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Una quedada tranquila entre amigas después del trabajo puede convertirse en una fiesta en cuestión de minutos, basta un par de copas y ganas de cantar. Así arranca Flashback Show Europa, un espectáculo protagonizado por Soraya Arnelas, Diana Hoyos, Nerea Rodríguez, Lorena Calero y Edgar Caro en el que se entremezcla la música, el humor y la nostalgia en un cóctel de emociones perfecto. Lo que empieza como una charla cercana pronto se convierte en una celebración compartida con el público, cuando empiezan a sonar algunos de los grandes éxitos del pop rock español de los años 80, 90 y 2000, como Voy a pasármelo bien, Salta o No controles.
Aurèlia Muñoz tuvo una revelación ante el Tapiz románico de la Creación de la catedral de Girona. “Ahí nació mi interés definitivo”, contaba la artista para tratar de explicar por qué en los sesenta, cuando ya había pasado los 30 años, comenzó su carrera con una apuesta por el arte textil. Desde aquel momento, tuvo un gran éxito internacional que le permitió trabajar en Europa, América y Japón, participar en importantes ferias y protagonizar exposiciones individuales. Ni siquiera la misoginia más letal del franquismo pudo torpedear un universo que transitó los tejidos, el macramé, el papel, el dibujo y la fotografía. Fue ya en democracia cuando cayó en el olvido. Una travesía por el desierto temporal, porque a partir de 2018, y sobre todo con el final del confinamiento, su legado dinamitó las etiquetas de arte decorativo, artesanía, labores domésticas, a fin de cuentas, de trabajo de mujeres. Cuando se cumplen 100 años de su nacimiento, el MACBA y el Museo Reina Sofía se han conjurado en la muestra Aurèlia Muñoz. Entes para, dicen sus responsables, no recuperar su figura, sino, “reivindicarla en su contemporaneidad radical”.
Fractura colosal en el cartel petrolero. Emiratos Árabes Unidos, quinto mayor vendedor de crudo del planeta y segundo del golfo Pérsico, ha anunciado este martes que abandona la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el ente que durante décadas ha marcado el rumbo del mercado del crudo y que ahora vive sus horas más bajas. Por un factor coyuntural: la guerra contra Irán, con un doble bloqueo del estrecho de Ormuz que ha dejado fuera de juego a la mayoría de sus miembros. Y por otro estructural: la pujanza de los países de fuera del cartel, con Estados Unidos, Canadá, Brasil o Guyana a la cabeza, que no han dejado de ganar cuota en los últimos años.
El multimillonario indio Anant Ambani, hijo del hombre más rico de Asia, ha propuesto este martes acoger a 80 de los hipopótamos colombianos que están destinados a morir debido a la reciente decisión del Gobierno de Gustavo Petro de sacrificarlos como parte de su estrategia para controlar la proliferación de esa especie invasora. En un comunicado, el magnate indio ha expresado: “Son seres vivos y sensibles y, si tenemos la posibilidad de salvarlos mediante una solución segura y humana, tenemos la responsabilidad de intentarlo”. Ha dicho, además, que los hipopótamos no eligieron el lugar en que nacieron ni crearon las circunstancias en las que viven en la actualidad.
Pedro Sánchez ha vuelto a aprovechar un escaparate internacional para contraponer el modelo que representa con el de la derecha en dos materias muy sensibles para los ciudadanos: la vivienda y la inmigración. El presidente del Gobierno ha defendido en el foro Bloomberg CityLab el proceso de regularización de medio millón de personas en situación irregular y la intervención de un mercado del alquiler “que no funciona” como remedio a los precios desorbitados que han convertido el acceso a la vivienda en el gran problema de la legislatura. “Allí donde no se aplica, los precios lo que hacen es subir de una manera absolutamente desbocada. Donde se interviene en el mercado hay resultados y donde no, el problema se agrava”, ha aseverado.
El lienzo Danaë es el principal protagonista de la exposición dedicada a Anselm Kiefer que se inaugura este miércoles en Valencia. No solo por su gigantesco tamaño de 13 metros de ancho por casi cuatro de alto, ni por el hecho de que solo se ha visto con anterioridad en Nueva York antes de recalar en un antiguo palacio del siglo XVII del centro de la ciudad, sino también porque viene a representar una síntesis, un compendio de las inquietudes artísticas del reputado creador alemán que aúna capas de pintura, historia y literatura en su obra, marcada por la materia, la textura y la monumentalidad.