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Trabajadores enfermos que no están de baja por miedo al despido: “Es un dolor horroroso”

El País | Categorías: Economía, Bajas laborales, Salud, Trabajo, Empleo, Precariedad laboral, Empresas, Patronal, CEOE, Absentismo laboral, Cepyme, Comisiones Obreras, UGT, Sindicatos, Seguridad Social, Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Comunidades autónomas, Sanidad, Sanidad pública 12 Jul 2026 03:30
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Manuela Hernández, trabajadora de la limpieza de Valladolid.

Manuela Hernández trabaja limpiando edificios, una tarea que desarrolla cada día “con mucho dolor”. Entre otras dolencias, sufre tendinitis y rizartrosis, el desgaste de un cartílago de la mano. “Me duele mucho con casi todos los movimientos de mi trabajo, hasta para coger la fregona. También tengo problemas en el hombro. He llegado a ir con el brazo en cabestrillo y quitármelo para trabajar”, cuenta esta vallisoletana, que atiende a EL PAÍS junto a su marido, trabajador de la construcción. “Tiene 63 años, vértigos, problemas de cadera y le están pidiendo que suba al andamio”. Cuando se pregunta a Manuela por qué no está de baja para recuperarse, contesta: “Tengo 60 años. Imagínate que me echan a la calle, ¿qué hago? Me enfada y me frustra trabajar con dolor, pero me da miedo el despido“.

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Angelina, kelly de Tenerife. Manuela Hernández muestra la muñequera que lleva para proteger una lesión en su mano izquierda.

El mundo esquiva (por ahora) la crisis energética en Ormuz

El País | Categorías: Economía, Ataque contra Irán, Guerra, Donald Trump, Irán, Estados Unidos, AIE, Petróleo, Geopolítica, Europa 12 Jul 2026 03:30
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Ormuz no llevaba ni tres semanas cerrado cuando, a mediados de marzo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) encendía todas las alarmas con un informe demoledor: la guerra, decía, ya había provocado “la mayor disrupción de oferta de la historia del mercado petrolero”. Unos 15 millones de barriles de crudo y otros cinco de productos refinados se habían volatilizado, un escenario de terror. La crisis energética estaba servida. En abril, con el estrecho aún clausurado, la alerta tomaba un cariz aún más dramático: Europa, advertía el brazo sectorial de la OCDE, solo tenía queroseno para seis semanas.

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Guerras, aranceles y tensiones en el petróleo: por qué nada puede (por ahora) con una economía global a prueba de bombas

El País | Categorías: Economía, Negocios, Resiliencia, Crisis económica, Crisis económica coronavirus covid-19, Crisis energética, Ucrania, Ataque contra Irán, Estados Unidos, Política comercial, Exportaciones, PIB, Banco Mundial, Inflación 11 Jul 2026 15:45
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“¡Eppur si muove!”, decía Galileo Galilei: y, sin embargo, se mueve. Primero fue la invasión rusa de Ucrania, en 2022, que disparó el precio del gas, el petróleo y la electricidad cuando el mundo apenas levantaba aún la cabeza tras la pandemia. Pocos creyeron que sería posible esquivar la recesión mundial, pero se logró. Después llegó el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y su apuesta por imponer aranceles a diestro y siniestro. Los temores se dispararon de nuevo, pero el desplome económico no llegó. En esas, el propio Trump —de la mano de su amigo y homólogo israelí Benjamín Netanyahu— declaró la guerra a Irán y el desaguisado terminó con el estrecho de Ormuz cerrado. No había precedentes de algo así: la quinta parte del petróleo y el gas licuado que engulle un mundo aún adicto quedaba automáticamente fuera de juego. Y, sin embargo, los tambores de recesión volvieron a quedar en lejana melodía.

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El FMI y el efecto fuelle

El FMI rebajó el miércoles marginalmente su previsión de crecimiento para la economía mundial para este año (del 3%, una décima menos de lo anticipado en abril, en plena ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán), pero elevó en cambio hasta el 3,4% (dos décimas más que hace tres meses) la de 2027. Ese efecto fuelle responde a dos variables contrapuestas. Por un lado, como ha quedado patente esta misma semana, pese a que el flujo de petróleo y de gas a través del estrecho de Ormuz ya se sitúa prácticamente a mitad de camino de donde estaba antes de la guerra, el conflicto sigue haciendo mella. Por otro, la pujanza inversora en sectores de nueva hornada –“el impulso acelerado del ciclo tecnológico mundial, gracias a los avances de la inteligencia artificial (IA)”, en palabras de los técnicos del Fondo- compensa esa ralentización e invita a pensar en un mayor dinamismo a medio y largo plazo.

