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Quizá lo más divertido del secuestro de Quini, si hay algo que pueda ser divertido en un secuestro, es que los pobres tres diablos que lo secuestraron fueron a elegir en un país tan polarizado al jugador de fútbol que más cariño reunía en todas las aficiones, alguien de quien nadie decía una mala palabra dentro y fuera del campo; un currante del gol procedente de un club modesto, el Sporting de Gijón, que se convirtió en el Barça en el máximo goleador de la Liga. Ni los madridistas le podían poner un pero a aquel goleador fino y humilde; si hoy secuestran a cualquier estrella, no faltarían mentecatos matizando la acción criminal por anteponer los colores.



Un “juego de espejos” en el que nada es lo que parece, donde la imagen descarnada de la muerte puede esconder un mensaje de esperanza, o en el que el retrato de un santo que sufre un cruento martirio (con el cuerpo terriblemente desollado) te mira con el más sereno de los rostros. La tétrica representación de la muerte durante siglos pudo no tener como fin principal asustar, disgustar, desagradar… sino todo lo contrario. Este es el principal hallazgo del trabajo de investigación España macabra. La cultura de la muerte entre el Medievo y la Modernidad (Desperta Ferro, 2026), Gorka López de Munain y Miriam Beltrán Valiente, una especie de catálogo de obras de arte que sirvieron a nuestros antepasados para enfrentarse a una época de profunda desesperanza, gobernada por constantes guerras, pestes y hambrunas. De ahí que este compendio de pinturas, esculturas o grabados —piensan los autores— pueda volver a ser de ayuda en la actualidad, observando las similitudes de aquel tiempo lejano con un más que convulso presente. “Todos los momentos en los que hay síntomas de agotamiento generalizado son buenos para un cambio de mentalidad”, opinan.
La Bienal de Venecia, uno de los mayores escaparates del arte contemporáneo mundial, volverá a abrir sus puertas en mayo envuelta en una tormenta política que amenaza con eclipsar la propuesta artística de la 61ª edición de esta gran exposición internacional. La decisión de readmitir a la delegación rusa y las crecientes presiones para excluir a Israel han desatado una controversia internacional, marcada por las protestas y divisiones institucionales, que ha alcanzado incluso al Gobierno italiano y que ha desplazado el foco desde las obras y los artistas hacia la geopolítica.
Sin entrenamientos, rutinas ni dietas estrictas, la vida le sonríe a Peter Sagan (Zilina, Eslovaquia; 36 años). “Tengo que viajar mucho por mis patrocinadores”, más de media docena, revela en italiano, “pero el estrés y las expectativas de los resultados han desaparecido por completo”. Tampoco hay rastro de la arritmia cardiaca que le obligó a parar en 2024. Perdura, eso sí, el recuerdo de un ciclista legendario, retirado con 121 victorias y tres maillots arcoíris consecutivos, precursor, en esencia, de la actual generación de ciclistas extraordinarios. Diez años hace, justo diez, que el eslovaco ganó en Flandes su primer monumento. Coincide el aniversario con la última venida de Tadej Pogacar, quien busca este domingo ante Van der Poel y Evenepoel su tercer triunfo en De Ronde (a partir de las 10.20; Eurosport).
Alexia Putellas no recuerda nada del partido la primera vez que visitó el Spotify Camp Nou. Tenía seis años. Pero no olvida aquel viaje en el autobús de la peña de Mollet del Vallès, el número 6 en su espalda, el 3 en la de su hermana y su padre a su lado. Tampoco olvida los trayectos que vinieron después, ya con el chándal del Barça, y el peso de convertirse en referente y símbolo. Aquellos recuerdos regresan cada vez que pisa el feudo azulgrana, del mismo modo que la afición rememora su reverencia a la grada de hace cuatro años. Este jueves (18.45, Disney+ y TV3), contra el Real Madrid en la vuelta de los cuartos de la Champions, con la eliminatoria prácticamente sentenciada (2-6 en la ida), será una fecha especial: alcanzará los 500 partidos con el Barça.
Mi querida señorita, de Jaime de Armiñán, fue un tiro. Por la época (1972), por el asunto (la intersexualidad), por la calidad de la película (nominada a los Oscar como mejor película extranjera). Y José Luis López Vázquez, la querida señorita Adela, hizo uno de los papeles de su vida. Ahora Fernando G. Molina dirige, con guión de Alana S. Portero, autora de uno de los grandes libros de 2023, La mala costumbre, un remake (¿actualización, más bien?) con la producción de Javier Calvo y Javier Ambrossi detrás. En el reparto está Lola Rodríguez (Santa Brígida, Las Palmas, 27 años) que hace de una madre joven que vive en un piso compartido LGTBI en el Madrid de principios de los 2000.

