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Si últimamente notas que la puerta de la nevera ya no cierra como antes, es normal que empieces a notar cómo empieza a haber más escarcha en la puerta del congelador, cómo el frío ya no es tan intenso dentro y esto hace que los alimentos te duren menos frescos o incluso algunos, los más sensibles a la temperatura, se deterioren fácilmente sin apenas darte cuenta. Muchas veces, la mayoría de las personas piensa que el electrodoméstico ya no funciona tan bien como antes y se apresuran a comprar un frigorífico barato nuevo, pero realmente, con un poco de paciencia, te darás cuenta de que el problema es mucho más sencillo de lo que parece, y que no es necesario hacer ese gasto.




Los meses más calurosos del año se acercan y, cuando hablamos de rutina capilar, siempre surge la misma pregunta: ¿cómo cuidar el pelo en verano? Todavía estás a tiempo de evitar el arrepentimiento de septiembre y los estragos que provocan el mar, el cloro y, sobre todo, el sol.





El amplio mundo del café ha convertido la experiencia de tomar una buena taza de este preciado líquido en una auténtica experiencia sensorial. No solo cuando acudimos a una cafetería de nivel o al probar el último café en grano más en tendencia, sino cuando necesitamos renovar nuestra antigua cafetera doméstica por una de tipo expreso. En la actualidad, existen muchos modelos, pero no todos reúnen tantas buenas características a un precio muy ajustado como la que describimos en este artículo: se trata de la cafetera Cecotec espresso de 20 bares. Ahora, es la más deseada en Amazon.




El comienzo de 2026 ha dejado ya algunas pistas que apuntan que este será otro año lleno de récords ligados al calentamiento global, según advierten científicos y organizaciones meteorológicas. Esas señales van desde los incendios por todo el planeta a las altas temperaturas de la superficie del océano y los mínimos en la presencia del hielo marino en el Ártico. Y lo que esperan los científicos es una segunda mitad del año con temperaturas todavía más por encima de lo normal debido a la aparición de El Niño, un patrón climático natural que aumenta el calor en la superficie del agua en las áreas tropicales del Pacífico, lo que acaba teniendo efectos en todo el globo. Varios expertos apuntan ya a una alta probabilidad de que 2026 se cierre como el segundo año —o incluso el primero— más cálido registrado en el planeta. No hay que volver mucho la mirada atrás para encontrar el vigente récord: 2024.
Imagine uno de esos polvorientos y precarios asentamientos informales que el mundo suele contemplar desde lejos, a través de fotografías tomadas en África, Asia u Oriente Próximo: chozas y carpas levantadas con ramas, plásticos, lonas y chapas, donde sus inquilinos sobreviven entre la pobreza y la indefensión, suspendidos en una incertidumbre permanente. Ahora imagine un asentamiento que reuniera a más de 82 millones de personas, es decir, prácticamente la población de Alemania. Pues es real, aunque no estén todos juntos: es la cifra de seres humanos que vivían desplazados dentro de su propio país a finales de 2025 tras haber huido de un conflicto armado o de un desastre natural, según las últimas estimaciones del Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno (IDMC, por sus siglas en inglés), el organismo de referencia global para medir y analizar este fenómeno, que ha publicado su informe anual este martes. Los hallazgos de este año retratan un fracaso colectivo: el de un mundo incapaz de proteger a millones de personas de conflictos cada vez más destructivos y de catástrofes climáticas provocadas o agravadas por la acción humana.
Sobre la Avenida Córdoba, una de las más transitadas de Buenos Aires, un carril permanece cortado. Con los pupitres sobre el asfalto, unos 50 estudiantes de Ciencias Económicas escuchan a un profesor que, mientras bosqueja sobre un pizarrón plástico, intenta imponerse al bullicio de autos y buses. La misma escena se repitió este lunes en diferentes calles y plazas de la capital argentina, también en otras ciudades del país.

La inmobiliaria gallega Fadesa anunciaba en septiembre de 2004 un enorme proyecto en el municipio de L’Aldea (Tarragona, 4.600 habitantes) de más de 1.300 viviendas que se proponía empezar a vender sobre plano solo tres meses después de comunicarlo a bombo y platillo. En plena burbuja, varios inversores –entre ellos algunos bancos— incluso se hicieron con paquetes de pisos para luego revender por su cuenta. Más de dos décadas después, lo que fue un campo de melocotoneros sigue ocupado por edificios a medio levantar, con calles y farolas rodeadas de arbustos. Tras varios intentos fallidos de reactivar el proyecto, el alcalde del municipio, Xavier Royo, explica que un promotor local por fin está dispuesto a hacerse cargo de él. “Es un grupo que quiere construir y no especular con esos terrenos. Por ahora, estamos hablando y negociando con ellos para desencallar el proyecto”, asegura. Se llegó a pensar en darle otro uso, como el logístico. Pero al final se optó por un proyecto residencial más modesto. “La crisis de la vivienda actual nos hace pensar que ahora construir vivienda tiene sentido”, añade.
Hace años que los empresarios españoles se quejan de que no encuentran mano de obra suficiente, que pese a la elevada tasa de paro, en muchas ocasiones no consiguen personas dispuestas a trabajar. Tras escuchar esas protestas, el Gobierno accedió en 2023 a la histórica petición patronal de ampliar el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura, la lista de oficios que permite a las empresas reclutar en el extranjero. Son profesiones en las que se concluye que no hay mano de obra suficiente y por ello el Ejecutivo autoriza contratar en origen. Una de ellas es la construcción, pero el resultado ha sido escaso: el año pasado apenas se alcanzaron 1.500 contrataciones en el sector por esta vía. La patronal dice que apenas se recurre a ella porque es “muy lenta” y exige “mucha burocracia”, mientras que los sindicatos echan en cara a los empresarios que no la utilicen tras tanto insistir en ella. De fondo, está la pelea en el seno del Gobierno al respecto, con visiones enfrentadas de la ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.
La milicia libanesa Hezbolá ha encontrado una grieta en el muro defensivo israelí para la que el Estado judío todavía no tiene una solución definitiva. Tras más de dos años de conflicto en los que la Cúpula de Hierro, el sistema de defensa antiaéreo israelí, ha frenado la mayoría de cohetes del grupo proiraní, Hezbolá ha puesto en práctica durante la última escalada un tipo de dron que burla ese sistema tradicional. Estos aparatos no tripulados, empleados ya desde tiempo atrás por rusos y ucranios, se manufacturan por pocos centenares de euros con productos disponibles en el mercado civil y han causado ya, al menos, cuatro muertos -el último, anunciado el lunes- y varios heridos graves entre los soldados y los contratistas israelíes. “Su uso es incluso más fácil que un videojuego”, afirma Yehoshua Kalisky, investigador sénior del Instituto Nacional de Estudios de Seguridad de Israel (INSS).