Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Hace 11 años, Elon Musk y Sam Altman crearon juntos una startup llamada OpenAI. Querían desarrollar una inteligencia artificial “segura y abierta” para salvar a la humanidad de la que Demis Hassabis estaba desarrollando para Google DeepMind.
Desde la mesa de trabajo donde suelo escribir estas reflexiones veo una estantería llena de libros. En una de sus baldas reposa un archivador metálico de color azul repleto de recortes de artículos de EL PAÍS. Están clasificados por temas: política francesa, Unión Europea, colaboración hispano francesa en la lucha contra ETA, economía… Este fue mi primer Google cuando no existía Google, el valioso buscador de datos y contexto para un periodista que se inició en el oficio cuando internet balbuceaba.
Todos los viajes tienen sus estribillos. Las guías turísticas señalan monumentos, museos, miradores, lugares que nos reclaman de manera repetida cuando visitamos las ciudades. A veces los estribillos tienen un carácter más personal. La canción de mis viajes suele estar marcada por el estribillo de las librerías en las que busco primeras ediciones de los poetas que admiro. Es un orgullo encontrar ejemplares que marcaron las ilusiones de García Lorca, Whitman o Borges cuando tuvieron por primera vez uno de sus títulos más respetados en las manos. Algunos libros condensan y justifican el orgullo de sentirse escritor. Pero en mi último viaje por Puerto Rico y Buenos Aires, el estribillo lo ha marcado la actualidad de los castigos que las universidades públicas están recibiendo de los gobiernos neoliberales. Lo que ocurre en Madrid o en Andalucía, los recortes para las universidades públicas en favor de las privadas, caracteriza también las políticas extendidas por Trump y Milei desde sus gobiernos.
Ni tramas incendiarias ni fatalidad irremediable. Las pesquisas judiciales apuntan a que la chispa que originó el segundo mayor fuego de la historia de Galicia prendió en el caos de los despachos. El incendio de Oímbra (Ourense), que el pasado verano arrasó más de 23.000 hectáreas entre el 12 y el 31 de agosto e hirió de gravedad a tres jóvenes brigadistas, fue provocado por unas negligentes tareas de desbroce contratadas por la Xunta y el Ayuntamiento que nunca debieron realizarse. Desde Santiago, un director general de la Consellería de Medio Rural mandó parar los trabajos por las condiciones meteorológicas, pero la orden se perdió por el camino hacia Oímbra. Los operarios que tenían que dirigir y ejecutar esas tareas aseguran que nadie se la transmitió y que el mismo día de la tragedia recibieron incluso el encargo expreso de continuar.

Alcossebre es una pedanía costera que se asoma al Mediterráneo en el norte de Castellón, entre calas, pinares y urbanizaciones de baja altura. Pertenece al municipio de Alcalà de Xivert, y aunque cuenta con alrededor de 7.500 habitantes censados, en los meses de julio y agosto la población se multiplica. Es un destino clásico del veraneo valenciano, donde la vivienda turística marca el pulso del mercado inmobiliario. Tener casa aquí es, para muchos, una forma de asegurarse un refugio junto al mar. Un enclave de atractivo incuestionable, especialmente para jubilados que buscan comodidad y buen clima.


Organizar festejos taurinos para luchar contra la despoblación. Esa es la apuesta del Gobierno cántabro que, por tercer año consecutivo, ha convocado una línea de ayudas para financiar hasta en un 90% la organización de corridas de toros, novilladas y otros espectáculos taurinos populares. Así lo recoge el Boletín Oficial de Cantabria (BOC) del pasado 28 de abril en una convocatoria que, en línea con las ediciones anteriores, fija en 14.500 euros el dinero máximo destinado a las corridas de toros, 10.000 en el caso de las novilladas, hasta un presupuesto total de 41.000 euros.
Las grandes celebraciones guardan en su placenta la discordia. En 2018 Mónica García acompañó a Emilio Delgado en el que debía ser uno de los momentos más felices de su vida: su boda. Eran buenos amigos, compañeros de partido, colegas que compartían los mismos ideales. Y les unía el mejor pegamento que existe: el del enemigo común. Ambos se oponían a Irene Montero y Pablo Iglesias, a los que culpaban de haber descarriado a Podemos. El matrimonio de Delgado no duró mucho y ahora la fractura con una de las invitadas, Mónica García, a la que ya no puede llamar amiga, ha quedado a la vista de todo el mundo.

El futuro de las lagunas de Ambroz se ha convertido en una partida estratégica en la que cada actor juega su mejor baza. A los planes del Ayuntamiento de Madrid de levantar un barrio con más de 18.000 viviendas y a la propuesta ecologista de crear la Casa de Campo del Este, ahora se suma otro contrincante: la Comunidad de Madrid. El Gobierno dirigido por Isabel Díaz Ayuso ha anunciado esta semana que está ultimando los trámites para prorrogar la concesión minera de Tolsadeco, que explotó entre 1977 y 2007 la empresa Tolsa, sin actividad desde hace dos décadas. El Ejecutivo autonómico ha vinculado la operación con la creación de empleo y con la extracción de sepiolita de máxima pureza, un material crítico que permite desarrollar aplicaciones vinculadas a la autonomía industrial europea. Unos argumentos que no convencen al Grupo para la Conservación de las Lagunas de Ambroz, que ya ha anunciado que presentará alegaciones a la propuesta de aprobación. El Ayuntamiento, por su parte, evita pronunciarse sobre si el proyecto de la Comunidad de Madrid puede afectar o no a la Nueva Centralidad del Este.
La primera vez que el turcochipriota Mehmetcan Soyluoglu se dio cuenta de que las cosas no tenían por qué ser como hasta entonces le habían contado en su Chipre natal fue en 2003. Tenía 11 años y, con sus padres, hizo una larga cola para cruzar al lado griego nada más abrirse los puntos de cruce entre la Nicosia bajo dominación turca donde vivía —y sigue viviendo— y la grecochipriota. Quería saber si el helado sabía distinto en el otro lado de la ciudad. Pero el vendedor se negaba a aceptar el dinero de su padre. “¡Qué vergüenza!”, le afeó otro grecochipriota, que acabó pagando el helado del pequeño Mehmetcan.
Los pasillos del Elíseo se han ido vaciando. Algunos teléfonos, cuentan quienes han paseado por el palacio presidencial estos días, suenan sin que nadie responda. La desbandada de colaboradores ha ido in crescendo en las últimas semanas. Desde principios de año, más de una decena ha saltado al sector público o privado. El más significativo, el todopoderoso secretario general del Elíseo, Alexis Kohler. “Es normal. Queda muy poco y nadie seguirá con el siguiente presidente. Todo el mundo piensa ya en 2027”, señala una persona que despacha con el jefe del Estado.