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Los museos españoles nacen a finales del siglo XIX y surgen, por una parte, del coleccionismo real y aristocrático y, por otra, de los ideales de un grupo de intelectuales pertenecientes a la Institución Libre de Enseñanza, en un intento de democratizar y difundir la educación entre todas las clases sociales. Además, el patrimonio nacional sufrió una ruptura entre la cultura material —funcional, industrial, popular y anónima— y el arte, entendido en su dimensión simbólica, intelectual, elitista y autoral. Así, los tejidos y el textil, vinculados al trabajo de las mujeres, fueron relegados al primero de ellos, quedando desactivados en términos sociopolíticos.

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No hace falta ser melómano empedernido para saber lo que se cuece cada verano en la ciudad alemana de Bayreuth. Y no tiene que ver con el calor: desde 1876, se celebra un festival de ópera que se sacó de la manga Richard Wagner, construyendo un teatro a su gusto en una verde colina (Grüne Hütte) a las afueras del casco urbano de entonces. Un teatro singular, carísimo —pero pagaba el rey de Baviera, Luis II, admirador enfermizo de Wagner—, en el cual la orquesta queda oculta bajo el escenario para que brillen más las voces. Aquel año, Wagner estrenó allí su tetralogía El anillo del Nibelungo, ciclo que comprende cuatro óperas: El oro del Rin, Sigfrido, Las Walkirias y El ocaso de los dioses. Y este 2026, el Festival Wagner de Bayreuth cumple 150 años, por lo que la ciudad bávara se dispone a vivir un verano muy especial
Cualquiera que haya ido unas cuantas veces a un supermercado sabe cómo está organizado, un orden que facilita la compra diaria o semanal que suele hacerse en estas superficies. Es algo que se enseña en las escuelas a los niños, edades en las que todo llama la atención: desde los colores y formas de los alimentos hasta los envases de aquellos otros que se venden de esa manera. Pocas personas, sin embargo, se paran a pensar en la distribución que tiene el súper del barrio, aunque se da por sentado que los yogures estarán cerca de los flanes y las almendras, en la zona de las patatas fritas. Pero ¿y en un vivero? ¿Cómo se organizan los productos que allí se encuentran? Eso sí, a muchos de ellos cuesta llamarles productos, porque se trata de plantas vivas, unos seres complejos y sofisticados cuya mera presencia basta para hacer felices a quienes los cultivan.
Yasmina (38, Barcelona), recuerda el momento exacto en que Off Campus dejó de ser una serie para convertirse en otra cosa. En el primer episodio, Garrett Graham, el jugador de hockey más popular del campus, se dirige a Hannah, una estudiante aplicada que pasa desapercibida. “En algún momento muchas nos hemos sentido la chica que saca buenas notas, que no destaca y de la que nadie, especialmente el chico más guapo y popular, se acuerda del nombre”, explica. “Ese momento me hizo clic importante”. La historia de Off Campus empieza once años antes de su estreno. En 2015, la autora canadiense Elle Kennedy publicó The Deal, primera entrega de la saga, en el underground del romance digital; Amazon adquirió los derechos en el año 2024, cuando el libro llevaba algunos años en circulación, pero todavía no había explotado en nuestro scroll en redes sociales.
Enamorarse por primera vez es una experiencia que conlleva un cambio en la manera de sentir y relacionarse con los demás, especialmente durante la adolescencia. Las emociones nuevas y fuertes asociadas a las primeras veces, como el primer beso, la primera ruptura o los primeros celos, las viven los jóvenes con tal intensidad que los padres pueden tener dificultades para comprenderlas, sobre todo cuando las exponen en redes sociales.

Elegir un protector solar facial parece una tarea sencilla hasta que empiezas a buscar el tuyo. Texturas ultraligeras, acabados mate, fórmulas invisibles... La oferta es tan amplia que no siempre resulta fácil saber cuál puede adaptarse mejor a tus necesidades. Y es que, aunque todos compartan un mismo objetivo -proteger la piel frente a la radiación-, no todos ofrecen la misma experiencia de uso. Una piel grasa suele agradecer texturas ligeras y acabados sin brillos, mientras que otra con tendencia a la sequedad puede necesitar un extra de hidratación. Además, una fórmula que convence por su acabado no siempre lo hace por su textura o por la sensación que deja al cabo de unas horas.











Los ahorradores conservadores vuelven a tener opciones para rentabilizar su dinero. Tras varios años en los que los tipos de interés se mantuvieron estancados y los bancos fueron reduciendo su oferta de cuentas y depósitos, el endurecimiento de la política monetaria por parte del Banco Central Europeo (BCE) para tratar de combatir la inflación ha aflorado un nuevo abanico de posibilidades. Los depósitos han regresado a los escaparates bancarios, los fondos monetarios han recuperado atractivo y las letras del Tesoro se han consolidado como uno de los productos favoritos de los particulares. Aunque los tres instrumentos se sitúan siempre entre las opciones predilectas de los ahorradores españoles por su perfil conservador y baja aversión al riesgo, las diferencias que ofrecen entre rentabilidad, fiscalidad y liquidez pueden marcar la diferencia.
Primero fue la cerveza de lavanda. Luego vinieron los chupitos de licor y crema de orujo de lavanda. Como el calor aprieta en estas fechas en Valladolid, no podía faltar un helado, elaborado con lavanda infusionada, o unas pastas —por supuesto, también de lavanda— para acompañar el café o algún refresco. A esto hay que sumarle la miel, el chocolate, los caramelos, el queso y, la más reciente incorporación: el vino de lavanda.
Lina Kurata propuso a su madre, Setsuko, hacer un libro de recetas que rindiera homenaje a la cocina de tres generaciones de mujeres. Una cocina familiar, sencilla y de temporada, cuyo fin fuera alimentar el alma y el cuerpo. Después de superar la fase de “hija, si yo no soy una profesional”, comenzó la búsqueda en los recuerdos y la estructuración de todas las recetas en las cuatro estaciones del año. “Para mí —escribe Lina— es un agradecimiento a la comida con la que crecí, un homenaje a la tradición culinaria japonesa y a quienes me han enseñado a vivir en armonía física, mental y espiritual”. Así nació Japón. La tradición vegetal (traducido por Blume), escrito a cuatro manos por la madre y la hija.