Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Ha muerto António Lobo Antunes. La noticia me devuelve a un tiempo pasado que parece de otro siglo. Trabajaba en el ayuntamiento de Granollers en lo que hasta la fecha había sido mi mejor empleo y un sueldo que me permitía mantenerme a mí y a mi hijo. Cubría todos los gastos de techo, alimento y educación y de vez en cuando algún capricho, pero siendo una microfamilia monoparental sin pensión de alimentos, no podía comprar el periódico. Aspiraba entonces a cosas así: a poder llegar a ser una de esas personas que los sábados y domingos por la mañana se hacían con EL PAÍS (está mal que lo diga aquí pero era mi diario de referencia entonces) y disfrutaban de la lectura sosegada. El dueño de la cafetería a la que íbamos a desayunar, que había estudiado historia y era de familia trabajadora y gran lector, me guardaba ejemplares del diario, cuando siempre había uno en cada bar y cada café. De todo lo que leía entonces me quedaron grabados unos relatos largos que publicaba Lobo Antunes. No sabía quién era, si importante o no. Yo lo conocía por sus textos, por el ritmo que tenían, una prosodia particular. No recuerdo nada en concreto. Al cerrar los ojos toco el papel, huelo el aroma del café, veo las letras impresas y todo mi cuerpo revive ese instante. Casi todo lo que he leído y me ha calado de algún modo ha dejado en mí una huella física.

Hace unos días murió António Lobo Antunes. Fue un escritor, lo es, que trataba con las palabras con tanta familiaridad y cercanía y complicidad que las hacía recorrer caminos muy extraños, asomarse al precipicio, tirar por senderos estrechos que discurren al lado del abismo; daba a ratos miedo mirar desde tan arriba a las sombras. Sus personajes eran muy próximos, hechos de la misma pasta de la que estamos hechos cada uno de nosotros, por eso imponía respeto darse cuenta de que puede pasar cualquier cosa, que por ahí dentro conviven entrelazados lo peor y lo mejor, y que luego están las circunstancias y la suerte. No hizo ninguna concesión para expresar y dar forma a lo que quería contar, así que su literatura está llena de invenciones, de desafíos. Y fue también una literatura que salió en los periódicos, como crónicas, como iluminaciones. Sorprende darse cuenta de que en los papeles donde se publican las noticias —en las pantallas, habría que decir ahora— también se cuele lo que tiene más duración, lo que sobrevive a la actualidad, las heridas incurables, la derrota. De eso trataba con frecuencia Lobo Antunes. De las cosas que se tuercen.
Las negociaciones sobre armas autónomas en la sede de Naciones Unidas en Ginebra han entrado en un punto crítico este mes de marzo. Tras años de debates bajo el paraguas de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCW), los Estados siguen sin consenso para fijar límites a la inteligencia artificial aplicada al armamento. Y el tiempo, como ha alertado la campaña Stop Killer Robots, juega en contra. La tecnología avanza a un ritmo que amenaza con dejar obsoleta la capacidad regulatoria de los gobiernos antes de que exista un marco común.
Parece que en 2026 hemos aceptado, sin debate previo, que para ser ciudadano de pleno derecho es obligatorio el uso del teléfono inteligente. Desde consultar la carta de un restaurante mediante un código QR hasta realizar gestiones bancarias o administrativas básicas, la digitalización ha pasado de ser una herramienta de ayuda a convertirse en una barrera infranqueable. No cuestiono el progreso, pero sí la falta de alternativas. Estamos condenando a la invisibilidad a una generación que no creció con pantallas y a todos aquellos que, por elección o necesidad, reivindican el trato humano. La eficiencia no debería estar reñida con la cortesía ni con la inclusión. Una sociedad que olvida lo analógico corre el riesgo de volverse tan fría como un algoritmo.
Un poco más de 1,38 millones de turistas pasaron sus vacaciones en 2024 en el municipio tinerfeño de Arona (casi 88.000 habitantes), donde se encuentran poblaciones turísticas como Playa de Las Américas, Los Cristianos o Costa del Silencio. Lejos de los paisajes marítimos de la costa y el olor a protector solar, un grupo de vecinos de la parte alta aseguran que hasta 20.000 vecinos de Arona Alta viven sin alcantarillado desde hace más de 20 años. “Estamos entre una crisis sanitaria y una crisis ecológica”, asegura Davide Cortellino, presidente de la comunidad de vecinos Sara. “No es solo nuestra calle”, explica en conversación telefónica. “Es en todo el barrio de La Camella y en otros barrios como Valle de San Lorenzo, Cabo Blanco… Cuando llueve, todo esto es la Venecia de las aguas negras”. El Ayuntamiento —gobernado por una coalición de PP, Coalición Canaria y Vox, aunque entre 2015 y 2023 fue el PSOE el partido en el poder— se escuda en que las obras de urbanización “no se han finalizado y no han sido recepcionadas".

