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Puede parecer un error, pero no lo es: tras su paso por la feria de La Magdalena de Castellón, en la agenda de Ginés Marín solo figura un nuevo contrato, el 25 de mayo en la localidad mexicana de León, lo que significa que su nombre no aparece en los carteles de la Feria de Abril ni en la de San Isidro.


Dijo una vez Woody Allen aquello de que cuando escuchaba más de media hora a Wagner le entraban ganas de invadir Polonia. Ojalá nunca acuda Donald Trump a un concierto de Hans Zimmer (Frankfurt, Alemania, 1957), porque quizá no quedaría un solo estado incólume sobre la faz de la tierra. No tiene pinta de que sus gustos (si es que los tiene) vayan por ahí. Y es una suerte para la humanidad. Tal es la intensidad, el sentido de la épica, la embargadora grandilocuencia de la música del compositor alemán, el Rey Midas de las bandas sonoras cinematográficas del siglo XXI: fue el primer concierto internacional que anunció el Roig Arena, mucho antes de estar completamente construido, incluso agotó todo el papel meses antes de su inauguración, y tras asistir a su espectáculo uno entiende perfectamente por qué. Por algo se llama The Next Level. Un año y medio de espera que valió la pena, desde luego.

Miles de personas que repartieron para Uber Eats entre 2022 y 2026 recibieron este jueves un mensaje en sus móviles. Era un SMS de la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS), que les notificaba sus nuevos periodos de alta en el régimen general a cuenta de la compañía de reparto a domicilio, pese a que durante esos periodos eran autónomos. Ese envío masivo de mensajes es resultado de la investigación a Uber Eats que Inspección inició en verano del año pasado, bajo la sospecha de que esos autónomos realmente debían ser asalariados. Inspección llega a la conclusión de que eran falsos autónomos, y por ello reclama a la empresa unos 110 millones de euros en cotizaciones impagadas tras dar de alta a unos 60.000 repartidores. Aún queda por definir la sanción administrativa por el uso de autónomos durante estos años, extremo que la Inspección aún no ha cerrado.

Damaris Mutinda es una mujer keniana que desde que era niña tenía el sueño de trabajar en el sector del ferrocarril. De adulta descubrió que una de las puertas para lograrlo era aprendiendo mandarín, ya que gran parte de las empresas del sector provenían de ese país. Tras acabar sus estudios universitarios, la keniana Faith Mworia aprovechó una beca y se fue a China para aprender el idioma. Años después, ha hecho de su pasión su oficio; tiene su propia academia en Nairobi, donde enseña a sus compatriotas los secretos de la lengua y la cultura china. A miles de kilómetros del continente, Elizabeth O., una joven ugandesa de 24 años, estudia su segundo año de máster en Pekín gracias a una beca del Gobierno chino.

El silencio no dura mucho. Al principio hay risas incómodas, miradas cruzadas y algún comentario en voz baja que intenta rebajar la tensión. En el escenario, Pamela Palenciano cuenta su historia sin adornos —violencia, control, miedo— mientras en las primeras filas algunos chicos se remueven en el asiento y otros directamente se ríen, como si así pudieran mantener la distancia.

Una vez más en EL PAÍS Escaparate hemos elaborado una selección muy cuidada con las mejores ofertas de la semana encontradas en la plataforma por excelencia del gigante del comercio electrónico en Amazon. En las categorías principales de compra y con ahorros de 400 euros al bolsillo, en algún caso. Encuentra el regalo que necesitas o el electrodoméstico que te falta al mejor precio. ¡No lo pienses más!





















En cuanto a las imperfecciones e impurezas que sufre la piel, las manchas son uno de los problemas cutáneos que más preocupan. Es cierto que son muy difíciles de quitar, pero con la ayuda de los cosméticos correctos se pueden ayudar a reducir y prevenir su aparición.




Cuando Argentina e Italia estaban a pocas horas de jugar la Finalissima de 2022, Matías Bauso sacó a su hijo y a varios de sus compañeros de la escuela en Buenos Aires para juntarlos en casa. Era una excusa para regalarse un momento familiar. Este viernes, con la cancelación del partido que iban a disputar Argentina y España, los nenes no podrán escaparse de nuevo por una ilusión similar. Miles de argentinos tampoco dejarán lo que estén haciendo para alentar a su selección y compartir, en un país tan polarizado, una unidad nacional fugaz. La confirmación de dos amistosos con rivales de menor peso de cara al Mundial no genera entusiasmo.
Al otro lado de las puertas acristaladas, la figura de Eliades Ochoa (Loma de la Avispa, Santiago de Cuba, 79 años) se distingue sobre las demás: un hombre fornido y carismático, vestido todo de negro, con botas y un gran sombrero estilo cowboy a juego, que, de pie, parece atento a cualquier mínimo movimiento. Desprende el aire de un viejo vaquero en mitad de una cantina, con la salvedad importante de que lo que debería ser un tugurio del Lejano Oeste es, en realidad, The Social Hub, uno de los hoteles y espacios más modernos del centro de Madrid, a unos pocos metros de Plaza de España. No hay jinetes ni camareros que masquen tabaco sino turistas de todas las nacionalidades y una amplia oferta de menús de desayuno y brunch. La música que se escucha de fondo no sale de una pianola sino de un hilo musical que facilita el ambiente tranquilo del lujoso local. Y, aún así, el aura de Ochoa es tan fuerte que, bajo los generosos rayos de sol de esta mañana de marzo que se cuelan por el ventanal, remite a una estampa vaquera. “Un gusto”, dice y estrecha la mano con firmeza. “Estoy aquí para cumplir con el cometido”, añade mientras coge su guitarra, que descansa dentro de su funda encima de la mesa como si fuera una escopeta que cargar al hombro.

El gran contingente de barcos de guerra y aviones que Donald Trump ordenó enviar a Oriente Próximo en las semanas previas a la guerra contra Irán apuntaba a que el presidente de Estados Unidos tenía en mente una ofensiva aérea. Los refuerzos de miles de soldados que ahora se encuentran de camino o acaban de ser movilizados preludian una nueva fase: el despliegue de tropas en suelo iraní. Mientras que el mandatario republicano presiona a Teherán para que acepte un acuerdo de inmediato, la Casa Blanca promete, en caso contrario, “desatar un infierno”.