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Eugenia irrumpió el pasado martes en el pleno municipal del distrito de Sants-Montjuïc (Barcelona) y empezó a repartir octavillas entre los consejeros. “Si existen acusaciones internas contra Miguel Martínez deben investigarse. La ética política exige investigar cualquier comportamiento inapropiado hacia las mujeres”, podía leerse en los folletos, junto a una imagen del representante de Vox, que asistió atónito a la escena. Eugenia explica que había comido ese día con varias mujeres que le contaron que habían sido víctimas del presunto acoso sexual de Martínez, pero no querían denunciarlo porque estaban asustadas. Indignada por sus relatos, ella pensó que no tenía nada que perder y decidió señalar públicamente a su compañero de partido. Eugenia tiene 80 años y se afilió a Vox hace un lustro. Madre de guardias civiles, conoció a Santiago Abascal cuando era un joven dirigente del PP en el País Vasco.

Kristina Ishmael (Arizona, 42 años), profesora y asesora educativa, pasó del aula a las responsabilidades políticas, primero como directora de tecnología educativa del Estado de Nebraska y luego dirigiendo la oficina de EdTech en el Departamento de Educación de Estados Unidos. Mientras ostentaba este último cargo, vivió el lanzamiento de ChatGPT en 2022. El anuncio causó una revolución y presume de que fue el primer ministerio de Educación en publicar un informe sobre inteligencia artificial. La agresiva política de Donald Trump acabó con el cierre de la oficina; actualmente, Ishmael, ahora convertida en expat, trabaja desde Barcelona como asesora para los ministerios de Educación de distintos países para fijar políticas entorno al uso de IA en las aulas. En febrero inauguró el Congreso Edtech de Barcelona, alabando sus potencialidades, pero con un punto de partida claro: “La IA no va a sustituir a los profesores”.

El pasado 3 de marzo hacíamos una primera valoración de urgencia del acuerdo entre los rectores de las universidades públicas madrileñas y el gobierno de Ayuso en el que ya intuíamos algunas de las cuestiones que ahora, tras la publicación del acuerdo, se confirman.
La Xunta lleva más de 15 años intentando sacar adelante unas obras que supondrán verter en alta mar 500.000 metros cúbicos de lodos portuarios. Se trata del dragado de la desembocadura del río Lérez, una gigantesca retirada de los sedimentos acumulados en la ría de Pontevedra durante décadas para aumentar su calado y mejorar la navegabilidad. El proyecto, que costará 12 millones de euros, es polémico por su impacto ambiental. Afectará a los bancos pesqueros y marisqueros y los residuos se tirarán a tres kilómetros del Parque Nacional Illas Atlánticas, el único paraje gallego con la máxima protección ambiental posible e integrado por las Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada. Una treintena de colectivos, entre ellos cofradías de pescadores, productores de mejillón, ecologistas y el sindicato mayoritario CIG, han presentado alegaciones en las que reclaman más vigilancia ambiental y compensaciones económicas.
Cuando el fotógrafo se disculpa por si no le estará haciendo adoptar alguna posición incorrecta, Imre Dobos sonríe lobunamente y la sonrisa se refleja en la guarda de su sable: como con Chuck Norris (Rip), con él no existe la posibilidad de un gesto de combate que no sea absolutamente preciso, perfecto. Imi Dobos (Budapest, 67 años) es maestro de esgrima, fundador de la Escuela Húngara de Esgrima de Barcelona, que cumple 30 años, y un acerado experto que ha dedicado toda la vida a la búsqueda de la excelencia con su arma y que ha enseñado a más de 10.000 personas los secretos de su disciplina. Alto y atractivo es un hombre amable y tranquilo aunque en el fondo de sus ojos de gato percibes una extrañeza magiar y una alerta; que no baja la guardia vamos.
“Sois unos ‘heteruzos’ de mucho cuidado”. Candela Peña llegó a su nueva cita con La revuelta y, como siempre, dijo mucho más que esas seis palabras juntas, porque es verborreica, expansiva y una risa con piernas. Cada vez que aparece, le da un tiempo bárbaro a decir y a hacer infinidad de cosas; de paso nos sacude a todos un rato con su discurso y, como si todo eso fuera poco, adopta divinamente el papel de madre cansada de repetirle al niño que tiene que recoger su habitación.
La oscuridad tapa la vergüenza y democratiza los cuerpos que se mueven por el Búnker, la discoteca más grande de este Berlín imaginario. Pero podría ser cualquier club de cualquier otra localidad del mundo. Ya lo decía Nik Cohn en los setenta, en el artículo que inspiró Fiebre del sábado noche (1977), da igual si eres carpintero, si sabes vestirte o bailar bien encajas de lujo en la pista, no importa tu contexto. En estos circuitos se encuentra Nilab —estilado Nila, sin la b, para ocultar sus orígenes—, una post-adolescente que aún en la época actual, encuentra su mimesis en la vida y metamorfosis de Kafka, porque “¿quién iba a entender mejor las vicisitudes de un hombre atrapado en el cuarto de la infancia, bajo una apariencia deshumanizada, que una niña afgana intentando salir adelante?”.

Dieciocho metros cuadrados. Una cama individual, una cocina mínima, una mesa, un armario pequeño, una nevera (también pequeña), una lavadora y hasta un piano. Todo en un único espacio. Para muchas personas ese escenario sería sinónimo de estrechez, renuncia o precariedad. Pero para la comunicadora y experta en finanzas personales Cristina Dayz (Barcelona, 1993), que acaba de publicar el libro Aprende a gastar (Aguilar, 2026), supuso justo lo contrario, una liberación. La experiencia de Dayz, que vivió dos años en ese espacio, podría parecer anecdótica, pero condensa una idea cada vez más presente en el debate contemporáneo sobre el consumo y el bienestar: la posibilidad de que la felicidad no esté en acumular, sino en simplificar.


El vehículo eléctrico contó el año pasado con un par de incentivos que afectan a la campaña de la renta que acaba de empezar. Se trata del ya extinto Plan Moves 2025, que murió el 31 de diciembre —será sustituido en el presente ejercicio por el Auto+—, y la deducción de un 15% en el IRPF sobre una base máxima de 20.000 euros —se ha prorrogado para 2026—. El primero de ellos fue un programa criticado por todo el sector por sus largas colas de espera, que hacían que el usuario tuviese que esperar de media entre uno y dos años desde el momento de la compra para recibir la ayuda.
Bienvenidos a la ciudad con la mejor agua del grifo del mundo: viene directa de los Alpes y, por el camino, se va filtrando y va absorbiendo minerales que la hacen de lo más saludable. Hablamos de Innsbruck, un valle resguardado por las cumbres alpinas, que aparecen imponentes ante nosotros nada más salir de la estación de tren de la ciudad austriaca. A ella se llega fácilmente desde Viena o Zúrich, contemplando por la ventanilla los paisajes montañosos, con sus lagos y sus casitas dispersas por las praderas. Y durante la temporada de esquí, también se puede volar directamente desde Madrid con Iberia.
Hasta principios de primavera, Innsbruck funciona a doble altura: abajo ofrece cafés, museos y escaparates, y en lo alto, esquís y remontes a pocos minutos de distancia del centro urbano. Doce estaciones repartidas en su entorno inmediato permiten improvisar el plan, ayudados por el forfait SKI plus CITY Pass, válido para todas ellas. Aquí destacamos algunas: