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En 2015, Andreas Lubitz bloqueó la puerta de la cabina del vuelo 9525 de Germanwings. Después inició una trayectoria descendente que provocó la muerte de 150 personas. La conmoción consecuente alcanzó a todas las áreas de transporte. También al Metro de Madrid, según cuenta uno de sus maquinistas. “A raíz de eso, del piloto que estrelló el avión, alguien dijo en broma: ‘Anda que si eso pasa en Metro...’ Y Metro se lo tomó en serio”. La compañía pública, que niega esa conexión con el accidente, viene pagando desde hace años un servicio psicológico para sus nuevos empleados. Este martes, coincidiendo con el aniversario de la catástrofe aérea, licitó un nuevo contrato, este de 390.000 euros, que atenderá progresivamente a todo el personal relacionado con la circulación de los trenes, según precisa un portavoz. Los maquinistas son profesionales sometidos a presiones extremas. Sobre ellos pesa la responsabilidad de llevar a miles de pasajeros en cada convoy. También el desgaste de trabajar bajo tierra, sin luz natural, mezclando la oscuridad de los túneles con los neones de los andenes. O el temor a vivir un atropello. Y peor: el horror de haberlo vivido.
Pese a las iniciativas de algunos obispados por la inclusión y la existencia de sentencias favorables a la igualdad en la Semana Santa, algunas hermandades mantienen su veto a las mujeres. El rechazo de los cofrades de Sagunto (Valencia) a las nazarenas es singular, pero no único. Nuestro Señor Jesucristo en Su Santo Sepulcro de Aguilar de la Frontera (Córdoba, 13.500 habitantes), cuya festividad ha sido declarada de Interés Turístico Nacional, lo establece en sus estatutos: “Es esta una Hermandad constituida por miembros masculinos”. Las únicas mujeres permitidas en la agrupación son una docena que, de acuerdo con las normas de la entidad, representan “las 12 mujeres que siguieron a Cristo en su vida y pasión”. Pero su presencia “es simplemente de carácter simbólico” y solo podrán formar parte “viudas o hijas solteras de los hermanos difuntos del Setenta y Dos”. Este 72 es el núcleo central y fundacional de la hermandad y se designó en memoria del pasaje del Evangelio de San Lucas (10:1-24) donde se relata que Cristo eligió a este número de seguidores para preparar su llegada a los pueblos.

“El sistema educativo está muy mal: ratios altas, niños con más dificultades, sueldos bajos, padres sobreprotectores… Si quieres ser maestro no es por el sueldo o las vacaciones, sino porque amas el trabajo. Si buscas dinero o fama coges otra profesión. Pero se nos tiene que cuidar porque estamos educando el futuro. Las cosas siempre han estado mal, pero ahora lo que pedimos son mejores condiciones”. No son declaraciones de uno de los miles de profesores que la semana pasada se manifestaba por las calles catalanas. Se trata de Txell, una alumna de 1º de Educación infantil de la Universidad Autónoma de Barcelona, que a pesar de la juventud y virginidad profesional tiene muy claro el futuro que le espera y las dificultades con las que se topará en pocos años.
Con la tendencia que el género cultiva en torno a libros intercambiables y con cierta planicie literaria, cuando no ausencia de cualquier estilo, vamos en esta ocasión con cuatro apuestas que están en las librerías y que nos prueban que hay mucho más allá. Y no dejan de ser novelas muy bien hechas y que les robarán horas de sueño. Casi todas han salido en las últimas semanas, porque si no seguiría hablando de Mr Fox de Joyce Carol Oates o de la última entrega del gran Ricardo Cupido a manos de Eugenio Fuentes, por ejemplo, o de El rey de las cenizas, de S. A. Cosby (en la lista larga de finalistas del Pen Faulkner, ya que hablamos de literatura). Pasen y lean.
