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Cuando este viernes nos disponemos a conmemorar el 81º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial en Europa, es evidente que Alemania va a volver pronto a ser la principal potencia militar europea. La previsión para el año que viene ya indica que su gasto en defensa será equivalente a los de Francia y Reino Unido sumados y se prevé que sea mucho mayor para 2030. El objetivo explícito del Gobierno alemán es tener “el ejército convencional más fuerte de Europa”. Por supuesto, Francia y Reino Unido disponen de armas nucleares, pero eso significa menos dinero para los demás aspectos de la defensa. De modo que la pregunta no es si lo va a lograr; salvo acontecimientos imprevistos, lo logrará. La pregunta, sobre todo coincidiendo con este solemne aniversario, es cómo podemos garantizar que, esta vez, el aumento del poderío militar alemán sea un avance positivo para toda Europa.
El 17 de abril del año pasado, en Tallahassee, la capital de Florida, se produjo una de esas matanzas periódicas a las que la población estadounidense parece condenada. Un estudiante del campus local, Phoenix Ikner, mató a dos personas e hirió a otras seis. El tiroteo ocurrió a las 12.01. Cuatro minutos antes, a las 11.57, Ikner mantuvo una conversación con ChatGPT en la que le preguntó cómo hacerse famoso con el tiroteo. “¿Con cuántas víctimas suele salir en los medios?”, preguntó Ikner. “Un tiroteo en la Universidad casi con toda seguridad recibiría cobertura mediática nacional con tres o más víctimas”, respondió la máquina. Ikner cerró sesión, cogió su escopeta y la pistola de su madrastra y se dispuso a abrir fuego.

Junto a muchos otros lectores, el pasado fin de semana me acerqué a celebrar el 50º cumpleaños de EL PAÍS al Matadero de Madrid. Allí conseguí un facsímil de su primer número, el del martes 4 de mayo de 1976, que nunca había visto impreso. Lo leí con detalle, fijándome en las cosas en las que habitualmente me fijo, como las ligerezas o el cambio social y tecnológico. Entre el reformismo institucional, las declaraciones editoriales, los atentados de ETA y la cobertura sobre el Sáhara, me entero de que a Félix Rodríguez de la Fuente se le había escapado un halcón valorado en un millón de pesetas: me imagino al equipo de El hombre y la tierra observando, literalmente, volar el dinero. Pero lo que más me llamó la atención fue que se dedicaran dos páginas a la cartelera de Madrid, y una y media a publicitar los estrenos del momento, como ¿Quién puede matar a un niño?, de Chicho Ibáñez Serrador. Solo en la zona de Gran Vía hay 22 cines, algo que me parece relativamente lógico, siendo el momento de esplendor de las salas y su principal núcleo en la capital. Pero también aparecen listadas ocho salas en Vallecas, o 18 entre Usera, Carabanchel y Latina, barrios del sur que hoy son casi eriales cinematográficos. En total, 144 cines en Madrid. También me entero de que en Usera se proyectan películas los domingos en la Asociación de Vecinos de Orcasitas, un edificio de ladrillo rojo que fue construido por los vecinos durante los fines de semana y que posee sala de reuniones, biblioteca y asesoría laboral, pero también retretes públicos y duchas para los asociados que no disponen de sanitarios en su casa. Los ciudadanos peleaban por tener los servicios mínimos en sus barrios; eran los años dorados del asociacionismo, y el periódico entrevistaba a sus líderes.
Mi primer recuerdo es el de una mañana de mucho sol. Debo tener tres años. En el corredor de la casa, la Mercedes Alvarado, la muchacha que ayuda a mi madre en todo, me alza de la batea donde me ha bañado, y me deposita sobre la tapa de la máquina de coser. Me seca, me envuelve en una sábana, y se va a botar el agua jabonosa sobre las plantas del patio.
Un trabajador de la cadena de supermercados Mercadona que estaba de baja por artrosis fue despedido por pasear al perro, recoger sus heces, hacer la compra o ir en moto estando de baja. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha resuelto que aquel cese fue improcedente al no validar el argumento de la empresa, que sostenía que el hombre padecía esos problemas de salud y no debía ejecutar esas acciones cotidianas. La entidad contrató a un detective privado para seguir el empleado durante dos días para averiguar si, estando de baja, hacía actividades improcedentes. Mercadona lo echó amparándose en esos informes y ahora el TSJCyL obliga a la cadena a recontratarlo o indemnizarlo al considerar ilegal ese despido.
Líbano sufre una crisis humanitaria a gran escala sin los recursos suficientes para afrontarla y sin saber durante cuánto tiempo se prolongarán las causas que la provocan. Tras seis años de crisis financiera que han abocado el Estado a la bancarrota y en medio de una guerra con Israel que todavía ruge, la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF, por sus siglas en inglés), el sistema internacional apoyado por Naciones Unidas que calibra la situación alimentaria en el mundo, ha alertado de que una cuarta parte de la población en el país árabe padece una situación de inseguridad alimentaria aguda.
Los países de Oriente Próximo no se habían visto en una situación económica tan crítica en décadas. Algunos de ellos, nunca. El doble cerrojo que pesa sobre el estrecho de Ormuz ha hundido sus exportaciones de petróleo y gas a mínimos de muchos años, reduciendo sus ingresos, obligándoles a pedir ayuda externa ―al mismo país, Estados Unidos, que, junto con Israel, ha convertido una vez más a la región en un enorme polvorín― y a buscar a la desesperada alternativas para poder vender su producción fósil. Sin esas exportaciones, difícilmente podrán aguantar muchas semanas más sin que el daño financiero pase a mayores.
La salud del sistema español de pensiones es una cuestión sobre la que se siembran dudas de forma recurrente. Aunque sus números rojos (cerca de 7.400 millones, el 0,4% del PIB, en 2025) están en el nivel más bajo desde 2011, este es solo el déficit visible. Actualmente, prácticamente uno de cada cuatro euros que abona el sistema a los pensionistas (incluyendo todo tipo de prestaciones) procede de los impuestos generales y no de las cotizaciones que aportan empresas y trabajadores. Si se excluyeran las transferencias del Estado, la Seguridad Social presentaría en 2025 un déficit que sobrepasaría los 50.000 millones de euros, según cálculos realizados por la autoridad fiscal (Airef). Incluso quedaría por encima de los 60.000 millones, de acuerdo con las estimaciones de los economistas de Fedea. Cualquiera de estas cantidades sería muy superior al déficit público total español.
Ocurrió en octubre de 1966 en un recinto llamado Central London Polytechnic, en Regent Street. Cream tocaba allí. Minutos antes del inicio del concierto apareció Chas Chandler, bajista de The Animals y representante de grupos, con su nuevo descubrimiento, un músico estadounidense que acababa de aterrizar en la capital inglesa en busca de éxito. Chandler comentó a Eric Clapton que su chico quería tocar con ellos. Clapton, entre divertido y asombrado por la osadía, le dijo que adelante. El novato pidió un tema de Howlin’ Wolf, Killing Floor. Comenzaron y aquel tipo tocó como un demonio: con los dientes, con la guitarra en el cuello, tirado en la tarima… “Me dejó totalmente impresionado. Fue increíble, y no solo por la parafernalia: musicalmente fue también algo fuera de serie”, contó Clapton en su Autobiografía. Aquel desconocido se llamaba Jimi Hendrix. Cream llevaba solo dos meses formado y no había editado ningún disco, pero en la cabeza inconformista de Clapton el grupo ya tenía un reto: superar lo que acababa de ver.