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La intervención del Gobierno ha cortado de raíz la escalada de los carburantes en España. No solo eso, los ha hecho recular. Aunque los combustibles todavía están más caros que antes del comienzo de la guerra en Irán en cuatro de cada cinco gasolineras, la rebaja de impuestos del Ejecutivo ha propiciado que por primera vez desde que estalló el conflicto el Boletín Petrolero de la UE recoja un abaratamiento en las estaciones de servicio: el litro de gasolina se paga de media a 1,557 euros —17 céntimos menos—, y el de diésel, a 1,777 euros, 11 céntimos abajo respecto a la semana anterior, cuando ya se notó parcialmente el efecto del recorte de impuestos.
La justicia refuerza su doctrina sobre el uso de sociedades profesionales, especialmente en el ámbito artístico, para canalizar ingresos y reducir la carga fiscal. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha avalado recientemente la inspección y sanciones por una deuda cercana a los 100.000 euros que la Agencia Tributaria impuso a la rapera española María Rodríguez Garrido, conocida como Mala Rodríguez, por utilizar su sociedad “como vehículo de mediación y facturación de las actividades profesionales que la artista realiza en su propio nombre y persona”.

Hacienda apura las últimas aclaraciones antes del arranque de la campaña de la renta —relativa al ejercicio fiscal 2025—, que arranca el próximo 8 de abril. La última se refiere a los cambios fiscales incluidos en el llamado decreto ómnibus, aprobado por el Gobierno y publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) a finales de diciembre, pero rechazado después en el Congreso. Una nota publicada esta semana por la Agencia Tributaria enumera las medidas válidas a efectos de la declaración de la renta pese al revés parlamentario, como la exención en el impuesto para las ayudas recibidas por la dana o las rebajas contempladas por obras de rehabilitación energética de la vivienda.

Hay nombres de ciudades como Faluya o Mosul que evocan guerra y destrucción, aunque pocos sepan ubicarlas en el mapa de Irak. La primera quedó asociada a la feroz resistencia contra los marines estadounidenses durante la invasión de 2003, que derrocó a Sadam Husein y dio paso a un nuevo sistema político dominado por partidos chiíes, mayoritarios en el país. La segunda se convirtió en símbolo del auge del yihadismo cuando, en junio de 2014, Abu Bakr al Baghdadi proclamó desde el púlpito de la Gran Mezquita al Nuri el llamado califato del Estado Islámico (ISIS).


Aunque el cohete no es del todo nuevo (ha volado en dos ocasiones anteriores), el encendido sigue siendo un espectáculo incomparable. Nada que ver con la retransmisión por televisión. Hay que estar allí para sentir la onda de choque, un trueno sostenido que hace reverberar las estructuras situadas cerca del edificio de montaje hasta las propias tripas de cualquier espectador desprevenido.
Dar una entrevista es como hacer cualquier otra cosa; por ejemplo, algo que no se parezca en nada a dar una entrevista, como gritarle a un desconocido al otro lado de la calle o jugar al tenis sin un oponente. De a ratos, es como el largo martirio de ser “pisoteado hasta la muerte por los gansos” del que habló Søren Kierkegaard. Una agonía insostenible en la que —a menudo— alguien que no sabe preguntar interroga a una persona que no puede responder y sólo piensa en la salida de emergencia. Y sin embargo, seguimos dando entrevistas, y haciéndolas, y Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953-Barcelona, 2003) concedió muchas a lo largo de su vida; en especial, durante los algo menos de diez años que van de La literatura nazi en América (1996) hasta su muerte.

Yo no me veo tan moderno, fíjate... No soy tan raro. ¿Tú me ves raro?“. Lo pregunta Rodrigo Cuevas (Oviedo, 40 años) en mitad de la calle del Quesu, pleno centro de L’Infiestu, el pueblo asturiano donde ha decidido montar su cuartel de La Benéfica. Allí agita mediante diversas expresiones culturales, lenguajes, tendencias, romerías, música, performances, artes escénicas y visuales e inclusión de todo tipo una vida rural anclada en poderosas raíces. Si moderno es echar la vista atrás para beber del folclore, puede que no. Eso lo han hecho a través de los siglos buena parte de los mejores creadores de la historia de la música. Si en cambio, a una copla entonada con sensualidad bable le metes atmósferas electrónicas, luego lo envuelves en un halo de divismo pop y consigues que artistas como Bad Bunny diga que se va a fijar mucho en lo que haces, entonces, aunque le sorprenda que lo consideren así, Rodrigo Cuevas destaca como un artista plenamente moderno y, desde una inequívoca brillantez con la que marca la diferencia, bien raro.

Un casi desértico lunes por la noche ordinario en la tranquila Zamora (61.000 habitantes) y la abarrotada madrugada del Lunes Santo solo coinciden, paradójicamente, en el silencio. El primero lo aporta la quietud cotidiana de una ciudad pequeña; el segundo lo exigen las procesiones de Semana Santa para sentir la solemnidad entre teas iluminando rostros encapuchados y semblantes boquiabiertos. Se detiene el tiempo entre el gentío, respetuoso y sentido. Se apaga el rumor de las voces, dejan de chascar las pipas, los niños paran de jugar, se escucha el Jerusalem o La muerte no es el final. Silencio entre creyentes y paganos, entre nativos y turistas, entre habitantes y fugitivos forzados por la falta de oportunidades que retornan en vacaciones. Zamora evidencia sus contrastes con Cristos a hombros: alcalde de Izquierda Unida (IU) y calles tomadas por pasos, sinfines de ateos enrolados en rígidas cofradías y una ciudad unida por su patrimonio cultural, religioso y económico.


El semanario Lecturas anuncia que Aitana Sánchez-Gijón y Maxi Iglesias están “enamorados”. Una no sabe hasta qué punto este titular es atrevimiento, siendo el amor un sentimiento tan profundo, o estamos ante otro de esos casos en los que dos personas adultas se atraen y dicen “adelante con los faroles” y a la cama, pero la revista sabrá. Su director, Luis Pliego, contó en Telecinco que la diferencia de edad entre los dos actores es algo que no le importa, así que no consideró oportuno destacar esto en la portada. Pero no pasa nada, ya están el resto de los colegas para hacerle una analítica completa a uno de los asuntos que más alegrías nos ha traído esta semana. Aitana vive, la lucha sigue.