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En casi todos los botiquines de España hay tiritas, paracetamol y algún antiinflamatorio. Si en casa vive un alérgico al polen, además, en estas fechas no suelen faltar los antihistamínicos. Y muchas veces, sepultadas bajo cajas y cajas de otros medicamentos, reposan las pastillas sobrantes del antibiótico que el médico recetó al último miembro de la familia víctima de una infección. La escena tiene algo de hogareña, pero también de aterradora si se tiene en cuenta que el mal uso de los antibióticos genera superbacterias, esos seres microscópicos inmunes a la mayoría de los fármacos disponibles que causan 24.000 muertes al año solo en España. “Los antibióticos sobrantes en los hogares facilitan la automedicación y esta favorece las resistencias bacterianas porque los medicamentos se usan sin indicación médica, en dosis incorrectas y por tiempo inadecuado”, defiende un documento de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS).

Una mañana de la semana que viene, probablemente el miércoles, los jefes de Quirónsalud entrarán a este laboratorio público en San Sebastián de los Reyes para tomar posesión del centro, cuya gestión acaban de ganar. Nadie sabe cómo será esa escena. Ni cuántos empleados de Quirón les acompañarán, ni cuántos sanitarios de la plantilla de 249 trabajadores conservarán su empleo. Están a ciegas.



“Las mujeres hacemos más terapia”. Así comienza Júlia Salander, autora de Fuego al machismo moderno (Montena, 2025), un vídeo en el que expone los datos recogidos en el Informe Barómetro Sanitario 2025 del Ministro de Sanidad y explica las consecuencias que la brecha de género en asuntos de salud mental trae consigo. El informe refleja que entre las personas mayores de 35 años, el 86% de las pacientes son mujeres; entre jóvenes, las mujeres ocupan el 72%. “Las mujeres tenemos más problemas que los hombres porque vivimos en un sistema machista que nos pone una carga extra de violencia y malestar. También prestamos más atención a nuestras emociones por un tema de socialización. Vamos más a terapia porque nos escuchamos más y nos interesamos más por lo que pasa aquí dentro. Y el impacto de todo esto es brutal, porque tenemos a la mitad de la humanidad haciendo terapia, mejorando su inteligencia emocional, sanando sus heridas y aprendiendo a gestionar la vida mientras que la otra mitad no está haciendo ese trabajo… Y eso genera una distancia abismal”, asegura.
Pasamos muchas horas en el trabajo, así que resulta evidente que nuestra actitud puede mejorar o deteriorar la percepción que los compañeros tienen de nosotros. ¿Existen fórmulas mágicas para comportarse en la oficina? ¿Por qué hay personas apreciadas por todos y otras a las que casi nadie soporta? No hay una única respuesta, sino muchas variables en juego. La actitud, la empatía, la educación, el tono de voz, la forma de expresarse, qué se dice y cuándo se dice influyen más de lo que parece, según los expertos.
En este texto de la Queerletter de esta semana, la newsletter LGTBIQ+ de EL PAÍS, coordinada por Pablo León, dos investigadores analizan el papel del Orgullo de Budapest en la derrita del autoritarismo de Fidesz. Apúntate aquí para recibirla.
Pregunta. ¿Qué se puede hacer cuando hay un alquiler de renta antigua? ¿es posible actualizarlo? B. Tamayo
Inflación persistente y riesgos a la baja para el crecimiento. Ese es el delicado equilibrio al que se enfrenta hoy el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en la que será con toda probabilidad su última reunión al frente del comité de Mercado Abierto después de ocho años. La próxima cita, en junio, se celebrará previsiblemente con un nuevo responsable: Kevin Warsh. El economista, designado por el presidente estadounidense, Donald Trump, encara hoy la votación de la Comisión Bancaria del Senado antes de ser ratificado por la Cámara Alta. El mandato de Powell concluye el 15 de mayo.
Un barril con combustible ardiendo. Es lo que descubrieron los jugadores del Arsenal el día que salieron al campo de entrenamiento a preparar el partido de vuelta de cuartos de final de la Champions contra el Sporting de Lisboa. Junto al fuego purificador los esperó Mikel Arteta. Cual sacerdote del neolítico, el entrenador vasco los invitó a escribir en un papel aquello que no les gustaba que dijeran del equipo, las cosas que leían o escuchaban en los medios de comunicación, las voces que les aturdían en las redes, las invectivas que alguien les dedicó desde una tribuna, señales de un mundo exterior cada vez más grande e inhóspito. Uno a uno, desde Raya a Madueke, los jugadores arrojaron los papelitos a las llamas del ritual sanatorio.

Los utensilios de hierro fundido brindan múltiples beneficios: son de alta durabilidad, mejoran la cocción y sirven para diferentes tipos de preparaciones. Todas estas ventajas también están ligadas a un mantenimiento especial que, por ejemplo, con sartenes de acero inoxidable no hay que tener.



En 1913, Santiago Rusiñol definió Ibiza como la isla blanca, un apelativo que no solo describía el color de su arquitectura, sino también una idea: la de un lugar casi utópico, anclado en tradiciones ancestrales y alejado de la modernidad industrial. Poco después, el arquitecto Josep Lluís Sert encontró en esta misma isla —en sus construcciones encaladas dispersas entre pinos— el sentido de una arquitectura que marcaría su obra: blanca, cúbica, sin ornamento, en diálogo constante con el paisaje. Ibiza, entonces, era otra cosa: un territorio de costumbres ásperas, incluso violentas, según los relatos de viajeros, que fascinaba precisamente por su autenticidad y su desconexión del mundo moderno.