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No es nada nuevo: cuando se toca el dinero, el bolsillo de los propietarios, las pulsiones patrióticas se diluyen. Y a la hora de alinearse para el voto, en los partidos se impone el criterio de clase. El Gobierno propone un decreto de congelación de los alquileres por dos años, y las derechas se unen para tumbarlo, dejando de lado sus diferencias ideológicas y sus lealtades patrióticas. Dicho de otro modo, fascistas, conservadores, liberales, nacionalistas (hispánicos o periféricos) votan a coro la defensa de los intereses de los propietarios, por más que el coste de la vivienda sea en estos momentos uno de los principales problemas de este país, que desborda a gran parte de la ciudadanía y condena a muchas familias a la precariedad. Y el PNV, que sabe que su voto no altera la suma, pretende guardar las formas absteniéndose.
No parece discutible la mirada sospechosa del constitucionalista ante la propuesta de la “prioridad nacional” que algunos están haciendo o consintiendo, si esta conlleva, como parece ser el caso, una desconsideración o reducción de la protección de los derechos sociales de los emigrantes. Por el contrario, las exigencias del constitucionalismo de hoy deberían orientarse en otra dirección: la equiparación jurídica de los extranjeros, en la medida de lo posible, con la situación de los nacionales. La razón no es otra que considerar que la dignidad de la persona, eje del nuevo constitucionalismo, requiere la igualdad entre todas. Sin duda, dicha dignidad exige asegurar un determinado umbral de bienestar y seguridad —unas condiciones de vida, en suma— que alcancen a todas las personas.

El laboratorio de la astroquímica Ewine van Dishoeck es el universo, donde ocurren reacciones químicas imposibles en la Tierra. Se declara fan del polvo (interestelar) y cree que como mujer lo tuvo más fácil en la universidad, “porque los profesores se fijaban en ti”. Entre otros galardones, van Dishoek ganó el Premio Kavli en astrofísica en 2018 “por sus contribuciones combinadas a la astroquímica observacional, teórica y de laboratorio, dilucidando el ciclo de vida de las nubes interestelares y la formación de estrellas y planetas”.


Los amabilísimos ujieres del Congreso de los Diputados suelen ser los encargados de decirnos, una vez sentadas nuestras posaderas en el asiento de la tribuna, cuáles son las normas de comportamiento. Mucho cuidado con el uso de los móviles, nada de aplausos ni protestas, ni se os ocurran los improperios, las alegrías, mucho menos el vocerío. Es la grada del decoro, de la compostura, de las buenas maneras. Es la grada en la que una tiene que poner cara de nada, aunque esté ardiendo por dentro. A veces he soñado con poder darle la vuelta a la tortilla y que sea ahí abajo, donde se sientan sus señorías, donde reinen la buena educación y la esgrima y sea arriba donde nos dejen dar rienda suelta al desmelene.

Bienvenidos al barrio más densificado de Madrid. En Tetuán viven 169.479 personas en 5,3 kilómetros cuadrados. Es un número de habitantes similar al de ciudades como Salamanca o Burgos, siete veces más grande que este distrito al norte de la capital. La densidad de población en dos de sus barrios llega a los 42.000 habitantes por kilómetro cuadrado. Nada se queda vacío. El mercado está en alza: casi no hay huecos vacíos y los pocos solares que quedan sin ocupar ya tienen colocado el letrero de “se vende”. Tetuán ha experimentado un bum inmobiliario: 25 edificios nuevos levantados en los últimos tres años, según el registro de licencias otorgadas por el Ayuntamiento de Madrid. “El suelo está completamente agotado”, se quejan las asociaciones vecinales. Aun así, hay quien piensa que se puede densificar aún más.


L’any 1974 Pasolini va ser víctima d’una humiliació tenebrosa, de les moltes que va sofrir a causa de la seva orientació política —membre del Partit Comunista Italià fins que l’en van expulsar—, les seves pel·lícules i la seva vida sexual. Maria Antonietta Macchiocchi ensenyava des de feia dos cursos a la Universitat de Vincennes —on van anar a parar els professors revolucionaris senyalats arran dels fets del maig de 1968—, després que va ser acomiadada de la Universitat de Roma a causa de les seves idees polítiques. Com va dir ella mateixa en unes declaracions a un diari italià, “[a Vincennes] vaig transformar la meva càtedra en un espai de llibertat en un lloc en què això era viable”. Hi havia dirigit, l’any 1973, un seminari sobre Gramsci, i aquell any dedicava el curs al feixisme europeu.
“Aquí las cosas son así“. La misma respuesta se repite en boca de mujeres muy diferentes en las consultas de salud sexual y reproductiva, en conversaciones con madres de familia, en reuniones con trabajadoras humanitarias o en entrevistas con estudiantes en Esuatini, pequeño Estado en el sur de África. Una de ellas es Pertunia Dlamini, de 22 años, que, sin avisar a nadie de su familia, tomó un autobús temprano y acudió a una clínica de planificación familiar en Manzini, la ciudad más grande del país, anteriormente llamado Suazilandia y situado entre Mozambique y Sudáfrica.

El precio del petróleo está en máximos de 2022 por culpa de la escasez de suministro que provoca el cierre del estrecho de Ormuz, pero lo que está dando la verdadera medida del impacto de este shock energético son los derivados del crudo, como la gasolina, el diésel y, en especial, el fuel para aviones, los combustibles que alimentan el día a día de la economía. El fuel para la aviación es el producto petrolero que se está viendo más tensionado, según Goldman Sachs, que señala en un detallado informe que Europa se podría quedar sin él a finales de año en el caso de que la vuelta del suministro se retrase hasta el mes de julio. Es es el escenario adverso que maneja el banco estadounidense, si bien su escenario central es algo menos pesimista: apunta a una cierta normalización en el estrecho de Ormuz entre junio y julio que, aún así, no evitaría una escasez extrema durante el verano y principios de otoño. El resultado más probable es el racionamiento en los países más afectados, como Reino Unido, la reducción —aunque limitada— en las rutas, el alza de las tarifas y una caída de la demanda en el momento en que se haga evidente que resulta demasiado caro volar.