La foto fija, sin embargo, difiere mucho entre geografías y grupos de países. Les va mejor a los exportadores de energía y a las economías “más integradas en las cadenas globales de valor de la tecnología”, y peor a los “importadores de materias primas peor posicionados para beneficiarse de la actividad relacionada con la IA”. Concuerda con esta visión Juan Carlos Moreno Brid, profesor de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y ex director adjunto de la Cepal, el brazo de la ONU para asuntos económicos en América Latina: “Es cierto que hay resiliencia si miramos a los promedios mundiales, pero también diferencias regionales muy grandes y al interior de los países: incluso el impulso en Europa por el rearme está obligando a una reasignación, a mi juicio desastrosa, de gasto social e inversión pública a gasto militar y subsidios a los combustibles fósiles. Y América Latina, aunque crezca un poco más, lo sigue haciendo muy por debajo de lo que realmente necesitamos”.

Los bebés de diseño nos conducen a una sociedad de ricos genéticamente superiores

El País | Categorías: Genética, Genoma, CRISPR, Aldous Huxley, FDA, Inteligencia artificial, Daron Acemoglu, Bebe 11 Jul 2026 03:30
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Los bebés de diseño, modificados genéticamente para que presenten características deseables en materia de salud, aspecto físico e inteligencia, hoy están al alcance de la mano gracias a las tecnologías existentes, una perspectiva que plantea cuestiones sociales y éticas de gran alcance, muy similares a las asociadas a los avances de la IA. La diferencia es que es que las instituciones necesarias para abrir una vía ética a la edición genética resultan, en teoría, más fáciles de imaginar que las que harían falta en el ámbito de la inteligencia artificial.

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Brigitte Vasallo, ensayista: “Limpiar no es denigrante. El problema es el desprecio que recibes por ser limpiadora”

El País | Categorías: Urbanismo, Pueblos deshabitados, Feminismo, Estados Unidos, Libros, Ensayo, París, Limpieza, Psicología 10 Jul 2026 03:30
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Dice Brigitte Vasallo (Barcelona, 58 años) que la violencia familiar y la violencia política operan de formas más similares de lo que creemos. “Y el silencio no llega después, forma parte de la violencia en sí”, advierte. De lo que no se habla es de lo que investiga en La fosa abierta. Anarchivo emocional de un milagro económico (Anagrama), donde trenza la construcción cultural del campesinado durante del mal llamado milagro económico franquista con la falta de archivo familiar en una casa marcada por la violencia de género y la migración. Su madre se fue de una aldea gallega para trabajar como interna en una casa señorial del distrito XVI de París. Su teoría sostiene que, en el desarrollismo, los que salieron de sus pueblos a las capitales no solo se vieron condenados a demostrar ejemplaridad y utilidad al régimen, también fueron disciplinados en el autodesprecio, viéndose como eternos sujetos subalternos frente al ideal de progreso de la urbe.

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Llevo años utilizando un despertador de amanecer. Te cuento qué aporta frente a una alarma normal

El País | Categorías: Estilo vida, Despertadores, Amazon, Bluetooth, Altavoces, Radio 02 Jul 2026 03:30
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Despertador de amanecer de Amazon.

Una de las pocas cosas que tengo claras en esta vida es que no soy lo que se dice una morning person. Es más, puestos a identificarme con algo, me siento más representada por un koala. ¿Sabías que duermen entre dieciocho y veintidós horas al día? Y, a diferencia de mí cuando suena la alarma del móvil, no parece que estas encantadoras y dormilonas criaturillas empiecen el día sobresaltadas. Todo lo contrario. Pasan buena parte de su vida adormecidas entre las ramas de los árboles, mecidas por los sonidos de la naturaleza y el ritmo de la luz solar.

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Despertador de amanecer con Bluetooth de Amazon.Parte trasera del despertador de amanecer con Bluetooth de Amazon.Botones de configuración del despertador de amanecer con Bluetooth de Amazon.

Parches hidratantes para ojos: ¿funcionan o solo es postureo beauty? He probado 5 y hay unos que compraría una y otra vez

El País | Categorías: Amazon, Belleza, Cuidado facial, Maquillaje ojos, Estilo vida 21 Jun 2026 11:50
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¿Por qué puedes confiar en mí?

