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Los ávaros eran un pueblo que procedía de las estepas asiáticas, sucesores de los hunos, y que se establecieron en el este de Europa a partir del siglo VI. De ellos, no había ningún rastro en la península Ibérica hasta que María Teresa Ximénez de Embún, del Museo Arqueológico de Alicante, y su equipo comenzaron a excavar el yacimiento de Cabezo del Molino, en Rojales (Alicante). En una elevación de solo 31 metros sobre el nivel del mar y adyacente al río Segura, localizaron una necrópolis con 46 tumbas y 87 individuos en su interior. Cinco de los varones enterrados allí podrían ser, casi con total seguridad, jinetes ávaros, poblaciones esteparias que, en teoría, nunca cruzaron los Pirineos. Por tanto, “¿qué hacían allí esos restos, en Alicante, a pocos kilómetros de Murcia?”, se preguntaron estupefactos los arqueólogos.


Como demuestra el profesor y escritor Jordi Rincón en las páginas de La sabiduría de los clásicos, los filósofos del mundo antiguo nos dejaron reflexiones brillantes que, curiosamente y por extraño que pueda parecer, siguen más vigentes que nunca tres milenios después, en la era de internet, los smartphones y las redes sociales. Al fin y al cabo, los desarrollos tecnológicos han cambiado el mundo, pero nosotros, los seres humanos, seguimos siendo los mismos.










Sorprendió que el pasado 30 de abril, cuando se debatió en el pleno del Congreso la reforma constitucional para blindar el derecho al aborto, Vox eligiera para intervenir en el debate a Joaquín Robles, portavoz en la Comisión de Educación, y no a Lourdes Méndez Monasterio, de la Comisión Constitucional. El primero es licenciado en Filosofía y profesor de instituto: la segunda, doctora en Derecho y veterana activista contra la interrupción voluntaria del embarazo. Fue su radical rechazo a la misma lo que le hizo en 2015, cuando era diputada del PP, romper la disciplina de voto de su grupo para acabar años más tarde ocupando un escaño por Vox.
El viernes 1 de mayo, festivo, la Guardia Civil puso en marcha un complejo dispositivo para asaltar un buque mercante que, según la información recibida, podía transportar en sus bodegas un gigantesco alijo de cocaína. En esa tarde, plácida para muchos, ocho guardias civiles uniformados de oscuro, con cascos y chalecos antibalas, desembarcaron del buque Duque de Ahumada del instituto armado a bordo de una lancha que les llevó hasta el barco que supuestamente llevaba la droga. Fue una hora de travesía en la que el oleaje zarandeaba la lancha, según registró en un vídeo otra embarcación auxiliar que participaba en el operativo. Hasta que, por fin, se colocaron en el costado del barco sospechoso, bautizado Arconian. El carguero, con el casco pintado de verde y rojo, y de una longitud similar a la de un campo de fútbol, navegaba frente a las costas de Dajla, a antigua Villa Cisneros, en el Sáhara Occidental, y a 200 millas náuticas (370 kilómetros) al sur de las islas Canarias.
El siglo XXI para las universidades europeas vino de la mano de la Declaración de Bolonia y de su promesa de un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Bajo el marco legal del Acuerdo General de Comercio de Servicios de 1995 de la Organización Mundial del Comercio, y el propósito político de la Unión Europea contenido en la “Quinta Libertad”: la libre circulación de conocimientos, las sociedades europeas empezaron a cambiar su mirada sobre la universidad. Un proceso tan exitoso como impreciso en sus términos.
YouTube, TikTok o Instagram afrontan una avalancha de contenido generado por IA y dirigido a público infantil. Es fácil de crear y rápido. Se multiplica de manera industrial. Pero tiene los fallos propios de la generación de vídeo con IA: inconsistencias visuales, incoherencias narrativas y de verosimilitud. Aún es pronto para que haya estudios al respecto, pero ya han surgido voces de especialistas que hablan del impacto de este tipo de vídeos en el aprendizaje cognitivo de los más pequeños.
