prepara para posponer la celebración de sus elecciones primarias. Están previstas para mediados de mayo, y eran el primer paso del camino que en ese Estado llevará a la celebración en noviembre de las legislativas de medio mandato (las midterms, en la jerga de Washington). En ellas, el país renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
En la pequeña y remota aldea rumana de Vacareni, ubicada al borde del Danubio y a escasos 50 metros al sur de la frontera con la hoy invadida Ucrania, la calma es apenas una ilusión de día. Casas con techos pintados de distintos colores, algunos de ellos de chapa metálica oxidada, y huertos pulcramente cuidados que sobresalen en este valle transmiten esa quietud. Por la noche, sin embargo, el zumbido de los drones y el eco de sus explosiones recuerdan a los 1.400 habitantes que son testigos en directo de la ofensiva rusa en el país vecino, Ucrania, que sufre una invasión que tachan de “vergüenza” y que ha arreciado en las últimas semanas.
Ha ganado prácticamente todos los premios importantes de las letras castellanas. Desde el Herralde de Novela hasta el desaparecido Fastenrath, pasando por el Planeta, el Nadal, o los más institucionales, como son el de la Crítica, el Nacional y, en 2024, el Cervantes. Aun así, Álvaro Pombo (Santander, 86 años) no parece haberse amilanado con el éxito, entre los lectores y la crítica. El ánimo y el buen humor tampoco han desaparecido. Una de las palabras que más dice en la conversación que mantuvimos es “divertido”. Es preciso tener un carácter desenfadado y constante para mantener una carrera literaria que recorre cinco décadas entre novelas, sobre todo, pero también libros de poemas, ensayos y relatos.

“Me contradigo todo el rato, pero me hace sentir vivo”, canta Pedro Quevedo (Madrid, 24 años) en El Baifo, su disco más esperado. Nada más publicarse ha reventado, de nuevo, las listas de éxitos. Las 10 canciones más escuchadas de España en Spotify son suyas. Pero son solo números: “Mi meta es ver que pasa el tiempo y se quedan”. Su vida también es una dualidad constante. Es Pedro y Quevedo. El chico normal que aparece y desaparece de su casa, en Canarias, y la estrella internacional. El veinteañero al que la fama arrastró y “el puto amo” de sus canciones. El arrogante y el humilde. El introvertido y el dulce. El artista que mira a los ojos y contesta, sin vacilaciones ni cortapisas, a todas las preguntas de la entrevista y el que llega acunado por su mánager, un jefe de prensa, un videógrafo, una estilista y una maquilladora.