Soy periodista especializada en prueba y recomendación de productos y, en los últimos años, he analizado y comparado todo tipo de dispositivos y artículos de consumo para valorar sus prestaciones, funcionamiento y rendimiento en condiciones reales. A lo largo de este tiempo han pasado por mis manos desde gadgets y pequeños electrodomésticos hasta dispositivos de cuidado personal y tecnología aplicada al día a día, siempre con el objetivo de entender qué ofrece realmente cada uno más allá de sus especificaciones.

Además, estoy especializada en moda y belleza, un sector en el que sigo de cerca las tendencias y que me ha dado acceso a cosméticos, herramientas y productos de cuidado personal de todo tipo. En cada análisis busco ofrecer una visión clara, práctica y honesta que ayude al lector a elegir con criterio entre las distintas opciones del mercado.

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Los alumnos de la Autónoma acorralan a los 150 radicales del violento escrache a Felipe González

ABC | Categorías: Todos 20 Oct 2016 22:34
Indignación. Es lo primero que se respira nada más entrar a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), escenario el miércoles, de un violento escrache contra el expresidente del Gobierno Felipe González y el periodista Juan Luis Cebrián, dentro del foro «Jornadas sociedad civil y cambio global». Mientras algunos alumnos aprovechan los últimos coletazos de buen tiempo para tomar fuera un café, otros se recluyen en el interior para acometer las tareas pertinentes. Los trabajadores de limpieza se afanan en sacar brillo a un edificio que a simple vista escapa del prototipo de una madriguera radical dentro del ámbito universitario. Tres mesas situadas en diferentes puntos del interior recogen firmas para condenar lo ocurrido. Son estudiantes de la propia facultad, que a través de los grupos de delegados, «votados por todos los compañeros de clase», se han organizado para mostrar su repulsa. No quieren que se les identifique con los violentos, ya que «la universidad es un espacio donde tiene que haber libertad de expresión y diálogo, y nadie puede ser sufrir ningún tipo de violencia», explica un integrante de una de las mesas. Llevan recogidas más de mil firmas y solo son alrededor de 3.000 los matriculados. Una cifra que contrasta con los apenas 150 vándalos que acudieron a reventar el acto. Los alumnos han redactado un manifiesto, que el decanato ha leído y aprobado, donde transmiten a la sociedad que en su facultad les permiten exponer cualquier idea, mostrar pancartas, realizar actos, movilizaciones, huelgas o manifestaciones: «Y por ese motivo no necesitamos recurrir a otros medios, como los empleados en esta ocasión, porque podemos hablar y expresarnos por otros medios respetando las normas». Manuela Carmena, que ayer participó con total tranquilidad en el mismo foro, plasmó su firma al final de su ponencia. La decana está recabando información que identifique a los autores, sean individuos o asociaciones El goteo de jóvenes dispuestos a dejar por escrito su rechazo fue constante. No tienen miedo y esperan que los hechos no queden impunes. «Vamos a llevar una declaración a la Junta de la Facultad para que tome las medidas oportunas. La primera en firmar fue la decana y nos consta que hay abierta una investigación para expulsar a los responsables», asegura una universitaria. Según explica la decana, Yolanda Valdeolivares, lo importante el miércoles fue garantizar la seguridad, pero ahora es tiempo de investigar y recabar información para «adoptar las medidas que lleven a reconocer a los responsables de los hechos y a acreditar su identidad, ya sea a título personal o de asociación». De camino al salón de actos Tomás y Valiente, situado en la segunda planta, otro estudiante advierte que la facultad «es un laberinto», al tiempo que señala una planta más abajo, el pasillo donde está la sede de Habeas Corpus, una asociación autodenominada antifascista y anticapitalista, registrada oficialmente por el decanato, a la que muchos señalan como participantes activos en el boicot. «Aunque no sepamos quién lo ha organizado, cualquiera que estuvo allí es capaz de identificar a los compañeros de su clase que han provocado esto», relata el mismo alumno. Su testimonio es clave para entender la magnitud de lo acontecido. Junto a varios amigos y compañeros trató de acceder al curso, en el que estaban matriculados. «Las ponencias comenzaron el martes y en ninguna pasó nada. Nadie cree que algo así pueda ocurrir». Los violentos accedieron a la facultad portando caretas, algunas de ellas con el nombre de José Antonio Lasa y Christian Olaskoaga -etarras asesinados por los GAL-, y se marcharon lanzado un petardo de gran tamaño en el pasillo, que provocó la caída de los protectores de las luces halógenas e impactaron sobre el cuerpo de algunas personas. «Entre medias, además de empujones, insultos y golpes y de agredir a un profesor de 70 años, en un momento dado vi un cuchillo de cocina de grandes dimensiones, de esos que la hoja del filo tiembla, y salí de allí corriendo. El arma la encontró un profesor, motivo por el cual los manifestantes lo acusaron de haberlo puesto en ese lugar como una falsa prueba», sentencia el propio afectado. La turba fue organizada por los radicales a través de las redes sociales y grupos de Whatsapp En la guarida de Habeas Corpus hay cerca de 20 personas. «Estamos de asamblea, ¿qué queréis?». El revuelo que provoca nuestra presencia es evidente, conscientes de que viven días complicados. «Nuestra asociación no ha organizado nada y tampoco sabemos si alguien de aquí a título individual ha participado», expresa uno de sus miembros. Señalados por sus propios compañeros de pupitre, dudan entre expresar su visión o permanecer callados, hecho este último que acaba imponiéndose. Aunque no sin antes asegurar en relación al cuchillo que «fueron los escoltas de Felipe González los que lo dejaron tirado en el suelo para incriminarnos». Grupos ajenos a la facultad La Federación de Estudiantes Libertaria (FEL), que tiene implantación en la Complutense, en la Carlos III y en la propia Autónoma, se ha atribuido el violento escrache con un mensaje desafiante en Twitter: «Muchas gracias por todas las muestras de solidaridad. Meterse con dos Capos del Régimen tiene consecuencias». La FEL se define como una «organización anarquista», creada en 2014 tras la «desmovilización estudiantil post-Bolonia» y para hacer frente a una universidad «cada día más elitizada». Junto a ellos, también estaba Izquierda Castellana, el «brazo político» del antifascismo y cuya rama juvenil, Yesca, está asentada en la UCM. El plan estaba claro. Y el punto de encuentro también. «La convocatoria estaba preparada para quedar en la Facultad de Psicología, reunir a toda la gente que vino de la Complutense y de allí entrar en masa para tener el mayor impacto posible», describen los inscritos en el propio curso. La turba fue convocada en redes sociales, y mediante grupos de WhatsApp, un mecanismo que utilizan cada vez más para eludir la vigilancia policial.

