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Al caer la tarde, cuando las oficinas de la Unión Europea empiezan a vaciarse, brotan en las calles de Bruselas, decenas, cientos de bolsas de basura de colores. Algunas permanecen alineadas con disciplina geométrica frente a las fachadas de las casas. Otras, medio abiertas, dejan escapar una porción de pizza, un pañal sucio, un montón de cartones o las mondaduras de patata que alguien acaba de despachar. En algunos barrios, los cuervos o los ratones llegan antes que los camiones de la basura que pescan las bolsas azules, amarillas, blancas o naranjas en las calles de Bruselas, una ciudad sin contenedores al uso.
“Audasa tiene esa información a un clic”, recalca Diego Maraña, presidente de En-Colectivo, la asociación de consumidores y usuarios de Vigo que ha ganado una importante batalla a la concesionaria de la Autopista del Atlántico, AP-9, en el Supremo. La empresa fue condenada hace medio año por el alto tribunal, que declaró improcedente el cobro íntegro de peajes durante las 81 incidencias reconocidas a lo largo de las obras de ampliación (2015-2018) del puente de Rande, que enlaza las orillas norte y sur de la ría de Vigo y conecta la mayor ciudad de Galicia. “Le dimos a Audasa un margen de seis meses después del fallo para que demostrase esa ‘buena fe’ que dice que tiene con los gallegos, porque esta era su oportunidad”, explica el portavoz de este colectivo ciudadano que agrupa a 500 socios, “pero la realidad es que no ha hecho nada. Es más, sigue peleando en el Constitucional con el argumento de que se ha vulnerado su derecho a la tutela judicial efectiva”. La sentencia de 2025 obliga a la concesionaria a devolver el dinero de los peajes, pero lo que ha de pagar es, según En-Colectivo, “imposible” de calcular hoy. Para ello es preciso saber cuántos conductores se vieron atrapados en las “colas inmensas”, los cortes, los desvíos y las “retenciones tremendas” provocadas por las obras, dice Maraña.
En el Open de Australia de este año 2026, se pudo ver al tenista español Carlos Alcaraz quitarse, en pleno partido, una pulsera inteligente que monitorizaba variables como la frecuencia cardíaca, la respiración, la temperatura o la calidad del sueño. En el deporte profesional es común el uso de datos e indicadores que permitan tomar mejores decisiones. Sin embargo, a veces se plantea el dilema de si más datos permiten entrenar y competir mejor. Este planteamiento también es muy relevante para la población en general. En la actualidad, cualquier persona puede registrar muchos datos mientras camina, corre o va al gimnasio, pero sin un valor claro de su utilidad, la abundancia de información puede derivar en todo lo contrario: entrenamiento inadecuado o, lo que es peor, la imposibilidad de controlarlo todo.
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Així com la protagonista de Benvolguda, l’anterior novel·la d’Empar Moliner (Santa Eulàlia de Ronçana, 1966), Remei Duran, dibuixant d’èxit de cinquanta i tants anys, sexualment apàtica i amb “el certificat de menopàusica oficial”, mare d’una criatura i casada amb un músic, preveu sense cap mena de dubte la pròxima infidelitat del marit, i gèlidament i furiosament determina intervenir-hi perquè les coses inevitables almenys passin segons com ella vol, Clàudia Pruna, polèmica articulista, loquaç tertuliana radiofònica i aclamada novel·lista, la protagonista d’Instruccions per viure sense ella, també decideix agafar el timó i governar, amb la construcció d’una tramoia desaforada, el rumb que han pres les circumstàncies irremeiables que l’abocaran a la mort en un futur horripilantment immediat: el diagnòstic mèdic és inequívoc i el càncer ha entrat ja en una fase terminal. Llegim Instruccions per viure sense ella, situable com a mínim a la mateixa altura qualitativa de Benvolguda, i ens preguntem on és aquella Empar Moliner que amb una incontenible i vitalíssima violència fustigava la insatisfeta existència i els fútils anhels d’una classe mitjana que no sabia com aprofitar el seu benestar, en quin moment de la seva obra es produeix el clic que la impulsa cap a la contundent i sàvia profunditat literària on es troba ara. Jo diria que el localitzem en un conte molt breu inclòs a És que abans no érem així, ‘La garsa’: “Enmig de la carretera hi ha el cadàver aixafat d’una garsa. Al seu costat, una altra garsa crida, s’esgargamella, potser avisa les altres. Entén, a la seva manera, que la garsa de la carretera, plana, com una taca de pintura, ha deixat de tenir vida i ja no s’aixecarà. Crida, crida, crida. De seguida se la comença a menjar”.
Un misil de crucero ucranio, el Flamingo, destruyó este 5 de mayo una fábrica de armamento en Cheboksari, Rusia. El cohete voló más de 1.000 kilómetros, demostrando de nuevo que el primer misil de este tipo desarrollado en Ucrania es un éxito. El Flamingo es una creación de Fire Point, la gran empresa de defensa privada del país, nacida en un tiempo récord durante la actual guerra. Fire Point aparece también como una de las presuntas piezas del entramado de corrupción surgido en el entorno del presidente ucranio, Volodímir Zelenski.

La eslovena Marta Kos (Slovenj Gradec, 60 años) pertenece a esa generación de dirigentes centroeuropeos cuya biografía puede describir también la transformación de Europa. Nacida en la antigua Yugoslavia, se formó como periodista y pasó por la diplomacia y la política eslovena antes de desembarcar en Bruselas como responsable de la ampliación de la Unión Europea, un proceso que marca el futuro del continente en plena redefinición histórica.

Se respira una sensación de bienestar en las oficinas de Primavera Sound en Barcelona. Desde una séptima planta, las paredes de vidrio lucen vistas al mar y luz natural. En el parque del Fòrum, que se ve desde las ventanas, se celebra la edición principal del festival que en 2019 fue el primero de gran escala en presentar un cartel con paridad de género y que, tras 25 años de historia, hoy se replica en ocho ciudades de Europa y América Latina.

“Cuando me pongo delante de alguien, me pongo a preguntar. No puedo evitarlo”. Espídico como es, Juan Cruz asaetea al fotógrafo con preguntas de todo tipo. También al entrevistador, que por una vez no es él mismo. Maestro de periodistas y amigo de todo el mundo, Juan Cruz (Puerto de la Cruz, Tenerife, 77 años) compila en Inolvidables (Galaxia Gutenberg) algunas de las más importantes entrevistas de su larga carrera. Desde la primera que hizo en su isla natal a los 13 años, a algunos de los nombres mayores de la cultura de las últimas décadas: de María Zambrano a Günter Grass, pasando por Mario Vargas Llosa o Cristina Fernández Cubas, todos han comparecido delante de la grabadora del periodista. ¿Se atreve a dar una cifra tentativa de cuántas ha hecho en su vida? Se atreve: “3.000″.


Al principio no di mucho crédito a lo que oí de unos exploradores que aseguraban haber resuelto el misterio del oasis perdido de Zerzura. Lo atribuí a un intento de desprestigiar al aventurero conde Lászlo Almásy, que había dejado resuelto el tema en los años treinta, y en consecuencia, dado que es uno de mis héroes favoritos, me lo tomé como algo personal. Más aún por la sospechosa coincidencia con la aparición de mi nuevo libro, en cuyas páginas iniciales rindo sentido tributo al explorador húngaro que inspiró El paciente inglés. A lo mejor era un complot para hundirnos a los dos.



