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A juzgar por los parámetros que ahora mismo se estilan en el consumo de la música popular, el álbum en estudio número 18 de Stevie Wonder lo tendría hoy muy difícil para conseguir un contrato discográfico en condiciones. Frente al criterio de que las canciones han de explotar y agitarse desde los primeros segundos para que el oyente no salte de pista (o de vídeo en TikTok), Songs in the Key Of Life subía el telón con una pieza lentísima de siete minutos, Love’s in Need of Love Today, que se asemeja más a una oración absorta que a una mera balada sobre el amor y la empatía. Y a diferencia de tantos discos fugacísimos que apenas superan la media hora, porque ahora nadie tiene tiempo para nada, tomaba cuerpo como un orondo elepé doble de 104 minutos que involucró a 130 músicos en el estudio durante dos años de trabajo.
La primera vez que Mónica Marchante (Roma, 58 años) entró en un estadio fue para asistir a una final del Mundial, la de 1982. Vio a aficionados brasileños revendiendo sus entradas y corrió a aquella casa en la que no se hablaba de fútbol a romper la hucha y convencer a sus padres para que la dejaran ir. Unos cuantos años después ya no hubo forma de convencerla para que estudiara derecho en lugar de periodismo y hace no tanto tiempo (2016) , el personal de seguridad de aquel mismo estadio, el Santiago Bernabéu, estuvo a punto de echarla porque al ver a una mujer con un micrófono en la grada —solía cubrir los partidos desde el palco, pero salía para escuchar a quién se pitaba—entendió que lo había robado. Además de entrevistas a presidentes, futbolistas y entrenadores, ha realizado para la plataforma Movistar plus documentales sobre figuras del deporte como Unzué, Javier Clemente, Luis Aragonés o Perico Delgado.
En la típica operación de falsa bandera, un grupo de “agentes provocadores” se infiltra en la protesta pacífica y provoca actos violentos para activar la reacción policial. Se llama de falsa bandera porque el objetivo es atribuir engañosamente a otros la violencia. En realidad es una campaña de desinformación, porque está diseñada para demostrar algo que sin ellos no sería cierto: que la manifestación es violenta o que la policía abusa de su poder. También es un ataque contra los derechos civiles, porque impide a la ciudadanía ejercer su derecho a reunirse y expresarse de forma pacífica sin poner en riesgo su integridad física o su libertad.
Entre los asistentes al acto de presentación de cabezas de lista al Congreso del PP, este domingo en Salamanca, se contaban varios senadores. También el mismo presidente del Senado, Pedro Rollán, que ha dirigido la institución bajo mayoría absoluta de los populares en la legislatura que termina, con una inusual hiperactividad y un particular protagonismo del órgano de representación territorial como cámara de oposición al Gobierno. Ahora, Alberto Núñez Feijóo busca no solo mantener ese resultado, sino alcanzar los tres quintos del hemiciclo. Para ello Génova negocia in extremis con Vox una fórmula que sirva de freno a la coalición del PSOE y de otras fuerzas de izquierdas, Senado de Progreso, y que incluso favorezca una mayoría reforzada el 29-N, necesaria para hacer nombramientos como el de los magistrados del Tribunal Constitucional. “Creo que hay posibilidades de acordar algo”, afirmó Santiago Abascal en La Vanguardia este domingo. Quedan apenas unas horas para estrechar las manos. La listas cierran a las 23.59 de este lunes. “Todo va muy bien”, responde misteriosa una fuente conocedora de las conversaciones.
Los materiales marcan la evolución del ser humano: de la edad de Piedra a la del Bronce, y después el hierro, el acero, el vapor. Ahora es el silicio el compuesto omnipresente en los chips que alimentan la computación y la inteligencia artificial (IA). Y esta era se acerca al colapso sin que esté nada claro qué será lo siguiente.

Los sindicatos médicos mantienen huelgas en cinco comunidades autónomas, tras desconvocar el paro general en toda España que tenía previsto su inicio este viernes. El detonante de este movimiento fue la convocatoria electoral, que hizo decaer la tramitación del Estatuto Marco de los trabajadores sanitarios, contra el que llevaban meses batallando. Canalizan ahora sus protestas a las consejerías de sanidad, de las que dependen la mayoría de sus reivindicaciones.

A la una y media de la madrugada, un hombre llamado Rubén circula por la carretera en dirección a su vivienda en Arroyomolinos (Madrid). Es 22 de febrero de 2023, apenas hay tráfico, pero una patrulla de la policía le da el alto. Él para el vehículo pensando que es un control rutinario, cuando, de repente, se ve envuelto en una maraña de golpes e insultos y esos supuestos agentes lo meten a trompicones en su coche. Al mismo tiempo, en su casa, cuatro encapuchados, también vestidos como policías, sacan a su mujer y sus hijos de la cama y los meten en otro coche. Es el inicio de una noche de terror y brutalidad a manos de una banda a la que no le temblaba el pulso para conseguir todo el dinero y las joyas que pudiera. ¿Su límite? Una anotación en un papel en la mesilla de noche de uno de los criminales da una idea de sus expectativas: “Riqueza Éxito - un millón de euros”.

Las elecciones son en democracia el momento de la rendición de cuentas, y las legislativas de este martes ofrecen a Israel la oportunidad para juzgar la gestión del Gobierno extremista de Benjamín Netanyahu tras estos años de guerras sin fin y aislamiento internacional. Netanyahu es el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo desde la fundación en 1948 y el único acusado en el Tribunal Penal Internacional por crímenes contra la humanidad por la masacre de Gaza, donde han muerto más de 70.000 personas bajo las bombas israelíes. Encausado en su país por soborno, fraude y abuso de confianza, está en el origen de un intento de demolición de las instituciones democráticas y el poder judicial. Bajo su liderazgo, Israel sufrió la mayor brecha de seguridad en su historia y la mayor matanza de judíos desde la Segunda Guerra Mundial: el ataque de Hamás que se saldó con más de 1.200 muertos y 251 secuestrados. Pese a la acumulación de errores y fracasos, las encuestas apuntan a un empate en el reparto de escaños entre la coalición que sostiene a Netanyahu y los partidos judíos de oposición que creen imprescindible echarle para salvar a la misma democracia.

Nuestro país no es más raro que los otros, pero tiene sus propias rarezas. Con la memoria aún disputada de una trágica Guerra Civil, si hay algo que debería congregar al pueblo español bajo la bandera de la unidad sería el rechazo a que nadie tuviera que volver a proferir frases como “vivir para ver esto”, ese doloroso último verso con el que Luis Cernuda cerró su poema Ser de Sansueña, compuesto desde el destierro en 1948. Ahora bien, demasiadas evidencias de la actualidad política y social muestran ya desguazado o, al menos, descosido el frágil entramado de esos acuerdos recientes que han hecho posible la convivencia entre españoles en las últimas cinco décadas. En un clima de desinhibición a veces esperpéntico, que alienta desde arriba un peligroso “paso al acto”, la pregunta central sería: ¿acaso nos lo podemos permitir? Nadie que piense en los que nacerán mañana —nadie que decline en futuro su pasado— podría responder afirmativamente. De la misma forma, convengamos también en que no podemos permitirnos el aplanamiento ideológico de nuestras dificultades reales: nunca ha sido posible construir una sociedad ni una patria a fuerza de disolver o encubrir sus múltiples diferencias, mediante la imposición de una “amalgama” que, como denunció el historiador Pere Bosch i Gimpera, jamás logrará resolver las tensiones subyacentes a la compleja diversidad cultural y territorial española. Toda dictadura es siempre “idealista”, como ya denunciara una joven Zambrano en Horizonte del liberalismo: el ideal de un solo sol, un solo dios, una sola lengua, dos únicos sexos, en los que habría que aherrojar una realidad tozudamente inadaptada.
Hay momentos en la vida de un gobernante en que los reveses se encadenan, los escándalos se acumulan y las calamidades convergen. Las desgracias, como advierte Claudio en Hamlet, no llegan solas, sino en batallones.