Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
La reciente escalada de tensiones en Oriente Medio, con la guerra en Irán como telón de fondo, ha vuelto a sacudir los cimientos de la economía global. Al igual que ya ocurrió con la invasión rusa de Ucrania, estos conflictos actúan como dolorosos recordatorios de una realidad que siempre se nos olvida cuando la geopolítica dormita: que la debilidad estructural y la vulnerabilidad que supone depender de los combustibles fósiles golpea nuestros bolsillos de forma periódica.

Se ha dicho de Enrique V (1386-1422) que fue el hombre más grande que jamás haya gobernado Inglaterra, nada menos. El historiador británico Dan Jones está de acuerdo con este juicio, pero no solo por lo que suele valorarse especialmente del monarca, su aplastante e inesperada victoria sobre los franceses en la batalla de Azincourt en 1415, una gesta militar que consolidó el dominio inglés sobre Francia. El estudioso, autor de una nueva y electrizante biografía sobre el quinto Enrique, subraya que este fue mucho más que el rey guerrero que brilla en las crónicas de sus contemporáneos y que mitificó Shakespeare en la obra que le dedicó, y que para entender por qué alcanzó un éxito tan deslumbrante en su época y el reconocimiento de la posteridad (se le colocó entre los legendarios Nueve Valerosos, junto al troyano Héctor, Alejandro Magno, Julio César, el rey Arturo, Carlomagno, Godofredo de Bouillon, Josué, el rey David y Judas Macabeo) hay que contemplar su vida en conjunto. Una vida esplendorosa pero corta: 35 años de los que reinó solo nueve.

Quizá lo más divertido del secuestro de Quini, si hay algo que pueda ser divertido en un secuestro, es que los pobres tres diablos que lo secuestraron fueron a elegir en un país tan polarizado al jugador de fútbol que más cariño reunía en todas las aficiones, alguien de quien nadie decía una mala palabra dentro y fuera del campo; un currante del gol procedente de un club modesto, el Sporting de Gijón, que se convirtió en el Barça en el máximo goleador de la Liga. Ni los madridistas le podían poner un pero a aquel goleador fino y humilde; si hoy secuestran a cualquier estrella, no faltarían mentecatos matizando la acción criminal por anteponer los colores.



Un “juego de espejos” en el que nada es lo que parece, donde la imagen descarnada de la muerte puede esconder un mensaje de esperanza, o en el que el retrato de un santo que sufre un cruento martirio (con el cuerpo terriblemente desollado) te mira con el más sereno de los rostros. La tétrica representación de la muerte durante siglos pudo no tener como fin principal asustar, disgustar, desagradar… sino todo lo contrario. Este es el principal hallazgo del trabajo de investigación España macabra. La cultura de la muerte entre el Medievo y la Modernidad (Desperta Ferro, 2026), Gorka López de Munain y Miriam Beltrán Valiente, una especie de catálogo de obras de arte que sirvieron a nuestros antepasados para enfrentarse a una época de profunda desesperanza, gobernada por constantes guerras, pestes y hambrunas. De ahí que este compendio de pinturas, esculturas o grabados —piensan los autores— pueda volver a ser de ayuda en la actualidad, observando las similitudes de aquel tiempo lejano con un más que convulso presente. “Todos los momentos en los que hay síntomas de agotamiento generalizado son buenos para un cambio de mentalidad”, opinan.
La Bienal de Venecia, uno de los mayores escaparates del arte contemporáneo mundial, volverá a abrir sus puertas en mayo envuelta en una tormenta política que amenaza con eclipsar la propuesta artística de la 61ª edición de esta gran exposición internacional. La decisión de readmitir a la delegación rusa y las crecientes presiones para excluir a Israel han desatado una controversia internacional, marcada por las protestas y divisiones institucionales, que ha alcanzado incluso al Gobierno italiano y que ha desplazado el foco desde las obras y los artistas hacia la geopolítica.
Sin entrenamientos, rutinas ni dietas estrictas, la vida le sonríe a Peter Sagan (Zilina, Eslovaquia; 36 años). “Tengo que viajar mucho por mis patrocinadores”, más de media docena, revela en italiano, “pero el estrés y las expectativas de los resultados han desaparecido por completo”. Tampoco hay rastro de la arritmia cardiaca que le obligó a parar en 2024. Perdura, eso sí, el recuerdo de un ciclista legendario, retirado con 121 victorias y tres maillots arcoíris consecutivos, precursor, en esencia, de la actual generación de ciclistas extraordinarios. Diez años hace, justo diez, que el eslovaco ganó en Flandes su primer monumento. Coincide el aniversario con la última venida de Tadej Pogacar, quien busca este domingo ante Van der Poel y Evenepoel su tercer triunfo en De Ronde (a partir de las 10.20; Eurosport).
Alexia Putellas no recuerda nada del partido la primera vez que visitó el Spotify Camp Nou. Tenía seis años. Pero no olvida aquel viaje en el autobús de la peña de Mollet del Vallès, el número 6 en su espalda, el 3 en la de su hermana y su padre a su lado. Tampoco olvida los trayectos que vinieron después, ya con el chándal del Barça, y el peso de convertirse en referente y símbolo. Aquellos recuerdos regresan cada vez que pisa el feudo azulgrana, del mismo modo que la afición rememora su reverencia a la grada de hace cuatro años. Este jueves (18.45, Disney+ y TV3), contra el Real Madrid en la vuelta de los cuartos de la Champions, con la eliminatoria prácticamente sentenciada (2-6 en la ida), será una fecha especial: alcanzará los 500 partidos con el Barça.
Mi querida señorita, de Jaime de Armiñán, fue un tiro. Por la época (1972), por el asunto (la intersexualidad), por la calidad de la película (nominada a los Oscar como mejor película extranjera). Y José Luis López Vázquez, la querida señorita Adela, hizo uno de los papeles de su vida. Ahora Fernando G. Molina dirige, con guión de Alana S. Portero, autora de uno de los grandes libros de 2023, La mala costumbre, un remake (¿actualización, más bien?) con la producción de Javier Calvo y Javier Ambrossi detrás. En el reparto está Lola Rodríguez (Santa Brígida, Las Palmas, 27 años) que hace de una madre joven que vive en un piso compartido LGTBI en el Madrid de principios de los 2000.

Menuda decepción el supuesto Camera Café canino. Vida perra es el equivalente televisivo del último paseo que hay que dar en invierno con viento y lluvia, ese en el que el can decide que antes de hacer lo suyo debe olisquear hasta la última brizna de hierba del parque. En ese momento te preguntas por qué tienes perro. Vida perra me hizo preguntarme por qué tengo Prime Video. Luego recordé que está al caer The Boys y que acaban de incorporar Lou Grant y la redacción de Los Angeles Tribune es donde quiero pasar estas vacaciones.
Cuando el dúo fotográfico Lake Verea descubrió en 2005 las fotografías que Lola Álvarez Bravo dedicó a la obra de Luis Barragán, quedaron cautivadas. Los edificios lucían “heroicos“ y la ciudad adquiría “un aspecto ultramoderno”. “No había árboles ni vehículos, tan solo una visión ideal de la arquitectura sin obstáculos”, recuerdan. Aquello fue el inicio de una fascinación que las llevo a un acercamiento muy distinto a la obra del arquitecto mexicano, y a sus espacios privados, donde la fotografía, lejos de limitarse a registrar, se expande, vibra, y cuestiona para conversar íntimamente con la memoria y los espacios arquitectónicos.