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La relación entre Junts per Catalunya y el Gobierno se vuelve a llenar de espinas, en plena fiesta de Sant Jordi. El partido independentista catalán ha recuperado el tono más agrio contra el Ejecutivo que comanda Pedro Sánchez a cuenta del proceso de regularización de personas migrantes y eleva las criticas porque, para conceder los papeles, no se tiene en cuenta los conocimientos de catalán. El desencuentro estalló este miércoles en el Congreso de los Diputados, con la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, reclamando la convocatoria de elecciones anticipadas: “lleva demasiado tiempo ocupando el poder sin tener mayoría”, le dijo al presidente del Gobierno. El portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, admite que la relación tiene “sus altibajos”, pero que pese a ello les ha permitido “sacar muchas cosas adelante” en el Congreso.
“Es la revolución. Este hombre ha conmovido el panorama musical”. Así presentó Jesús Quintero a Rafael Ojeda Rojas, Falete, (Sevilla, 48 años) en Ratones Coloraos, donde poco antes del lanzamiento de su primer álbum, Amar duele, el mítico presentador dio a conocer al artista al gran público. Su voz, su arte y su desparpajo cautivaron a un país que no estaba acostumbrado a ver a un hombre lucir vestidos en prime time. Se convirtió en un icono para muchas personas que, más allá de su orientación sexual, admiraban en él su forma de no adscribirse a un género, o acaso fluir entre dos.
El Partido Popular ha traspasado una línea roja al asumir en sus pactos con Vox en Extremadura y Aragón la prioridad nacional, que conduce a la discriminación entre nativos y extranjeros en el acceso al Estado del Bienestar. Aunque no está claro el alcance práctico de estos acuerdos autonómicos con la extrema derecha, y aunque el principio discriminatorio podría chocar con los tribunales españoles y europeos, aceptar el marco conceptual xenófobo como ha hecho el PP abre un camino peligroso para un partido que aspira a gobernar España. Cuando el futuro vicepresidente de un Gobierno regional, como el extremeño Óscar Fernández Calle, apela a eslóganes como “los españoles primero”, deberían sonar las alarmas en cualquier partido democrático.
Fue al acabar la charla en aquel instituto público cuando entendí mi error. Había estado hablando con un centenar de adolescentes acerca del eje que articula nuestra memoria colectiva: la guerra que trituró a jóvenes imberbes, la posguerra de paredón al alba, la dictadura de represión y censura, una transición cosida con el hilo del olvido y un presente donde los nietos tienen que seguir luchando al pie de las fosas para recuperar a sus familiares.
Hay que reconocerle al tecnocapitalismo un flujo constante de consejeros delegados muy entretenido. Últimamente se han destapado dos de ellos y conocimos a un tercero, y no se me ocurren personajes más dispares.

En la Praga comunista, a mi padre le detuvieron en repetidas ocasiones, le encarcelaron y le torturaron por su actividad disidente. Mi madre sufría y en sus intentos de detener aquella dinámica hacía pequeños gestos para apaciguar las autoridades. Sus concesiones consistían, por ejemplo, en que, como la mayoría de la gente, durante las fiestas comunistas —el aniversario de la Revolución de Octubre, el Día del Trabajo y otras—, en las ventanas de nuestro piso de Praga colocaba pequeñas banderas checoslovacas y soviéticas para que ondeasen juntas, aunque hacerlo no era estrictamente obligatorio, pero sí bien visto por el régimen.
El youtuber estadounidense Ramsey Khalid Ismael, conocido como Johnny Somali, irá a la cárcel. Así lo ha dictaminado un tribunal de Seúl, que señala los “actos ofensivos” del creador de contenido. Somali, de 25 años, empezó haciendo vídeos de viajes, como tantos otros influencers, pero dada la nula repercusión de su contenido pronto se pasó al lado oscuro: comenzó en directo a romper cosas en tiendas, a acosar a personas en la calle, a realizar bromas agresivas en espacios públicos, algo mucho más lucrativo en términos de audiencia. No es fácil encontrar su material porque las diferentes plataformas (YouTube, Twitch, Instagram…) le han ido vetando, pero baste decir que su contenido es muy desagradable. Es, como el reciente Clavicular, como Jack Doherty, como Vitaly Zdorovetskiy o como el patrio Borja Escalona, otro de tantos creadores de contenido tocapelotas que se mueven entre la ofensa y el clip viral.

He llegado a la conclusión de que tener hijos es para ricos. Me explico. Acaban de operar a mi hijo por una rotura de húmero, tenemos cinco días de permiso, y a correr. Si queremos cuidarlo más tiempo existe la opción de acogernos al nuevo permiso parental no retribuido. ¿A eso le llaman ayuda? Tras ser madre tuve que pedir excedencia con cada uno de mis dos hijos, sin cobrar. Cuando me incorporé a trabajar, me vi obligada a dejar a los niños en una guardería de pago: en la pública no nos aceptaban porque ambos trabajamos. Es decir, se subvenciona el cuidado a aquellos que no trabajan y por tanto podrían quedarse al cuidado de sus niños. Cuando llega el verano no tenemos otro remedio que meterlos en un campus de verano durante mes y medio —tenemos 23 días anuales de vacaciones como casi todo hijo de vecino—, embolsando 1.600 euros, porque los campus más económicos no cubren nuestro horario laboral. Para colmo, cuando se debate la búsqueda de soluciones y que el periodo vacacional no sea tan extenso, tenemos que escuchar comentarios de maestros que dicen que usamos el colegio como un aparcamiento de niños. No me extraña que en los hogares ya haya más mascotas que prole.

Han Kang sigue siendo esa mujer menuda, educada, amable, de apariencia tímida y con el mismo tono humilde y la voz muy bajita que la caracterizaba, pero es evidente la luminosidad radiante que hoy desprende esta escritora surcoreana que recibió el Nobel de Literatura en 2024, cuando se convirtió en la primera persona de su país en conseguirlo y en una de las más jóvenes de la historia del premio. La escritora, nacida en Gwangju (Corea del Sur) hace 55 años, recibió este miércoles a EL PAÍS en Barcelona, donde ha acudido a la llamada de Sant Jordi, la gran fiesta del libro que se celebra en la capital catalana en tiempos en que crece en España el refugio de la lectura. Como librera que ha sido hasta hace dos años, le emociona el entusiasmo que se respira en la ciudad en torno a la literatura.