Després de tant de temps amb la disposició antiga, el primer que crida l’atenció de la nova presentació de la col·lecció de la Fundació Joan Miró és Sobreteixim dels vuit paraigües, un gran tapís‑assemblatge que determina la sala inicial. Si girem el coll podem veure, a l’altre extrem, Mans volant cap a les constel·lacions, una gran pintura acrílica on unes empremtes de mans negres pugen pel llenç cap a les estrelles. Teresa Montaner (Tremp, 1962), cap de col·leccions de la Fundació Miró i una de les persones que més en sap del gran artista català, ha comissariat juntament amb Marta Ricart aquesta nova presentació de la col·lecció permanent, i m’explica que la gràcia és el joc entre la terra i el cel, en què l’una és reflex de l’altre perquè tot és el mateix, i la tensió entre la vida quotidiana i una aspiració còsmica. També em fixo que a les capelles per veure els tríptics ara hi ha unes cadires humils, però ja en parlarem més endavant.
Ante la dificultad de entender e interpretar los miles de datos públicos publicados en el Portal de Transparència de la Generalitat de Catalunya, un ingeniero catalán, Gerard Giménez, creó hace un mes dos buscadores digitales para facilitar el acceso de la ciudadanía: uno sobre contratación pública (Contractes.cat) y otro de subvenciones (Subvencions.cat). La iniciativa ha tenido tanto éxito que fue citada en el último pleno del Parlament, ha descubierto sin querer una fuga de datos personales que ahora la Autoritat Catalana de Dades investiga, y ya ha sido replicada por otro proyecto paralelo (Menjòmetre) que cuestiona el actual sistema de subvenciones públicas. La aparición de estos buscadores ha reabierto el debate sobre la forma de presentar los datos públicos y quién construye el relato sobre los gastos de la Generalitat y su idoneidad.
Este miércoles por la mañana la Guardia Urbana de Barcelona desalojó un asentamiento en el que malvivían 60 personas junto a las obras de la futura macroestación de La Sagrera. Entre chabolas y escombros, estos habitantes precarios de la zona que está llamada a ser el nuevo escaparate de la ciudad, han pasado muchos meses sin otra expectativa que ser desalojados para buscar otro solar donde instalarse. Muchos son jóvenes inmigrantes pendientes de regularización que trabajan en la economía informal o incluso con contrato, pero que no pueden acceder ni siquiera a un piso social. Peor suerte si cabe han corrido quienes han pasado meses viviendo debajo del puente de la C-31 en Badalona, expulsados del antiguo instituto B9 por un alcalde que se ha jactado públicamente de no hacer nada para ayudarlos. Esta semana han sido definitivamente desalojados (¡de un puente!) con la excusa de sanear la zona.
El Gobierno trata de sellar la reconciliación diplomática con Argelia cuatro años después de la ruptura ante el giro dado por el presidente Pedro Sánchez en favor de Marruecos en el contencioso del Sáhara Occidental, y dos años más tarde del deshielo que representó el retorno del embajador argelino a Madrid. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha tenido que esperar hasta este jueves para volver a ser recibido en Argel tras un fallido intento de aproximación en 2024. Su visita al país magrebí estará marcada por el suministro del gas, el control de la inmigración irregular y el proceso de diálogo sobre el Sáhara lanzado por EE UU el mes pasado en Madrid. “Argelia es un país vecino, un socio estratégico, un amigo de España, con el que compartimos fuertes intereses comunes” empezando por “el futuro y la estabilidad en el Mediterráneo”, precisó el ministro el martes tras la reunión del Consejo de Ministros.
El Partido Socialdemócrata de Dinamarca logró en las elecciones parlamentarias celebradas este martes una clara victoria con un cierto sabor a derrota. La formación liderada por la primera ministra, Mette Frederiksen, cosechó el 21,9% de los votos y fue la fuerza más respaldada por una amplia diferencia, pero su resultado fue el peor desde 1903 y perdió 12 de sus 50 escaños. Los comicios dejan un escenario político incierto, con un Parlamento profundamente fragmentado y unas negociaciones para formar Gobierno que se prevén largas y complejas. No obstante, la líder socialdemócrata se perfila como la candidata con más opciones de encabezar el próximo Ejecutivo del país escandinavo.

Como en Sudán, o casi. En su café delimitado por telas de colores y con suelo de tierra batida, Nafissa Boubaker prepara el café como en su país, con especias. Sin embargo, esta madre de 39 años está muy lejos de su tierra natal: le llevó un mes y 20.000 libras sudanesas (28,63 euros), una “fortuna” para ella, llegar hasta Kufra, la primera ciudad libia accesible desde las fronteras del sur de Egipto, Sudán y Chad.



