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Tras una larga batalla judicial que ha durado más de dos años, Libera –nombre ficticio–, una mujer italiana de 55 años que padecía esclerosis múltiple y había quedado tetrapléjica, murió el miércoles por suicidio asistido realizado con el apoyo de una máquina especial que se activó con la mirada de la enferma para suministrarle un fármaco letal.

La Semana Santa de Sevilla lleva años trascendiendo de lo meramente religioso, ritual y festivo -principales vertientes de esta fiesta en la capital andaluza- para convertirse en un evento masificado gracias, en buena medida, al efecto tractor del turismo. La afluencia de visitantes, que disparan las reservas de hoteles y alojamientos, satura los espacios públicos de la ciudad hasta el punto de hacer casi imposible disfrutar de los pasos. Una bulla, como se denomina aquí a la aglomeración de personas en la calle estos días, que contrasta con la comodidad con la que contemplan la sucesión de cofradías quienes tienen una silla o un palco en la carrera oficial -el recorrido obligatorio donde confluyen las hermandades para llegar a la Catedral y que no es de acceso público- o pueden asumir el coste de un balcón. En ambos casos se puede hablar de privilegio y lujo por lo difícil que es hacerse con un asiento y por el precio que hay que pagar por acceder a ellos -hasta 1.016,77 euros el abono de un palco y 9.000 un balcón-, una circunstancia que, cada año, enciende la polémica sobre la mercantilización de la Semana Santa y la barrera que separa a quienes tienen rentas más altas o contactos del ciudadano de a pie.



Kristina Ishmael (Arizona, 42 años), profesora y asesora educativa, pasó del aula a las responsabilidades políticas, primero como directora de tecnología educativa del Estado de Nebraska y luego dirigiendo la oficina de EdTech en el Departamento de Educación de Estados Unidos. Mientras ostentaba este último cargo, vivió el lanzamiento de ChatGPT en 2022. El anuncio causó una revolución y presume de que fue el primer ministerio de Educación en publicar un informe sobre inteligencia artificial. La agresiva política de Donald Trump acabó con el cierre de la oficina; actualmente, Ishmael, ahora convertida en expat, trabaja desde Barcelona como asesora para los ministerios de Educación de distintos países para fijar políticas entorno al uso de IA en las aulas. En febrero inauguró el Congreso Edtech de Barcelona, alabando sus potencialidades, pero con un punto de partida claro: “La IA no va a sustituir a los profesores”.

El pasado 3 de marzo hacíamos una primera valoración de urgencia del acuerdo entre los rectores de las universidades públicas madrileñas y el gobierno de Ayuso en el que ya intuíamos algunas de las cuestiones que ahora, tras la publicación del acuerdo, se confirman.
La Xunta lleva más de 15 años intentando sacar adelante unas obras que supondrán verter en alta mar 500.000 metros cúbicos de lodos portuarios. Se trata del dragado de la desembocadura del río Lérez, una gigantesca retirada de los sedimentos acumulados en la ría de Pontevedra durante décadas para aumentar su calado y mejorar la navegabilidad. El proyecto, que costará 12 millones de euros, es polémico por su impacto ambiental. Afectará a los bancos pesqueros y marisqueros y los residuos se tirarán a tres kilómetros del Parque Nacional Illas Atlánticas, el único paraje gallego con la máxima protección ambiental posible e integrado por las Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada. Una treintena de colectivos, entre ellos cofradías de pescadores, productores de mejillón, ecologistas y el sindicato mayoritario CIG, han presentado alegaciones en las que reclaman más vigilancia ambiental y compensaciones económicas.
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Después de tirar del pelotón durante un buen trecho, de imponer un ritmo que desmigó al grupo y que seleccionó a los más fuertes y también a los más rápidos para el primer sprint de la Volta, Marc Soler (Vilanova i la Geltrú, Barcelona; 32 años) aparece por el bar del hotel Eden Roc de Sant Feliu de Guíxols con el chándal del equipo, ataviado con gafas y desprendiendo un olor similar al linimento, toda vez que ya ha pasado por la sesión recuperadora de masaje antes de cenar. “Nada, nada, no estoy cansado. Solo ha sido un ratito”, resuelve el ciclista del UAE con una amplia sonrisa que acompaña con un discurso pausado y razonado, lejos de esa imagen de persona arisca que se le ha atribuido.
Cuando el fotógrafo se disculpa por si no le estará haciendo adoptar alguna posición incorrecta, Imre Dobos sonríe lobunamente y la sonrisa se refleja en la guarda de su sable: como con Chuck Norris (Rip), con él no existe la posibilidad de un gesto de combate que no sea absolutamente preciso, perfecto. Imi Dobos (Budapest, 67 años) es maestro de esgrima, fundador de la Escuela Húngara de Esgrima de Barcelona, que cumple 30 años, y un acerado experto que ha dedicado toda la vida a la búsqueda de la excelencia con su arma y que ha enseñado a más de 10.000 personas los secretos de su disciplina. Alto y atractivo es un hombre amable y tranquilo aunque en el fondo de sus ojos de gato percibes una extrañeza magiar y una alerta; que no baja la guardia vamos.
“Sois unos ‘heteruzos’ de mucho cuidado”. Candela Peña llegó a su nueva cita con La revuelta y, como siempre, dijo mucho más que esas seis palabras juntas, porque es verborreica, expansiva y una risa con piernas. Cada vez que aparece, le da un tiempo bárbaro a decir y a hacer infinidad de cosas; de paso nos sacude a todos un rato con su discurso y, como si todo eso fuera poco, adopta divinamente el papel de madre cansada de repetirle al niño que tiene que recoger su habitación.
La oscuridad tapa la vergüenza y democratiza los cuerpos que se mueven por el Búnker, la discoteca más grande de este Berlín imaginario. Pero podría ser cualquier club de cualquier otra localidad del mundo. Ya lo decía Nik Cohn en los setenta, en el artículo que inspiró Fiebre del sábado noche (1977), da igual si eres carpintero, si sabes vestirte o bailar bien encajas de lujo en la pista, no importa tu contexto. En estos circuitos se encuentra Nilab —estilado Nila, sin la b, para ocultar sus orígenes—, una post-adolescente que aún en la época actual, encuentra su mimesis en la vida y metamorfosis de Kafka, porque “¿quién iba a entender mejor las vicisitudes de un hombre atrapado en el cuarto de la infancia, bajo una apariencia deshumanizada, que una niña afgana intentando salir adelante?”.