Menuda decepción el supuesto Camera Café canino. Vida perra es el equivalente televisivo del último paseo que hay que dar en invierno con viento y lluvia, ese en el que el can decide que antes de hacer lo suyo debe olisquear hasta la última brizna de hierba del parque. En ese momento te preguntas por qué tienes perro. Vida perra me hizo preguntarme por qué tengo Prime Video. Luego recordé que está al caer The Boys y que acaban de incorporar Lou Grant y la redacción de Los Angeles Tribune es donde quiero pasar estas vacaciones.

Tanto si te quedas en casa como si te vas a descansar a algún sitio con cocina, los festivos de Semana Santa son un buen momento para relajarse, desconectar y dedicar un tiempo a una actividad de lo más placentera: preparar buenos platos y disfrutarlos con tu familia, con tus amigos o, por qué no, en solitario. Por si te decides a fundirte con las sartenes y las cazuelas, aquí tienes una pequeña colección de recetas perfectas para las vacaciones: unas son típicas de estas fechas y tiran hacia lo cuaresmal, pero otras son simplemente disfrutonas e ideales para preparar en días de descanso.




Las hay de carey —las menos—, de acetato, de teja alta o más baja, cuadradas o redondeadas, hechas a mano o industriales, más o menos buriladas, más o menos brillantes, de color concha, habana o caramelo, modernistas, isabelinas… No son esculturas, sino objetos personales y artesanales que suelen pasar desapercibidos porque se encargan de sujetar la mantilla y realzar el busto de las mujeres que las llevan. Hablamos de las peinas, un ajuar que normalmente se ha atesorado como una reliquia familiar que solía pasar de generación en generación, pero que ahora, con la recuperación de la tradición de vestirse de mantilla el Jueves Santo, se ha convertido en un elemento indispensable que las abuelas o las madres quieren regalar a la joven de la familia que se inicia por primera vez en el ritual de colocarse esta indumentaria. “Es una tradición que se ha recobrado en los últimos años. Cada vez vienen más personas para comprarle una peina a su hija o a su nieta o a preguntar cómo pueden recuperar la que tenían guardada en su casa”, explica Lola González, especialista en peinas de Foronda, la casa sevillana centenaria referente en mantones de manila y mantillas.


Tras vivir media vida en Estados Unidos y largas etapas en países como Mali, Ancon Nam, de 42 años, decidió que era el momento de volver al lugar que le vio nacer, Las Palmas de Gran Canaria. “Pasé mucho tiempo fuera, pero volví a reconectar”, relata. Supo que quería volver a casa y que, además, lo haría en Las Canteras, una de las zonas de costa más reconocidas de la isla. En 2024 encontró un pequeño apartamento de 32 metros cuadrados, oscuro y antiguo, pero con unas increíbles vistas al océano. Hasta allí llevó al equipo de Xstudio, que diseñó una reforma luminosa que amplía el espacio a partir de compactar los servicios. Y que cuenta con elementos singulares como una bañera fuera del cuarto de baño, un fregadero que ejerce a la vez de lavabo y un juego de espejos que invitan al Atlántico a entrar a casa. “Son soluciones atrevidas, pero correctas y aptas para un lugar así”, cuentan los arquitectos Leticia Romero y Ancor Suárez, que firman el proyecto.