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La llegada del buen tiempo se ha notado en todos lo sentidos, sobre todo, a la hora de vestir. Aunque aún llevamos encima una sudadera de entretiempo por si bajan un poco las temperaturas, ahora optamos por prendas y zapatos más ligeros. En este sentido, hay básicos que no puede faltar, como es el caso de las chanclas. Son ligeras y muy prácticas, el calzado protagonista de las temporadas más cálidas.





Rutinas, horarios, reuniones, citas importantes, familia, tareas… los quehaceres del día a día dan lugar a un ritmo acelerado donde el piloto automático es el que toma las riendas, y la piel lo hace saber. Con estas prisas, no se permite un momento de mimo y así amanece un rostro apagado, tono desigual y unas ojeras que hablan por sí solas.





Buscar cosas es uno de los hobbies más antiguos del ser humano. Desde pequeños, jugamos con ser exploradores y, ya de mayores, nos apasionan todo tipo de retos donde la solución se desvela al hallar la siguiente prueba. Por eso nos gustan tanto los juegos tipo Escape Room. Sin embargo, hay otro pasatiempo que reconocerán muchos de nuestros lectores y que, verano tras verano, suele repetirse en muchos lugares donde hay una playa cercana, un yacimiento natural o un sitio con vestigios históricos. Nos referimos a aquellas personas que buscan oro, metales y otros objetos valiosos sepultados en la arena. Si te gustaría unirte a esta curiosa afición, que sepas que no es necesario invertir demasiado porque existen los detectores de metales de mano.




Antes de rodar el balón, el marcador ya le es adverso al estadio de Los Ángeles donde este verano se jugarán ocho partidos del Mundial de la FIFA. A la amenaza de huelga hecha por un sindicato que exige restringir el acceso a policías migratorios y mejores condiciones laborales para cientos de trabajadores del recinto, se le superpone la preocupación sobre la seguridad de la selección de Irán, que jugará en esa cancha ante la sombra de la guerra lanzada contra ese país por Estados Unidos e Israel. Las autoridades iraníes han pedido reubicar los encuentros de su equipo fuera del que consideran territorio enemigo, intensificando una disputa que ha trascendido del ámbito político al deportivo.
Estados Unidos ha anunciado este domingo el ataque sobre una embarcación en el Caribe en el que ha matado a tres personas, según un comunicado del Comando Sur. Acusan a la lancha de transitar por “rutas conocidas del narcotráfico”, sin especificar el lugar del bombardeo.
El frágil alto el fuego y la enorme incertidumbre sobre el futuro han provocado una ola de reacciones contradictorias entre la población iraní. Un sector, especialmente entre los partidarios de la República Islámica, rechaza cualquier concesión a Washington, convencido de que el control del estrecho de Ormuz otorga a Teherán una posición de fuerza. Otros muchos, en cambio, temen que insistir en el cierre de ese paso marítimo y no alcanzar un acuerdo pueda desencadenar nuevos ataques por parte de Estados Unidos e Israel. A todos les une, eso sí, la preocupación por la precaria situación económica.
En Misgav Am, un kibutz a 400 metros de Líbano, el estruendo de un disparo de la artillería israelí se cuela en la conversación y Ori Mogel reacciona con sorna: “Perdona, me ha interrumpido el alto el fuego”. El sonido procede de la franja —de hasta 10 kilómetros de profundidad— que el ejército israelí sigue ocupando en el sur del país, también durante la tregua iniciada el jueves, y que acaba de delimitar con una nueva “Línea Amarilla”, emulando la que divide en Gaza el devastado y despoblado 52% que controla del restante 48%, aún en manos de Hamás. En Líbano y pese al alto el fuego, el ejército sigue destruyendo a diario, en explosiones controladas, infraestructuras —incluidas casas y escuelas— para convertir 56 aldeas en un puñado de escombros deshabitado que ejerza de “zona de seguridad” frente a Hezbolá. En la parte israelí de la frontera, poco apunta a la desescalada: el trasiego en dirección norte de blindados y vehículos militares es constante y cada poco se oyen disparos de artillería y arma automáticas, así como explosiones y el zumbido invisible de los drones. Es la banda sonora del “derecho” que le reserva el acuerdo de tregua a “adoptar todas las medidas necesarias en legítima defensa, en cualquier momento, contra ataques planeados, inminentes o en curso”.



EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es




EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es



Diego Manrique, leyenda del periodismo musical, es una figura un tanto excéntrica para arrancar una crónica económica, pero ahí va: hacia finales del siglo pasado, Manrique solía describir un grupo de innegable éxito en aquella época, Dire Straits, como la banda “más aburrida y sosa” que ha triunfado en la historia del rock. Dire Straits significa, literalmente, “situación desesperada”. Y esa es la imagen perfecta para retratar el estado del sector energético mundial: no hay nada aburrido o soso en un mercado que, tras siete semanas de ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, protagoniza uno de los shocks más acusados que se recuerdan y ha puesto patas arriba la economía mundial.