Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Los padres de Paula Púa (Valencia, 33 años) tienen un pequeño hall of fame en el pasillo de casa. “Soy hija única, así entenderás muchas cosas”, dice mientras repasa una pared que empezó con artículos enmarcados de su etapa como periodista, siguió con algún tuit que le sirvió de trampolín y hoy acumula fotos de escenarios, platós de televisión y estudios de radio. En apenas siete años, Púa se ha convertido en una de las humoristas más reconocibles de su generación, en un ecosistema donde ya no basta con subirse al escenario. La comedia, como las redes, se ha vuelto cada vez más inmediata y más pendiente de quién mira que de quién actúa. “En el fondo”, añade, “todos somos hijos únicos”.
Cuando se está en las más altas esferas del poder, dar un paso atrás entraña sus dificultades. Decir adiós al acceso pleno y los mejores contactos requiere una cierta adaptación. Pero hay maestros que saben perfectamente cómo utilizar lo acumulado en el puesto de mando, entre ellos, los Obama. Casi 10 años después de marcharse de la Casa Blanca tras dos exitosos y ultramediáticos mandatos, Barack y Michelle Obama (de 64 y 61 años) han sabido conservar su popularidad e incluso elevarla, pero también pasar a ser dueños de un poderoso imperio mediático que convierte en oro todo lo que toca: acuerdos con plataformas de vídeo y audio —como Netflix—, libros, podcasts y, ahora, incluso teatro. Porque los Obama han llegado a Broadway.
Aparece en TikTok Drew Hallgrimson limpiando su apartamento de Vancouver con 360.800 seguidores observando cada movimiento. En uno de sus vídeos más populares, limpia hasta que el suelo “esté lo suficientemente limpio como para comer de él”, y luego procede a comer literalmente del piso. En Instagram acumula 441.000 seguidores. Los comentarios oscilan entre la admiración (“¿dónde encuentro un hombre así?”) y el asombro genuino ante la novedad del espectáculo.
En 1999, dos psicólogos sociales norteamericanos estudiaron y definieron por primera vez un sesgo cognitivo que fue bautizado con el nombre de ambos, Dunning-Kruger. Consiste en que, cuanto más tonta e incompetente es una persona, más satisfecha y segura está de sí misma y de sus (inexistentes) habilidades. Por el contrario, los individuos más inteligentes y preparados suelen ser los más inseguros y autocríticos. Es una maldita desgracia de trampa mental, porque fomenta que los más necios de entre los más bobos se eternicen en los cargos y prosperen. Y de todos es sabido que, como dijo el historiador italiano Carlo M. Cipolla en su delicioso ensayo Allegro ma non troppo, las leyes fundamentales de la estupidez humana, los tontos son mucho más dañinos y peligrosos que los malvados.

Las elecciones generales, se celebren cuando se celebren, tienen y han tenido dos estrategias fundamentales en lo que a los dos partidos mayoritarios se refiere. Por parte del PSOE, la estrategia principal ha sido la polarización que incluía la alternativa yo o el partido de extrema derecha Vox, con la esperanza de que su electorado se movilizara y le permitiera volver a obtener una mayoría parlamentaria inestable pero suficiente. En el caso del Partido Popular, la estrategia consistía en una polarización basada en crear un estado de opinión en el que el PSOE se presenta como un partido traidor. Se supone que esa definición provocaría cambios notables en un plazo breve en la izquierda en su conjunto.
Por qué se habla de sociedad subvencionada para referirse, en general, a las ayudas a los vulnerables o a algunas actividades imposibles de mantenerse tan solo con la lógica del mercado, cuando los importantes son otros mecanismos que, por su cantidad o su arbitrariedad, deprecian las rentas públicas. Gabelas, desamortizaciones, aranceles, subvenciones, excepciones, amnistías fiscales, inmatriculaciones, reconversiones industriales, rescates empresariales o financieros, inyecciones de capital público, cupos, recalificaciones, etcétera, y otros mecanismos “legales”.
La imagen muestra una pasarela en El Bocal, en Santander. Una estructura sencilla, pensada para que los caminantes atravesaran un tramo difícil del paisaje sin peligro.

Las alarmas suenan con intensidad en Junts desde que el barómetro del CEO de noviembre vaticinó un empate con Aliança Catalana en la tercera posición en unas eventuales elecciones autonómicas. Aunque el partido de Sílvia Orriols quedaba por debajo en intención de voto, ambas fuerzas obtenían 19-20 escaños y Aliança aparecía como el partido más votado en Lleida y Girona. Desde entonces, Junts vive con angustia la sensación de una encrucijada en la que, si las cosas le van mal, puede llegar a convertirse en una fuerza secundaria, residual incluso.

Bruna Cusí (Barcelona, 39 anys) diu que aquests dies està aclaparada per la sobreexposició. “Des que vaig guanyar el Gaudí amb Frontera tot just han coincidit diverses estrenes i fa la sensació de: ‘Ostres, la Bruna ho està petant’, però això és el resultat de dos anys intensius amb molta feina”, explica mig refredada un matí de març en un bar del Putxet a prop de casa seva. L’actriu arriba a la primavera sent un fenómen a la taquilla amb Balandrau, vent salvatge, la història de supervivència inspirada en la catàstrofe real de la pitjor tempesta de neu del Pirineu -la tercera millor estrena del cinema català després d’Alcarràs i El 47- i la seva doble participació en dues de les pel·lícules més comentades de l’últim Festival D’A de Barcelona’: Un altre home i Pizza Movies. “Sort que en cada projecte tinc un paper diferent”, aclareix.


A los camioneros de carga que trabajan en la ruta que atraviesa Zambia, Zimbabue, Mozambique y Congo les resulta difícil ausentarse del trabajo y acudir al médico para obtener medicamentos y pruebas esenciales de infecciones de transmisión sexual (ITS), a las que están especialmente expuestos por mantener relaciones con trabajadoras sexuales de la zona durante los meses que pasan fuera de casa.