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La vivienda está de récord en Andalucía. Según las cifras del portal inmobiliario Idealista, el precio del metro cuadrado está más alto que nunca en Málaga, Sevilla, Cádiz y Granada, donde viven casi seis millones de personas, el 70% de los andaluces. Y en Huelva ronda ya su máximo histórico, alcanzado durante la burbuja que explotó en 2008. La escasa oferta, la alta demanda, la falta de suelo, la exigua promoción pública, el incremento de los costes de construcción o el peso de los fondos de inversión en el mercado inmobiliario son algunos de los factores que los expertos creen que marcan la situación. Pero todos señalan a uno especial: el turismo, que afecta tanto que el 40% de los jóvenes considera que comprar o alquilar una casa le genera un problema que afecta a su salud, según una encuesta publicada el año pasado por la Junta de Andalucía. La comunidad es la tercera donde más suben los alquileres tras la valenciana e Islas Baleares, según los últimos datos del INE.

“Cuando un cerebro no da para más, ocurren aberraciones como estas”, resume un seguidor de la Gargopedia, un espacio de divulgación en red creado por la historiadora del arte Dolores Herrero, la mayor especialista en gárgolas y quimeras de España. Otros lectores piden dimisiones, alguno exige ver ”la cara” de quien decidió y aprobó tamaño desaguisado. Los comentarios se encadenan a la vista de una de las estampas más repetidas en la prensa gallega en las últimas semanas: un surtidor en forma de varón desnudo que hasta hace unos meses (y desde el siglo XVI) enseñaba, agachado, sus genitales mientras dejaba brotar el agua pluvial por su ano. Era el juego simbólico o burlesco de un cantero del Renacimiento, pero ahora está, según describe la gente, “empalado”, ”colonoscopizado”, “sodomizado” por una larga cañería de cobre instalada durante la millonaria restauración del parador que impulsa Turespaña (Ministerio de Industria y Turismo).

“¿Hay algún motivo para creer que está viva?”. La estadounidense Denise Thiem llevaba más de tres meses desaparecida cuando sus padres enviaron estas palabras al entonces presidente de España, Mariano Rajoy. Lo último que sabían de su hija, de 41 años, es que realizaba el Camino de Santiago en las inmediaciones de Astorga (León). Desesperados y sin avances en la búsqueda, escribieron una carta desde el otro lado del mundo aumentando la presión sobre las autoridades españolas para esclarecer los hechos. Esto se sumó a una investigación policial que ya contaba con varios implicados y cuyo recorrido podrá verse a partir de este jueves en Peregrina. Un caso dividido en dos episodios que estrena la nueva temporada de True crime de Carles Porta en Movistar Plus.

La Mesa del Congreso, el órgano de gobierno de la Cámara baja, suspendió cautelarmente el miércoles las acreditaciones de prensa de los conocidos agitadores ultras Bertrand Ndongo y Vito Quiles. La decisión está basada en la Ley de Procedimiento Común de las Administraciones Públicas, que permite imponer medidas cautelares al tiempo que se tramitan procedimientos administrativos. La suspensión deberá ser revisada por la Mesa a los 15 días y tanto Ndongo como Quiles han hecho entender que recurrirán ante el Tribunal Supremo, que es el competente para juzgar las decisiones reglamentarias de la Cámara.

Hoy se cumplen 15 años de una de las mayores movilizaciones ciudadanas a las que hemos asistido en nuestros casi 50 años de democracia. Pero su importancia no fue el número de asistentes, que también. Las manifestaciones contra la guerra de Irak en 2003 o contra la banda terrorista ETA han podido ser mucho más numerosas. En realidad, su relevancia está en que tras esa fecha, nuestro sistema político mutó. Desde entonces, hemos asistido a la primera repetición electoral —que no fue la última—, a la primera moción de censura con éxito, al primer Gobierno de coalición a nivel federal y vamos camino de la primera legislatura sin unos Presupuestos en cuatro años. Han surgido —y desaparecido— nuevas formaciones políticas.
Llevo desde ayer con una cancioncilla martilleándome el pensamiento. Y todo por culpa de un señor del que no sé casi nada: Florentino Pérez. El presidente pidió “que pregunte esa niña, que los demás sois muy feos”, y yo viajé hasta la calle en la que saltaba a la comba de pequeña y ya no he podido dejar de cantar: “Al pasar la barca, me dijo el barquero, las niñas bonitas no pagan dinero”. Ya entonces me parecía una letra inquietante, tal vez porque mi madre venía alertándome sobre el peligro de aceptar caramelos o dinero de desconocidos, más cuando el ofrecimiento es por ser “bonita”. Vamos, que yo veo ahí un pedófilo de manual. Aunque también podría tratarse de un simple paternalista. Menos mal que la afectada le responde al barquero con todas las letras diciéndole que se meta por donde le quepa su viaje gratis (“yo no soy bonita, ni lo quiero ser, yo pago dinero, como una mujer”).
La ilusión de miles de migrantes que han ido recibiendo la admisión a trámite de su solicitud de regularización pasa ahora por unos momentos de inquietud, porque no acaban de recibir el número de la Seguridad Social que posibilita la firma de un contrato formal de trabajo. Son miles los expedientes en suspenso que acumulan ya los abogados sin haber recibido más comunicaciones. Cada mañana, Katerine, Adonái o Joel tienen como primera tarea mirar el buzón. ”Y nada”, ríe al teléfono la cubana Katerine Aguilar, que espera el número que le permitirá colocarse en una pizzería de su pueblo en Barcelona, Vilanova i la Geltrú. Mientras, siguen desempeñándose en lo que pueden, la limpieza, la construcción: “Nos vamos defendiendo con lo que va apareciendo”, dice optimista.

La vista desde la finca de La Talaverona, en Las Rozas de Madrid, es amplia y llena de vegetación. Está ubicada justo al lado de la Dehesa de Navalcarbón, un parque de unas 120 hectáreas donde sobreviven senderos de tierra, encinas y pinos. En este espacio municipal se desarrolla el primer proyecto en España de prescripción verde desde la atención primaria. En los huertos urbanos y antiguas estructuras restauradas, los pacientes forman parte de un programa preventivo de salud mental donde la receta es la naturaleza.

