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Cuando mi padre supo la verdad, quedó desolado. Totalmente hundido. Como si su último refugio, el que creía inconquistable, hubiese sido saqueado. Aquel cantante de blues al que llevaba un mes escuchando cada noche en YouTube para desconectar no era real, sino una diabólica creación de la inteligencia artificial (IA). “Entonces... ¿Qué va a pasar ahora?“, suspiró en su sillón.

Hay días en los que, antes incluso de abrir los ojos, sé que al levantarme entraré en una alucinación. Así que me incorporo despacio, pongo los pies en el suelo y ya estoy dentro de ella: las paredes, las cortinas, no digamos los sanitarios del cuarto de baño, así como la taza del desayuno, todo se organiza con el carácter de una infausta ficción. Salgo a la calle y el mundo me recibe con su acostumbrado despliegue de naturalismo aparente: tráfico desabrido, aceras rotas, personas que caminan hablando o fingiendo que hablan por teléfono (una escena típicamente onírica), y ese aire general de coreografía repetida hasta el tedio. Todo encaja en el delirio general, como si una mente superior (o inferior) se hubiera pasado la noche escribiendo un nuevo capítulo de esta realidad paralela (¿pero paralela a cuál?).
La inspectora que denunció por agresión sexual al director operativo de la policía (DAO), el máximo responsable uniformado de la Policía Nacional, no acudió a la vía interna para informar de su situación, a pesar de que existen protocolos específicos que recogen cómo actuar en situaciones en las que tanto la víctima como el denunciado son funcionarios de la Policía. Uno recoge “situaciones de acoso sexual, acoso por razón de sexo, género, orientación o identidad sexual” y un segundo “ante supuestos de violencia de género en la Policía Nacional”, que es el que aplicaría a esta inspectora, ya que denunció ante el juzgado que mantuvo una “relación de afectividad” con el ahora investigado. Sin embargo, y como en todos los ámbitos, aunque los protocolos existan no siempre las mujeres confían en que vayan a aplicarse o que vayan a hacerlo según marcan sus propias directrices. Este caso, además, afecta al policía de mayor rango en un cuerpo de 76.700 agentes. “El DAO es Dios todopoderoso en la Policía, no me extraña que se fuera directa al juzgado, yo haría lo mismo si me viera en una situación así”, justifica una agente que ha trabajado en las Unidades de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía y que pide no ser identificada.

Cuenta Celia Villalobos, malagueña de 76 años, que si su carrera política empezase hoy se lo pensaría dos veces. La exalcaldesa de Málaga, exdiputada y exministra de Sanidad con el PP cree que su oficio se ha convertido en “el tuit permanente” y lamenta que sus colegas en activo dediquen poco tiempo a “los problemas de verdad”. En un partido que presumía de disciplina, votó a favor del aborto y del matrimonio gay. Hoy cree que la corriente interna que empujaba a su formación política a lo contrario ha perdido peso: “Se han pasado a Vox”.

Vox ha conseguido marcar la agenda parlamentaria de esta semana con su iniciativa para prohibir bajo amenaza de multa el burka y el niqab, dos velos tradicionales en algunos países islámicos que cubren íntegramente el cuerpo de la mujer. La propuesta no ha prosperado, pero ha conseguido recabar el apoyo del PP y ha empujado a este partido y a Junts a presentar sus propias proposiciones sobre el tema siguiendo la estela de Vox.
“Ayer salí de una guardia tremendamente complicada en la UCI neonatal en la que trabajo”, cuenta Artur, un neonatólogo que lleva siete años trabajando en la sanidad pública. “Con dos prematuros extremos de 500-600 gramos a los que costó más de 10 horas estabilizar, a las 14 horas de trabajo yo estaba realmente agotado. Me pasé las tres últimas horas de la guardia pensando en la necesidad de que alguien con mejor capacidad mental llegase ya para cogerme el relevo y poder estabilizarlos”.
Un nuevo estudio de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), que verá la luz en el número de marzo de la revista Biological Conservation, revela un declive drástico de las dos especies de galápagos autóctonos del Parque Nacional de Doñana. Tres décadas de seguimiento muestran que la sobreexplotación del acuífero y la degradación de las lagunas han reducido entre un 57% y un 74% sus poblaciones, en lo que los científicos consideran un “riesgo real de extinción local” si no se toman medidas urgentes.

El Desafío Semanal es un reto para los lectores de EL PAÍS, con diez preguntas sobre informaciones publicadas durante los últimos siete días en los distintos canales del periódico. Anímate a resolverlo cada viernes y déjanos tus observaciones y sugerencias en los comentarios de esta noticia o escribiendo al correo juegos@elpais.es.
A pesar de todos los escándalos que a lo largo de las décadas han sacudido a la familia real británica, no es exagerado afirmar que el arresto policial del hermano de Carlos III, Andrés Mountbatten-Windsor, supone un parteaguas trascendental para la monarquía de los Windsor. El expríncipe y exduque de York, despojado de sus títulos el pasado mes de octubre, fue detenido a primera hora de la mañana en su propia residencia, en el día en que cumplía 66 años, y trasladado a dependencias de comisaría para ser interrogado como un presunto delincuente. No ocurría algo así con un miembro de la familia real británica desde hace 350 años.
Señoras y señores: si el partido tory cae, no hay nada en este mundo que no podamos ver venirse abajo. Los tories son el partido que —no solo en la derecha— todo partido soñó ser, y un Gobierno conservador en el Reino Unido parecía formar parte del orden de las cosas, como el paso de las estaciones o la exactitud con que, cada mañana, llegaban a la puerta la leche y el ejemplar de The Times. Los llamaban “el partido de la nación” y quizá parecían más los dueños que los gobernantes del país. Ahora, en las elecciones locales de mayo, Nigel Farage quiere acabar con los conservadores mediante el mismo sistema de absorción con que acaba con las pintas en el pub. Señoras y señores, si los tories caen, podremos por primera vez decir que torres más altas no han caído.