Los alumnos de la Autónoma acorralan a los 150 radicales del violento escrache a Felipe González

ABC | Categorías: Todos 20 Oct 2016 22:34
Indignación. Es lo primero que se respira nada más entrar a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), escenario el miércoles, de un violento escrache contra el expresidente del Gobierno Felipe González y el periodista Juan Luis Cebrián, dentro del foro «Jornadas sociedad civil y cambio global». Mientras algunos alumnos aprovechan los últimos coletazos de buen tiempo para tomar fuera un café, otros se recluyen en el interior para acometer las tareas pertinentes. Los trabajadores de limpieza se afanan en sacar brillo a un edificio que a simple vista escapa del prototipo de una madriguera radical dentro del ámbito universitario. Tres mesas situadas en diferentes puntos del interior recogen firmas para condenar lo ocurrido. Son estudiantes de la propia facultad, que a través de los grupos de delegados, «votados por todos los compañeros de clase», se han organizado para mostrar su repulsa. No quieren que se les identifique con los violentos, ya que «la universidad es un espacio donde tiene que haber libertad de expresión y diálogo, y nadie puede ser sufrir ningún tipo de violencia», explica un integrante de una de las mesas. Llevan recogidas más de mil firmas y solo son alrededor de 3.000 los matriculados. Una cifra que contrasta con los apenas 150 vándalos que acudieron a reventar el acto. Los alumnos han redactado un manifiesto, que el decanato ha leído y aprobado, donde transmiten a la sociedad que en su facultad les permiten exponer cualquier idea, mostrar pancartas, realizar actos, movilizaciones, huelgas o manifestaciones: «Y por ese motivo no necesitamos recurrir a otros medios, como los empleados en esta ocasión, porque podemos hablar y expresarnos por otros medios respetando las normas». Manuela Carmena, que ayer participó con total tranquilidad en el mismo foro, plasmó su firma al final de su ponencia. La decana está recabando información que identifique a los autores, sean individuos o asociaciones El goteo de jóvenes dispuestos a dejar por escrito su rechazo fue constante. No tienen miedo y esperan que los hechos no queden impunes. «Vamos a llevar una declaración a la Junta de la Facultad para que tome las medidas oportunas. La primera en firmar fue la decana y nos consta que hay abierta una investigación para expulsar a los responsables», asegura una universitaria. Según explica la decana, Yolanda Valdeolivares, lo importante el miércoles fue garantizar la seguridad, pero ahora es tiempo de investigar y recabar información para «adoptar las medidas que lleven a reconocer a los responsables de los hechos y a acreditar su identidad, ya sea a título personal o de asociación». De camino al salón de actos Tomás y Valiente, situado en la segunda planta, otro estudiante advierte que la facultad «es un laberinto», al tiempo que señala una planta más abajo, el pasillo donde está la sede de Habeas Corpus, una asociación autodenominada antifascista y anticapitalista, registrada oficialmente por el decanato, a la que muchos señalan como participantes activos en el boicot. «Aunque no sepamos quién lo ha organizado, cualquiera que estuvo allí es capaz de identificar a los compañeros de su clase que han provocado esto», relata el mismo alumno. Su testimonio es clave para entender la magnitud de lo acontecido. Junto a varios amigos y compañeros trató de acceder al curso, en el que estaban matriculados. «Las ponencias comenzaron el martes y en ninguna pasó nada. Nadie cree que algo así pueda ocurrir». Los violentos accedieron a la facultad portando caretas, algunas de ellas con el nombre de José Antonio Lasa y Christian Olaskoaga -etarras asesinados por los GAL-, y se marcharon lanzado un petardo de gran tamaño en el pasillo, que provocó la caída de los protectores de las luces halógenas e impactaron sobre el cuerpo de algunas personas. «Entre medias, además de empujones, insultos y golpes y de agredir a un profesor de 70 años, en un momento dado vi un cuchillo de cocina de grandes dimensiones, de esos que la hoja del filo tiembla, y salí de allí corriendo. El arma la encontró un profesor, motivo por el cual los manifestantes lo acusaron de haberlo puesto en ese lugar como una falsa prueba», sentencia el propio afectado. La turba fue organizada por los radicales a través de las redes sociales y grupos de Whatsapp En la guarida de Habeas Corpus hay cerca de 20 personas. «Estamos de asamblea, ¿qué queréis?». El revuelo que provoca nuestra presencia es evidente, conscientes de que viven días complicados. «Nuestra asociación no ha organizado nada y tampoco sabemos si alguien de aquí a título individual ha participado», expresa uno de sus miembros. Señalados por sus propios compañeros de pupitre, dudan entre expresar su visión o permanecer callados, hecho este último que acaba imponiéndose. Aunque no sin antes asegurar en relación al cuchillo que «fueron los escoltas de Felipe González los que lo dejaron tirado en el suelo para incriminarnos». Grupos ajenos a la facultad La Federación de Estudiantes Libertaria (FEL), que tiene implantación en la Complutense, en la Carlos III y en la propia Autónoma, se ha atribuido el violento escrache con un mensaje desafiante en Twitter: «Muchas gracias por todas las muestras de solidaridad. Meterse con dos Capos del Régimen tiene consecuencias». La FEL se define como una «organización anarquista», creada en 2014 tras la «desmovilización estudiantil post-Bolonia» y para hacer frente a una universidad «cada día más elitizada». Junto a ellos, también estaba Izquierda Castellana, el «brazo político» del antifascismo y cuya rama juvenil, Yesca, está asentada en la UCM. El plan estaba claro. Y el punto de encuentro también. «La convocatoria estaba preparada para quedar en la Facultad de Psicología, reunir a toda la gente que vino de la Complutense y de allí entrar en masa para tener el mayor impacto posible», describen los inscritos en el propio curso. La turba fue convocada en redes sociales, y mediante grupos de WhatsApp, un mecanismo que utilizan cada vez más para eludir la vigilancia policial.

