Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia

A mediados de los ochenta, The Clash no atravesaban su mejor momento. En un giro pasmoso, el líder Joe Strummer (Ankara, Turquía, 1952, fallecido en 2002 a los 50 años) y su controvertido mánager, Bernard Rhodes, prescindieron de media banda –el guitarrista Mick Jones y el baterista Topper Headon– por, presuntamente, mala conducta profesional. Mientras preparaba Cut The Crap (1985), álbum final del grupo, por el que recibiría sus peores críticas, Strummer se refugió en Andalucía para “sanar y curarse las heridas”, según contó al Diario de Granada en su única entrevista allí. También para recobrar ese anonimato que, por lo dispar de la situación geográfica, hacía pasar a una de las mayores estrellas de rock planetarias por un extranjero borracho en un bar cualquiera.


Hay muchas recetas nacidas de la escasez que son verdaderos manjares. La sopa de espárragos malagueña es otro buen ejemplo de cocina de campo, y tiempos donde había que apañarse con lo que daba la tierra en cada momento. En la provincia de Málaga –sobre todo en la zona del interior– los espárragos trigueros silvestres han sido durante muchos años un valioso recurso durante la primavera; como en tantas otras zonas de España (lo son aún hoy en día, si tienes la suerte de encontrarlos durante un paseo campestre). Si no tienes acceso a ellos, puedes prepararla con espárragos verdes corrientes, que están de temporada y a un precio razonable en el mercado o la frutería.

Cuando era adolescente, las dos cosas que más le gustaban a Carmen Esteban (Valencia, 37 años) eran pasar tiempo con niños y mirar con curiosidad y preocupación los problemas de salud mental de sus compañeras de instituto. Con esos antecedentes no sorprende que acabara siendo psicóloga sanitaria y educativa especializada en etapa perinatal, infantil y adolescencia, y trabajando en un colegio (British College La Cañada) en su ciudad natal, como psicóloga y orientadora. Su inquietud la llevó después, durante su permiso de maternidad, a crearse un perfil de Instagram con la intención de seguir conectada con las familias de los niños y adolescentes con los que estaba trabajando en ese momento. Aquello se fue haciendo más grande poco a poco, y actualmente llega a los casi 200.000 seguidores.
Domingo García mira con unos prismáticos la margen derecha y boscosa del río Guadalquivir desde el mirador Félix Rodríguez de la Fuente, en el parque natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, y suspira. “Allí arriba estaba el cortijo en el que nací y del que salí con nueve años”, me comenta. “Nos expropiaron, igual que a la mayoría que había por ahí, eso estaba lleno de aldeas, de cantidad de gente que había por ahí. Nos fuimos, unos un día; otros, otro día, y así. Llevamos en Cotorríos desde noviembre del 71”, recuerda. Domingo es la imagen viva de una generación que vivió la transición de una vida rural, dura y autárquica pero arraigada en unas montañas perdidas en los lindes de las provincias de Jaén y Albacete al desarraigo en pueblos de colonización, todos iguales, hechos durante el franquismo, como el de Cotorríos al que se refiere, donde se dio casa y una pequeña parcela a cambio de lo expropiado a quienes quisieron quedarse. La otra opción fue la emigración y el exilio en Barcelona, en Valencia o en Madrid para aquellos que decidieron, como cantaba Serrat, tomar su mula, su hembra y su arreo y seguir el camino del pueblo hebreo en busca de otra luna, a donde quizá les sonriera la fortuna.

Uno de los complementos de moda que más se utilizan a lo largo del día (hasta la aparición del smartphone en nuestros bolsillos) era la cartera. Este práctico accesorio ha ido evolucionando con el paso del tiempo hasta convertirse en un producto refinado, muy minimalista y con una serie de capas de protección adicionales con la misión de impedir el hurto —sin darnos cuenta— de la información personal y financiera de las tarjetas que portamos encima. Por eso mismo, en EL PAÍS Escaparate hemos buscado la cartera para hombre más vendida en el gigante del comercio electrónico Amazon que también tiene bloqueo RFID entre sus características: se trata del sistema más avanzado que existe en el mercado y con el que sentirnos seguros al usar las tarjetas contactless en cualquier lugar.




Alberto Núñez Feijóo hizo las maletas para liderar el PP en Madrid con un brillante expediente de cuatro mayorías absolutas en la Xunta y mucho menos lustre en el apartado de elecciones locales. Le dejó a Alfonso Rueda, su sucesor al frente de los populares en Galicia, un mapa de poder municipal sin ninguna alcaldía en las ciudades y con una única Diputación, la de Ourense. En los comicios de 2023, Rueda ganó parte de lo perdido por su antecesor: logró el bastón de mando de Ferrol y sumó la añorada Diputación de Pontevedra. En la cita de 2027, su ojo está puesto en los gobiernos provinciales de A Coruña y Lugo y ha desplegado un plan para arañar poder en municipios clave aunque sea a base de persuadir a tránsfugas. En favor de su estrategia ha dictado sentencia el Tribunal Constitucional.
La educación pública valenciana afronta a partir de este lunes, 11 de mayo, su primera gran huelga indefinida en décadas —desde 1988— con 78.000 docentes de Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y FP llamados a secundarla después de meses de infructuosas negociaciones entre el Gobierno de Juan Francisco Pérez Llorca (PP) y los sindicatos para conseguir mejoras salariales, rebajas de la ratio de alumnos por clase, una menor carga burocrática, respeto a la educación en valenciano o un plan de climatización en los centros educativos. La huelga, convocada por los sindicatos más representativos —STEPV, CC OO, UGT, CSIF y ANPE— coincide con el final de curso y puede afectar a algo más de medio millón de alumnos, entre ellos 24.000 matriculados en segundo de Bachillerato, que en unas semanas se enfrentarán a las pruebas de acceso a la universidad. Los servicios mínimos decretados por la Generalitat obligan a todo el profesorado de 2º de Bachiller a estar disponibles para las evaluaciones a solo unas semanas de las pruebas de acceso a la universidad. Los sindicatos los han impugnado ante el TSJCV.
Todo lo relacionado con los hábitos culinarios tiene una capacidad sorprendente para iluminar muchos otros aspectos de la vida. Prueba de ello es la sorpresa —mezcla de curiosidad y leve escándalo— que todavía provoca en algunas ciudades españolas ver a turistas dando buena cuenta, a las seis de la tarde, de un chuletón o de un arroz con costra. En ¿Cuándo se come aquí?, este brevísimo ensayo que nos ocupa, el escritor y medievalista italiano Alessandro Barbero pone su atención precisamente en las horas habituales de comer y cenar en varios países europeos durante el paso del siglo XVIII al XIX y observa cómo los desplazamientos horarios que se produjeron, especialmente en el Reino Unido y en Francia, resultan particularmente expresivos cuando se miran desde la diferencia de clases y desde las siempre tensas relaciones entre la capital y la provincia. Algo que nos queda claro tras la lectura de este breve pero intenso libro es que en Europa comer simplemente cuando nos entre hambre no es una opción, al menos desde los tiempos del iluminismo.

Fuego, zona de corte, fregadero. Hoy cuesta imaginar una distribución en la que estos elementos no se organicen en torno a una encimera, ya sea dispuesta en línea o en forma de L. Pero esa lógica es relativamente reciente. La cocina moderna no surgió del gusto, sino del cansancio: de moverse demasiado, de limpiar mal, de trabajar en posiciones incómodas. De sostener una tarea interminable en un entorno que no estaba pensado para quien lo habitaba.