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A cada cual lo suyo: hay que reconocer a Podemos que denunciara en 2017 la creación de una plaza ad hoc para David Sánchez. Ahora, tras la sentencia que condena al hermano del presidente del Gobierno a nueve años de inhabilitación por prevaricación, el portavoz de Podemos Pablo Fernández explica que “es un caso clarísimo de enchufismo por su influencia”, pero, “dicho esto”, tiene “intencionalidad política”: “A mi juicio, si no llega a tratarse del hermano de Pedro Sánchez, no le hubiesen condenado a nueve años de inhabilitación”. Es uno de los abundantes ejemplos que confirman el aforismo del politólogo griego Stathis Kalyvas sobre el espectáculo que ofrece la transformación de los agitadores radicales en tibios apologetas.
Lo que sucede en Cataluña no es novedad, se repite encuesta tras encuesta: los pulsos políticos están cambiando. Los resultados de la última encuesta del CEO de la Generalitat sitúan a Aliança Catalana como tercera fuerza, aunque entre líneas se puede intuir que puede ir a más. Su líder, Sílvia Orriols, que se siente actriz protagonista, se hace eco: “El día después de la encuesta del CEO, Junts anuncia que reactiva la comisión encargada de sancionarme por atacar el velo islámico en el Parlament. La venganza es un plato que se sirve frío, amigos, os quemaréis”. No le faltan razones para estar eufórica.
Si el Ministerio de Igualdad ha detectado gastos ajenos a la finalidad de los fondos para combatir la violencia de género, corresponde exigir transparencia, rigor y responsabilidades. Pero el debate no puede quedarse ahí. Estos fondos nacieron para reforzar la prevención, la atención especializada y la protección. Sin embargo, persisten listas de espera, escasez de recursos, precariedad y carencias en la atención, especialmente a mujeres migrantes y con discapacidad. Cada euro mal utilizado es una oportunidad perdida para proteger a una mujer y un argumento para los discursos negacionistas.
Tienen algo más de 100 metros cuadrados cada una. Y, repartidos entre dos plantas, tres dormitorios, una cocina equipada y un pequeño patio. El valor comercial es de alrededor de 180.000 euros, pero la promotora inmobiliaria malagueña Arkipromo sortea dos casas con estas características a cambio de papeletas de 10 euros. Los inmuebles se encuentran ya construidos y listos para vivir en el casco urbano Cuevas del Becerro (Málaga, 1.617 habitantes), municipio a 20 minutos de Ronda y una hora de la capital malagueña, donde el precio de la vivienda se encuentra en su máximo histórico. La rifa, abierta desde este miércoles y hasta el próximo 1 de octubre, ha empezado con más de un millar de participaciones vendidas en sus primeras horas, según fuentes de la compañía. Habrá un total de 200.000 boletos, que solo podrán ser adquiridos por personas físicas mayores de edad residentes en España.
De la Odisea nos separa el abismo de los siglos y nos une la humanidad común. Adaptar el poema de Homero en el siglo XXI, como ha hecho Christopher Nolan en una superproducción que se estrena este viernes, supone un viaje a Ítaca muy complejo. El desafío no tiene que ver con la exactitud histórica para reconstruir un periodo, una obra y un autor que plantean más preguntas que respuestas, ni con que la actriz negra Lupita Nyong’o encarne a Helena de Troya —algo que ha irritado a Elon Musk y a otros ultraderechistas, que ignoran profundamente todo lo que aquel poema significa—. El gran problema a la hora de adaptar la Odisea consiste en hacer tolerable el abismo cultural que nos separa de lo que el gran helenista Moses Finley llama en El mundo de Odiseo (Fondo de Cultura Económica) “la edad de los héroes” de la cultura griega, cuando fue compuesto ese poema. Los héroes homéricos forman parte indudable de nuestro substrato cultural; pero provienen de un mundo de esclavos y espadas, de sangre y brutalidad.

Nadie discute que Brunete es un pueblo. Estamos en el oeste de la región de Madrid, a 30 kilómetros de la Puerta del Sol, donde esa palabra, pueblo, molesta en otros municipios vecinos más grandes, pero la gente de Brunete la usa, unos con orgullo y otros con resignación. Aquí viven 11.287 personas. No hay centro comercial, ni cines, ni discotecas y el Mercadona cerró hace cinco años para reubicarse en el municipio colindante de Villanueva de la Cañada, más poblado y más rico. Fue un golpe para los brunetenses. El alcalde trató por todos los medios de parar aquella huida e incluso pidió una reunión en Valencia con Juan Roig, el presidente de esos supermercados, pero fue en vano.




Miércoles a primera hora de la mañana en un hotel madrileño. El cineasta palestino Basel Adra, ganador del Oscar por el documental No Other Land, cumplió el lunes 30 años esperando horas de colas en puestos fronterizos y atravesando controles (“Es inhumano, es otra herramienta contra los palestinos”, describe) para poder participar en la Conferencia Ministerial, coorganizada por los ministerios de Cultura de España y Palestina, que se inauguró en el Museo del Prado ayer por la tarde, y en la que más de 30 delegaciones internacionales firmarán una declaración para la reconstrucción de la cultura palestina. Gracias a su estatuilla y al recorrido de su película, Adra es uno de los rostros más visibles de los artistas dentro y fuera de su país, porque además sigue viviendo donde nació, en Al Tuwani, pedanía de Masafer Yata, una inhóspita zona del sur de Cisjordania retratada en su filme. “Me reconocen en todos los puestos israelíes, eso me da miedo”, confirma. Serio —aunque sonreirá cuando se hable de fútbol y de su hija de año y medio— y acompañado de su esposa, Adra se sienta a charlar. Solo realiza una petición: que la mesa elegida sea en la zona más silenciosa porque habla bajo y en tono grave.


Han pasado 20 años desde que el 6 de julio de 2006 Aquí no hay quien viva echara el cierre a la portería de Desengaño 21. Sus vecinos nunca vivieron la larga crisis económica, la covid, una guerra en Europa y tres presidentes del Gobierno. YouTube entonces daba sus primeros pasos, y el streaming era un palabro que ninguno habría entendido. Aun así, la serie hoy domina a la perfección las nuevas pantallas y logra un hito difícilmente equiparable: sus cinco temporadas están disponibles en las siete principales plataformas de televisión en España. Allí, e incluso solo con los datos de cuatro de ellas, sus capítulos acumulan un promedio mensual de 5,9 millones de espectadores únicos en streaming, como detalla un barómetro de la consultora Barlovento Comunicación.
Han pasado 50 años y las huellas de Seve siguen frescas en Royal Birkdale. El campo inglés que hace medio siglo alumbró el nacimiento del mito, segundo a los 19 años en el Open Británico de 1976 empatado con Jack Nicklaus y por detrás de Johnny Miller, acoge una nueva edición del grande más genuino (de 7.30 a 21.30 en Movistar Golf). El rastro del genio que impresionó al mundo por su juego imaginativo y por su carisma único, como un quinto beatle, alimenta todavía la memoria y la nostalgia de quienes le vieron inventar golpes que ya no existen. El golf mecanizado de hoy fotocopia atletas en serie, robotizados, rodeados de preparadores y saturados de tecnología. Ya no hay ningún Seve, hijo de la necesidad, el chico que una semana antes de aquel Open que le cambió la vida empuñaba las herramientas para segar los prados de Pedreña con su padre, Baldomero, y para dar de comer a las vacas en lugar de los palos de golf.