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La escena se repite cada vez con más frecuencia. Un hospital que opera en zona de conflicto es bombardeado y los responsables del ataque aseguran que la instalación había dejado de ser neutral. No presentan pruebas independientes, nadie ha verificado que se cometieran actos hostiles entre sus muros, pero el mensaje se impone: si un centro sanitario alberga al enemigo, deja de ser un espacio protegido. Y así, lo que el Derecho Internacional Humanitario tipifica como crimen de guerra —el bombardeo de un hospital— pasa directamente a presentarse como una operación legítima.
El bufete americano Baker McKenzie estudia un recorte de su plantilla de hasta el 10% de su fuerza laboral. La noticia fue adelantada hace un mes por el portal británico de información legal RollOnFriday, y más tarde recogida por la agencia Bloomberg y por medios como Law.com. Pero los candidatos a recibir la temida carta de despido no son abogados, sino los trabajadores de apoyo documental y administrativo. De acuerdo con estas informaciones, el ajuste podría implicar la salida de entre 600 y 1.000 profesionales, sobre todo localizados en las oficinas de Londres y Belfast, pero con efectos también en sedes extranjeras.
En 2022, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid declaró procedente el despido de una trabajadora de una empresa de gestión de litigios, sustituida por un sistema automatizado capaz de conseguir en 11 días tareas que antes requerían 287 jornadas. En este caso, el tribunal consideró que sí concurría una causa organizativa de peso. En cambio, en 2019, un juez de Las Palmas declaró improcedente el despido de una administrativa porque la compañía solo alegó “mejora de eficiencia” por automatización. El fallo subrayó que las empresas deben acreditar necesidades reales, no caben excusas vagas, para justificar el despido.
Solo energéticas y petroleras se libran en Bolsa de la oleada de ventas que se ha iniciado con el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán. Los inversores aún no se deciden a apretar el botón del pánico, a la espera quizá de que el anuncio del final del conflicto abra de nuevo las compuertas a las subidas en Bolsa. Pero el escenario para la inversión ha cambiado y aunque aún sea difícil calibrar el alcance que el actual aumento del precio de la energía tendrá sobre el crecimiento y la inflación, el mercado financiero ya ha dado un vuelco. La banca, protagonista de las subidas bursátiles de enero y febrero y motor indiscutible del rally que había llevado al Ibex a máximos sin precedentes, es ahora uno de los sectores más castigados.
Llegar, cansados tras el viaje, al destino de vacaciones y encontrar sobre la mesa un surtido de productos locales preparados por un cocinero y listos para ser consumidos. Es uno de los servicios más demandados de los que ofrece Wishome en las diez villas que tiene en Cantabria. Y también un ejemplo de dos de las tendencias más en auge en el alquiler de viviendas de lujo para los días de asueto: la contratación de chefs y la apuesta por los alimentos de proximidad.
Endesa es de las pocas compañías que resiste en Bolsa al desánimo que imprime en el mercado la crisis energética por el bloqueo del estrecho de Ormuz. La acción aguanta en máximos de enero de 2008 sin apenas cambios en las últimas tres semanas. La presentación de la revisión estratégica 2026-2028 acompañada de los últimos resultados (ganó el 18% más en 2025), ha servido para anclar el rally. Y está por ver si el precio disparado del gas natural se traducirá en un alza de la electricidad que deje beneficios inesperados a las eléctricas.

Puede que engañen su bronceado impecable y sus corbatas perfectamente anudadas, pero en pocos rostros las disputas del poder financiero dejan una huella tan leve como en el del banquero Andrea Orcel (Roma, 62 años). Convertido en uno de los grandes negociadores del sector y hoy al frente de UniCredit, el ejecutivo italiano vuelve al centro del tablero con una opa sobre el alemán Commerzbank que puede redefinir el mapa bancario europeo.
En la recta final de marzo no es mala cosa elevar la mirada al deambular por las calles, porque de los poyetes de las ventanas y entre los barrotes de los balcones asoma mucha belleza. Como la de varias plantas suculentas que no se detuvieron en el invierno y prosiguieron la marcha para crear tejidos nuevos, hojas lustrosas e incluso flores. En este grupo hay un género muy amplio, con gran cantidad de especies: los sedos.

Cumpleaños, fiestas escolares, citas con los amigos. La vida social de los niños es muy importante para su desarrollo y los padres también se ven arrastrados a los compromisos grupales de sus hijos. Pero, ¿qué ocurre si los adultos no tienen tiempo (o ganas) para dedicar a estos eventos? Lejos de sentirse culpables por creer que no lo están haciendo bien, hay que tener claro que no son expertos en encuentros interactivos ni monitores de tiempo libre. “Los padres no tienen que convertirse en organizadores profesionales para que su hijo desarrolle habilidades sociales adecuadas, pero sí es importante que generen un contexto que facilite oportunidades razonables de socialización”, explica Montserrat Díaz, responsable de Neuropsicoteca y colaboradora de la Clínica Movemento.
Quizás tenga algo que ver aún con el efecto pospandemia (esa necesidad imperiosa de recuperar los contactos perdidos tras meses de aislamiento) o con cierto hartazgo hacia las redes sociales. También con la necesidad creciente de los productores de vino de mantener los mercados activos y sentirse cerca de los consumidores en un momento de incertidumbre y de descenso del consumo. Lo cierto es que las ferias, salones, catas, presentaciones y todo tipo de reuniones y propuestas presenciales en torno a una copa de vino no han dejado de crecer en los últimos tiempos.



“Un chef sin cuchillo sería como un peluquero sin tijeras”, escribió Bee Wilson en La Importancia del tenedor. Historias, inventos y artilugios en la cocina (Turner Noema). “Según mi experiencia, nueve de cada diez chefs afirman que su utensilio de cocina favorito es el cuchillo”, explica la autora.