Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
“Es el último viaje. Te pido perdón, pero llevame rápido”, le susurró Elizabet Bueckert a su caballo alazán en el atardecer del 17 de enero pasado, mientras su carro avanzaba a toda velocidad por las calles de tierra de la colonia de menonitas ortodoxos La Nueva Esperanza, en la provincia de La Pampa, el corazón yermo de Argentina. Ese día, después de haber pasado horas refugiada con sus dos pequeñas hijas en un galpón para evitar la casa y los insultos de su marido, la mujer de 33 años decidió que había llegado el momento con el que había fantaseado tantas veces.



Anita Pouchard Serra
Mónica Juárez Martín y Ángel Hernández
Gladys Serrano y Mónica González

Unos montones de tierra se calientan al sol, un sol durísimo, a la orilla de la laguna de La Habana, a unos 40 kilómetros al sur de Ciudad de México. Es un paso necesario para quitarle la humedad y que no haya bloques, sino bolitas que se puedan deshacer con los dedos sobre una malla metálica. Esos dedos se mueven como si chasquearan entre sí y se paran cuando notan algo pequeño y duro. Algo como un diente, una falange, un huesecillo. Algunos de esos dedos que escudriñan la tierra, junto a funcionarios y forenses, son los de madres que buscan los restos de sus hijas, los de una hija que busca a su padre, los de una hermana que quiere saber dónde está su hermano.



Era una reunión bilateral, pero un tercer país estaba muy atento a lo que allí se anunciaba. El encuentro de este viernes en Caracas entre la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el presidente colombiano, Gustavo Petro, se selló con un anuncio importante: los dos países elaborarán planes militares conjuntos y abrirán mecanismos para compartir información de inteligencia de forma “inmediata”. Se trata de un hito en materia de seguridad, porque, a pesar de ser vecinos, Bogotá y Caracas llevaban décadas sin compartir información, aseguran fuentes militares. Está por ver cómo se lleva al terreno esta declaración de intenciones, pero el anuncio manda un mensaje en dos direcciones: por un lado, a los grupos criminales y, por otro, a Donald Trump, que necesita una Venezuela estable y segura para continuar con sus planes.

La economía mundial sufre por la guerra en Irán. El barril de crudo cotiza en torno a los 105 dólares, muy cerca de los 110 dólares que el Fondo Monetario Internacional (FMI) puso hace dos semanas, en su último informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, en sus siglas en inglés), como el piso desde el cual podría gestarse una recesión económica mundial. Todo dependerá de la magnitud y la duración del conflicto, por supuesto, pero las consecuencias negativas ya tensionan al máximo las economías en todo el globo, principalmente por la subida de la inflación, producto de la disparada de los precios de los hidrocarburos.
La lista de rehenes de la guerra de Donald Trump y Benjamín Netanyahu en Irán es extensa. A miles de kilómetros, dos continentes ―Asia y Europa― están encajando una escalada de precios inédita desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. A la vuelta de la esquina, media docena de países del golfo Pérsico que han sufrido los ataques en carne propia ―Emiratos Árabes Unidos, Irak, Baréin, Qatar, Kuwait y Arabia Saudí― están viendo severamente restringidas sus exportaciones de petróleo y gas por el doble cierre del estrecho de Ormuz. Un golpe económico de proporciones bíblicas que ya está provocando las primeras peticiones de auxilio a Estados Unidos, el mayor aliado histórico de este ramillete de petroestados y, a la vez, el detonante de alcance y consecuencias impredecibles.
Encima de un muro, a la sombra de una higuera, dando una vuelta con tranquilidad por las calles… Veneno, un lince ibérico, se ha convertido en un inesperado vecino más de Cabañas de Yepes, un pequeño municipio toledano de 316 habitantes. Desde hace un mes, entra en el pueblo casi a diario. Llega desde el valle cercano en el que vive y sigue una ruta que parece haber aprendido hasta que atraviesa el pueblo, sin inmutarse ante la presencia humana. Como si lo hubieran domesticado.
¿Era el abuelo nazi? ¿O el bisabuelo? ¿O la abuela? Son preguntas difíciles de responder. Muchas familias guardaron silencio y sus hijos, seguramente por miedo a saber la verdad, no preguntaron. Siguieron adelante y reprimieron en la memoria todo lo vivido durante la II Guerra Mundial. Pero desde hace poco, el fichero digitalizado de afiliados al Partido Nazi está a disposición de todo el mundo. Ahora no es necesario preguntar a nadie, basta con unos pocos clics de ratón.
El pasado 1 de marzo, el Kimolos, un petrolero con pabellón de las Islas Marshall y operado por una naviera griega, desapareció de los mapas cuando navegaba en dirección sur-suroeste a unas 60 millas náuticas (111 kilómetros) de la costa libanesa. Dos días antes, había atracado en el puerto mediterráneo de Ceyhan (Turquía) donde cargó en torno a un millón de barriles de crudo azerbaiyano en la terminal del oleoducto BTC, que transporta petróleo desde el mar Caspio. Durante casi cuatro días, el petrolero —que había notificado que se dirigía a Port Said, en Egipto— dejó de transmitir su posición al Sistema de Identificación Automática (AIS, por sus siglas internacionales), algo requerido por las normas de seguridad marítima. Al cabo de esos cuatro días, según muestra la plataforma de seguimiento Global Fishing Watch, volvió a aparecer en un punto unas 40 millas al sur del lugar del que desapareció, pero esta vez navegando rumbo norte de vuelta al puerto de Ceyhan. ¿Qué ocurrió en durante esas jornadas en que se convirtió en un buque fantasma?


La consulta realizada por el CIS, titulada Sexualidad: hábitos y opiniones, publica una gran cantidad de datos interesantes sobre las relaciones sexo-sentimentales. Las numerosas conclusiones dejan una incómoda sensación general: en el mundo actual encontramos dificultades para establecer un vínculo de pareja satisfactorio. Parece ser que los españoles, y con toda probabilidad ocurrirá igual en la gran mayoría de las sociedades occidentales, sentimos que tenemos más problemas para enamorarnos que en el pasado (y seguramente sea cierto).