Todo baila en la cabeza de los ciclistas del Giro, que vuelan a Calabria desde Sofía la noche del domingo, y se preparan para ascender por la península hasta las montañas de la frontera y la guerra con Austria en un viaje de 20 días. Es día de descanso. Pocos duermen bien, y ni los orfidales les ahorran las pesadillas a muchos, conmocionados aún por el bum catacrac, crujido de huesos astillados y dientes, rostro ensangrentado, modelo para eccehomo, de Adam Yates, quejidos, de la caída sangrienta de la segunda etapa, llegando a Veliko Tarnovo durante la excursión búlgara. Para Thomas Silva, de 24 años, el día de la pesadilla de todos fue el de su anhelo cumplido, duerme profundo y solo le desvelan sueños que son rosa lindos, como la maglia que viste.
No habrá un Tom Cruise que disfrute de vuelos rasantes sobre la playa de La Croisette de la patrulla acrobática de la Fuerza aérea francesa, como ocurrió en el estreno en 2022 de Top Gun: Maverick. Harrison Ford, o una estrella similar, no subirá las escaleras del Palacio de Festivales al ritmo de una melodía icónica, como hizo el mencionado en su despedida del arqueólogo del látigo en Indiana Jones y el dial del destino, en 2023. No se proyectarán las grandes películas animadas de Pixar, Disney o Universal. No habrá un desfile de modelos y celebridades al ritmo de las canciones del rey del rock como en 2022, cuando se proyectó Elvis. No vendrá un Quentin Tarantino a desplegar su enorme cultura fílmica como sí pasó en 2019 con Érase una vez en... Hollywood. En Cannes de 2018 se lanzó Han Solo: una historia de Star Wars. Mad Max: furia en la carretera dejó al público con la boca abierta en 2015, y su secuela, Furiosa: de la saga Mad Max, también se estrenó en el certamen, en 2024. Desde 2017, y aquel año se vivió como una excepción, Hollywood nunca había faltado a su cita en la Costa Azul. Hasta este mayo. Y tiene mal arreglo.
Es frecuente que Puerto Rico se quede al margen cuando el asunto a tratar es su literatura. Tanto en España como en América Latina, es muy poco conocida pese a su potencia y calidad. Con excepciones, por razones de política editorial, lo que se escribe en Puerto Rico se queda en Puerto Rico. El olvido es generalizado. En un libro tan emblemático como Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano no menciona a la isla una sola vez. No había afán de ofender, huelga decirlo. Es mera cuestión de invisibilidad. Muchas veces, demasiadas quizás, Puerto Rico se queda simplemente fuera.
Es probable que a usted le suene esta fórmula bien porque la emplea cuando las relaciones se tornan demasiado íntimas, o porque ha salido con alguien que se comporta de esta manera. Una relación amistosa, amorosa o familiar va cobrando fuerza hasta que una de las partes, en el momento en el que siente que se están forjando vínculos demasiado íntimos, se aleja instintiva e instantáneamente como forma de defensa. La terapeuta Kati Morton habla de personalidades ‘pez globo’, un concepto que creó cuando su psicóloga le dijo que posiblemente sus relaciones nunca llegaban a buen puerto porque temía mostrarse vulnerable. “Eres como un pez globo. Si alguien se acerca demasiado y empiezas a sentir que estás dejando al descubierto tu vulnerabilidad, sacas las espinas en lugar de comunicarte”, le dijo. Sandra Ferrer, psicóloga sanitaria, asegura que este tipo de comportamiento, pese a que a priori parezca contradictorio, tiene mucho sentido. “Conforme nos sentimos decepcionados, rechazados, abusados, abandonados, ninguneados o no correspondidos en relaciones pasadas, los seres humanos vamos desarrollando estrategias adaptativas para sobrellevar de la mejor manera el dolor que experimentamos en los vínculos y evitar sentirnos de nuevo así”, asegura. “Estas estrategias fueron funcionales en su día, pues su misión era protegernos. El problema es que esos mecanismos de defensa a los que llamamos protectores se solidifican con el tiempo y, lo que tenía un objetivo de hacernos sentir a salvo, acaba volviéndose en nuestra contra. Necesitamos actualizar esos mecanismos que en su día nos ayudaron a no sentir ese dolor punzante”, explica.