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El bienestar personal pasa por examinar la piel con forma periódica en busca de ciertas patologías o problemas derivados por la edad, el sobrepeso u otro motivo. Uno de los más visibles —y también más molestos— es la aparición de verrugas. En especial, en la zona de la cara, los brazos, las axilas, los dedos de las manos, las plantas de los pies o el cuello, por citar algunos ejemplos. Por esta razón, y si ya hemos acudido al especialista para cerciorarnos de que es una verruga benigna, una solución adecuada es elegir el mejor producto tópico para acabar con ellas. Con esta premisa en mente, en EL PAÍS Escaparate hemos encontrado en Amazon el tratamiento para quitar con eficacia todas esas verrugas antiestéticas y que nos preocupan.





Días grises, bajas temperaturas y jornadas de lluvia: el verdadero otoño ya se está haciendo notar. Al igual que llega el cambio de armario y sacamos las capas más gruesas para salir a la calle, en casa también toca prepararse para el frío.








Gabriel Rufián, reconoce, ha fracasado en su intento de acercar a los partidos a la izquierda del PSOE. Su cercanía a Pablo Iglesias e Irene Montero y el pacto de ERC con Podemos le han valido también reproches de quienes consideran que esa alianza complicó la unidad que defendía.
Hace poco más de un mes, en un instituto de la periferia parisina un grupo de estudiantes bloqueó su centro educativo para protestar por el estado de las instalaciones y la falta de profesores. En pocos días se sumaron alumnos de otros institutos, primero en París, luego por todo el territorio nacional, que denunciaban que tienen goteras en las clases y hasta cucarachas, y que las paredes se resquebrajan. Pasan frío en invierno y calor en primavera. Esa imagen descrita por algunos, la de una escuela pública considerada el pilar de la República francesa pero que se va fracturando poco a poco, ilustra también el declive económico de los últimos años.

Las conversaciones de varios corrillos rompen la tranquilidad de la noche en Wudaoying, uno de los hutong (callejones) más populares del casco antiguo de Pekín. A la puerta de una sala de conciertos, Shao, de 27 años, y Qin, de 28, charlan con cervezas en la mano. “Me tratan como si fuera una niña y encima tengo que sonreír para no dar problemas”, se queja Shao. Da una calada al cigarrillo y señala con la cabeza a un compañero de trabajo, que está a unos metros. “Estoy harta de tanto mansplaining”, responde Qin, en referencia a las explicaciones condescendientes de hombres que presuponen que ellas saben menos.
“¿Ustedes saben qué es tener aquí al anarcocapitalista más importante del mundo?“, afirmó eufórico Javier Milei en una entrevista en abril de 2025. Pocas horas después, el presidente argentino condecoró en la Casa Rosada a su alabado Jesús Huerta de Soto, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC), con la Orden de Mayo en gratitud por sus servicios a la nación. Y ahora este excéntrico profesor de la Escuela Austriaca devuelve estos cumplidos a Milei como anfitrión de un acto que se celebrará este miércoles en el campus de Vicálvaro de la universidad.
PSOE y Frente Amplio irán juntos al Senado en casi toda España, con una lista llamada Senado de Progreso. Ese movimiento estratégico tiene ahora un eco en la derecha: Vox estudia no presentarse en varios territorios para no dividir el voto conservador. Tiene hasta el lunes 26, cuando se cierra el plazo de candidaturas. Son movimientos que pueden decidir quién controla la Cámara alta.
Óscar Puente está feliz. Es su turno. Se arremanga. Sube al escenario de un edificio con forma de caparazón de tortuga, la Cúpula del Milenio de Valladolid. Pedro Sánchez lo observa desde abajo. El ministro de Transportes no falla. Pone patas arriba a la militancia:
Si la escritora Vicki Baum estaba en lo cierto al decir que uno de los atajos hacia la felicidad es el baile, muchos hombres agradecerán saber que no es necesario que esa danza sea especialmente memorable. De ser así, ese trayecto se volvería mucho más complicado. ¿Por qué hay tantos hombres que temen bailar? ¿Y por qué a tantas mujeres a las que un mal baile les genera verdadero rechazo? En Sorry I Don’t Dance: Why Men Refuse to Move (Perdona, pero yo no bailo: por qué los hombres se niegan a mover el esqueleto) (Oxford University Press), Maxine Leeds Craig se pregunta precisamente cómo, tras haber estado asociada la masculinidad durante un tiempo con la gracia, la danza y el movimiento, en la actualidad se considera el baile y la masculinidad se han vuelto incompatibles. “La razón por la que tantos hombres evitan bailar tiene que ver con cómo se percibe su sexualidad. Evitar parecer gay es central a la hora de representar la masculinidad normativa. El miedo a parecer homosexuales les limita a la hora de andar y de gesticular. Determina cómo bailan y evita que algunos bailen jamás”, asegura. En muchísimas películas estadounidenses, especialmente adolescentes, hay una escena primordial en la que el protagonista es pillado en su habitación haciendo algo que considera humillante e íntimo: bailar al ritmo de su canción favorita.