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Acabo de estar en Estonia para ver lo que están haciendo allí en digitalización del Estado, dinamización empresarial y educación en IA. Es un país pequeño, pero del que el resto de Europa tiene mucho que copiar: hay un empresario por cada diez individuos; y un unicornio (empresa de más de mil millones de dólares) por cada 136.000 personas; el Estado no es obstaculizador, es proactivo; todo está digitalizado y es fácil, aunque siguen manteniendo los servicios presenciales (¡sin colas ni retrasos!) para los que no logran adaptarse; y tienen los mejores resultados educativos de toda Europa.
Todos los días en Celeiro, una parroquia de Viveiro (Lugo), un hombre sale de su casa a comprar el pan a una panadería que está a medio kilómetro. Todos los días en Viveiro, una mujer sale de su casa en coche para dirigirse al hospital de Burela en el que trabaja. Todos los días se cruzan. Todos los días la conductora repara en el peatón, y según el lugar en el que lo encuentra, sabe si llega puntual o tarde al trabajo. Sabe, exactamente, qué hora es, porque el comprador de pan sale a las 8.15 de su casa, pasa a la misma hora por delante de las mismas casas, llega a la panadería a la misma hora, y emprende el camino de vuelta de la misma forma. Cuando la conductora ve al hombre salir de casa o caminando cerca de ella, sabe que llega pronto a trabajar; cuando la conductora lo ve cerca ya de la panadería, sabe que va muy justa y debe correr; cuando la conductora lo ve con el pan debajo del brazo, llegará irremediablemente tarde al trabajo. No ha fallado, dice, un solo día. El hombre es un reloj, pero no es un reloj cualquiera. Hay algo profundo y bello en ver a alguien saliendo de casa para ir a por el pan. Con él, emerge un trabajo nocturno que le da un sentido poderoso a la civilización: la de un grupo de gente trabajando de madrugada para elaborar, entre olores felices, un alimento universal. Mientras haya alguien haciendo pan y alguien yendo a comprarlo, hay una sociedad funcionando, hay un mundo en marcha. A la conductora le gusta que el comprador le confirme cada mañana que el planeta sigue funcionando de acuerdo al pacto tácito de comprar leche y pan. Todos los días la conductora sabe que las cosas están bien mientras este hombre salga de casa y tenga cerca una panadería. Durante algunos años yo tuve también mi propio reloj, pero era un hombre que en lugar de a comprar el pan, iba a comprar el periódico. Un día me quedé sin hora. Y nunca supe quién de los dos murió antes, si el hombre, o el quiosco.
“¿Es que nadie va a pensar en los niños?”, exclamaba la esposa del reverendo Lovejoy en un capítulo de Los Simpson que se ha convertido en uno de los memes clásicos. Pues sí, regularmente alguien decide pensar en los niños y esta vez ha sido Ursula von der Leyen. La presidenta de la Comisión Europea anunció este lunes que la UE está estudiando cómo restringir el uso de las redes sociales y servicios digitales a los jóvenes: hasta los 13 años, prohibición total, y de ahí a los 18, una apertura “gradual”. La Comisión intenta así poner orden en unos Veintisiete que, en mayor o menor medida, están barajando medidas similares. Sin embargo, advierte, no habrá decisiones concretas hasta después del verano.
El sábado 18 se cumplen 90 años de la sublevación del Ejército de Marruecos que buscaba derrocar al Gobierno del Frente Popular. El levantamiento no triunfó en todo el país, y se desencadenó así una guerra que duraría casi tres años y en la que morirían cientos de miles de españoles (en combate o ejecutados por los distintos bandos), forzando al exilio a otros tantos y empobreciendo al país durante décadas. La dictadura franquista terminó oficialmente con la aprobación de la Constitución de 1978, pero esos tres años siguen omnipresentes en la vida pública española. José Andrés Rojo y Nicolás Sesma dan sus visiones del por qué de esa vigencia.

A principios de los años ochenta, una noche de farra, un grupo de jóvenes tuvo un accidente nocturno en una carretera gallega. El coche quedó en estado de siniestro total. Y así llamaron a su banda: Siniestro Total.


Cinco vehículos policiales y dos camiones de bomberos indicaban este martes que algo grave había sucedido en la urbanización ubicada en el número 4 de la calle de Cirauqui de Madrid. En esta zona acomodada, sede de grandes empresas y poblada de fincas con piscina, no son habituales los altercados. Poco después de las diez de la mañana, una escala de los bomberos se elevaba hasta el quinto piso de bloque E y accedían a la vivienda de más de cien metros cuadrados por la ventana. Allí, en el suelo de la cocina, estaba Facundo R., de 37 años, con 13 puñaladas, algunas en la espalda, lo que descartaba el suicidio casi desde el principio. En las paredes, restos de una sustancia desconocida, que resultó ser gas pimienta. Al lado del cuerpo, un cuchillo de 20 centímetros, la posible arma homicida.
Alejandro Ibáñez, el vecino de 81 años que desde hace dos años resiste en su apartamento municipal del barrio de La Latina, ganó el lunes una batalla judicial, pero el conflicto está lejos de terminar. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha anunciado este martes que el Ayuntamiento estudia recurrir el auto por el que la Sección de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal de Instancia de Madrid rechazó autorizar su desalojo temporal. El documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS, reprocha al Consistorio haber fundamentado su petición en “la mera alusión a una nota interna” y concluye que la suspensión temporal del derecho de residencia del vecino “carece de acreditación técnica suficiente”.

En los listados del Ayuntamiento de Madrid hay 842 personas viviendo en la calle que esperan turno para entrar en uno de los recursos municipales de alojamiento. Algunos de ellos llevan esperando desde 2022. En paralelo, en una reunión celebrada el 7 de julio por la subcontrata que gestiona la asistencia a personas sin hogar, se trasladó la orden a los trabajadores de no volver a usar el término “lista de espera” para referirse a las colas que estos ciudadanos tienen que hacer durante años para tener un techo. Así ha quedado escrito en el acta de la reunión: “A partir de ahora se indicará que la persona está pendiente de acceso o de asignación de plaza de acuerdo a sus necesidades”. La mayoría de ellos no conseguirá ninguna, dicen los trabajadores que las gestionan, porque no se tiene en cuenta quién lleva más tiempo esperando, sino quién es más vulnerable.
Los pronósticos meteorológicos internacionales apuntan a un episodio extremo del fenómeno de El Niño que, sumado a la crisis mundial de fertilizantes, amenaza las economías rurales, la estabilidad social y la producción agrícola de América Latina y el Caribe, una región clave para la seguridad alimentaria mundial.
El Ministerio de Trabajo lanzó en diciembre de 2025 una amenaza sin claroscuros a Uber Eats: si seguía repartiendo comida con trabajadores autónomos en enero, activaría la vía penal contra sus dirigentes, como ya hizo con Glovo. La compañía no cambió de modelo en enero, pero sí anunció que lo haría “lo antes posible”, promesa que sirvió a Trabajo para levantar esa amenaza. Este miércoles se cumplen seis meses desde que la compañía anunció que cambiaría su esquema laboral, pero según denuncian los sindicatos y reconoce la propia empresa siguen empleando autónomos, en contra de lo que establece la ley rider y la sentencia del Supremo de 2020.