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Ya sabía Aryna Sabalenka, la número uno del mundo, que el Masters de Madrid no es el territorio más asequible para defender el título. La tres veces campeona en la Caja Mágica (2021, 2023 y 2025) no había logrado mantener su primera corona en 2022, cuando cayó en primera ronda, y tampoco la segunda en 2024, cuando una especialista en tierra como Iga Swiatek la tumbó en la final. Este martes fue Hailey Baptiste, una desconocida hasta ahora en las rondas finales de los WTA 1000, la que ha acabado con la bielorrusa (2-6, 6-2 y 7-6(6), 2h 30) tras salvar seis bolas de partido. La jugadora estadounidense, con un saque muy potente —es la que más servicios directos acumula en el torneo con 38—, se rehizo de un primer set muy malo, aguantó y aguantó los peloteos de su rival y le hizo mucho daño con la derecha, un golpe que en Madrid le corre de lo lindo por la altitud de la ciudad y con el que remató a la tenista de Minsk. “Tuve oportunidades, pero no las aproveché, y ella ha jugado un tenis muy valiente. ¿Qué puedo decir? Bien hecho”, reconoce elegante más tarde Sabalenka en la rueda de prensa.
La capital del fútbol mundial se desplaza al centro de Europa. Oscila entre París y Múnich. El Paris Saint-Germain y el Bayern son los catalizadores. Dos superequipos. Dos fuerzas desbocadas que ayer se cruzaron en el Parque de los Príncipes en la ida de una semifinal con aroma de final. Un recital inagotable dominado por varios de los mejores jugadores del mundo, conocidos o por conocer, con o sin márketing, dueños absolutos de su arte. Fue sin dudas el mejor partido de la temporada. A falta del último acto, el miércoles que viene en Múnich, el PSG se impone por 5-4. Nunca se marcaron más goles en un encuentro de semifinales de Champions.