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Indignación. Es lo primero que se respira nada más entrar a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), escenario el miércoles, de un violento escrache contra el expresidente del Gobierno Felipe González y el periodista Juan Luis Cebrián, dentro del foro «Jornadas sociedad civil y cambio global». Mientras algunos alumnos aprovechan los últimos coletazos de buen tiempo para tomar fuera un café, otros se recluyen en el interior para acometer las tareas pertinentes. Los trabajadores de limpieza se afanan en sacar brillo a un edificio que a simple vista escapa del prototipo de una madriguera radical dentro del ámbito universitario. Tres mesas situadas en diferentes puntos del interior recogen firmas para condenar lo ocurrido. Son estudiantes de la propia facultad, que a través de los grupos de delegados, «votados por todos los compañeros de clase», se han organizado para mostrar su repulsa. No quieren que se les identifique con los violentos, ya que «la universidad es un espacio donde tiene que haber libertad de expresión y diálogo, y nadie puede ser sufrir ningún tipo de violencia», explica un integrante de una de las mesas. Llevan recogidas más de mil firmas y solo son alrededor de 3.000 los matriculados. Una cifra que contrasta con los apenas 150 vándalos que acudieron a reventar el acto. Los alumnos han redactado un manifiesto, que el decanato ha leído y aprobado, donde transmiten a la sociedad que en su facultad les permiten exponer cualquier idea, mostrar pancartas, realizar actos, movilizaciones, huelgas o manifestaciones: «Y por ese motivo no necesitamos recurrir a otros medios, como los empleados en esta ocasión, porque podemos hablar y expresarnos por otros medios respetando las normas». Manuela Carmena, que ayer participó con total tranquilidad en el mismo foro, plasmó su firma al final de su ponencia. La decana está recabando información que identifique a los autores, sean individuos o asociaciones El goteo de jóvenes dispuestos a dejar por escrito su rechazo fue constante. No tienen miedo y esperan que los hechos no queden impunes. «Vamos a llevar una declaración a la Junta de la Facultad para que tome las medidas oportunas. La primera en firmar fue la decana y nos consta que hay abierta una investigación para expulsar a los responsables», asegura una universitaria. Según explica la decana, Yolanda Valdeolivares, lo importante el miércoles fue garantizar la seguridad, pero ahora es tiempo de investigar y recabar información para «adoptar las medidas que lleven a reconocer a los responsables de los hechos y a acreditar su identidad, ya sea a título personal o de asociación». De camino al salón de actos Tomás y Valiente, situado en la segunda planta, otro estudiante advierte que la facultad «es un laberinto», al tiempo que señala una planta más abajo, el pasillo donde está la sede de Habeas Corpus, una asociación autodenominada antifascista y anticapitalista, registrada oficialmente por el decanato, a la que muchos señalan como participantes activos en el boicot. «Aunque no sepamos quién lo ha organizado, cualquiera que estuvo allí es capaz de identificar a los compañeros de su clase que han provocado esto», relata el mismo alumno. Su testimonio es clave para entender la magnitud de lo acontecido. Junto a varios amigos y compañeros trató de acceder al curso, en el que estaban matriculados. «Las ponencias comenzaron el martes y en ninguna pasó nada. Nadie cree que algo así pueda ocurrir». Los violentos accedieron a la facultad portando caretas, algunas de ellas con el nombre de José Antonio Lasa y Christian Olaskoaga -etarras asesinados por los GAL-, y se marcharon lanzado un petardo de gran tamaño en el pasillo, que provocó la caída de los protectores de las luces halógenas e impactaron sobre el cuerpo de algunas personas. «Entre medias, además de empujones, insultos y golpes y de agredir a un profesor de 70 años, en un momento dado vi un cuchillo de cocina de grandes dimensiones, de esos que la hoja del filo tiembla, y salí de allí corriendo. El arma la encontró un profesor, motivo por el cual los manifestantes lo acusaron de haberlo puesto en ese lugar como una falsa prueba», sentencia el propio afectado. La turba fue organizada por los radicales a través de las redes sociales y grupos de Whatsapp En la guarida de Habeas Corpus hay cerca de 20 personas. «Estamos de asamblea, ¿qué queréis?». 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La FEL se define como una «organización anarquista», creada en 2014 tras la «desmovilización estudiantil post-Bolonia» y para hacer frente a una universidad «cada día más elitizada». Junto a ellos, también estaba Izquierda Castellana, el «brazo político» del antifascismo y cuya rama juvenil, Yesca, está asentada en la UCM. El plan estaba claro. Y el punto de encuentro también. «La convocatoria estaba preparada para quedar en la Facultad de Psicología, reunir a toda la gente que vino de la Complutense y de allí entrar en masa para tener el mayor impacto posible», describen los inscritos en el propio curso. La turba fue convocada en redes sociales, y mediante grupos de WhatsApp, un mecanismo que utilizan cada vez más para eludir la vigilancia policial.
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