Sentir hambre puede modular nuestro estado de ánimo. Diversas investigaciones han demostrado que el hambre puede volvernos más negativos, más irritables e, incluso, más agresivos. El impacto emocional del hambre puede tener, incluso, un efecto sobre nuestras decisiones. Así lo demostró un estudio israelí de 2011 que dio nombre al conocido como “efecto del juez hambriento”. Lo que vieron los autores del estudio es que la severidad de las sentencias dictadas por los jueces se endurecía a medida que se acercaba la hora del almuerzo, para luego volverse significativamente más indulgentes después de la pausa para la comida y el descanso. Esta relación tan estrecha llevó incluso a la invención de un término en inglés para hacer referencia a este fenómeno, hangry —una combinación de hungry (hambriento) y angry (enfadado) —, que se coló en enero de 2018 en el Diccionario de Oxford.
Marzo marca en Madrid el inicio de la primavera y el regreso de las tardes más largas. Con el cambio de estación, también vuelve la costumbre de alargar las cenas, quedar en barras concurridas o terminar la noche con un postre compartido.

La batalla judicial per les pintures murals de Sixena ha demostrat, sobretot els últims mesos, que el fort soroll que generava el litigi a Aragó es convertia en sepulcral silenci a Catalunya. En aquest oasi català hi ha una veu rebel, la de l’historiador de l’art Albert Velasco (Lleida, 49 anys), expert en patrimoni i patró del Museu de Lleida Diocesà i Comarcal fins que un dia, tot just per denunciar el presumpte mutisme amb segones intencions del govern català, va dimitir. Ara publica un llibre sota un genèric Les pintures de Sixena (Pòrtic) que probablement sigui la crònica més completa del cas. No és neutral: reconeix a Quadern que en el llibre passa “comptes” amb alguns protagonistes de la lluita de les pintures i aporta algunes novetats al cas que potser podrien haver servit per capgirar la polèmica actual i canviar la sentència que obliga a tornar-les: la Generalitat hauria pagat per mantenir les pintures, tot i que sense constància escrita. En definitiva, i malgrat el llibre, entendre Sixena continua sent un guirigall.
La necesidad de una ejecutar obras urgentes en el túnel ferroviario de Rubí (Barcelona) avecina un colapso en el tráfico de mercancías en Cataluña durante casi dos meses. La detección de severas grietas impone la necesidad de intervenir de inmediato con trabajos de apuntalamiento y refuerzo en un tramo que es una arteria básica para el desplazamiento de los trenes mercancías. Las obras constituyen un hecho de poca novedad en ese punto de las afueras de Barcelona, porque el mismo túnel ya tuvo que ser cortado durante más de una semana por otra intervención considerada imprescindible a finales de enero, pero esta vez el quebradero de cabeza sube de grado porque la duración de la remodelación cortará siete semanas el tráfico de trenes entre los puertos de Barcelona y Tarragona y la frontera con Francia. La consejera de Territorio de la Generalitat, Sílvia Paneque, ha alertado de que con las obras se va a cortocircuitar “un paso de mercancías muy importante” con alternativas muy limitadas. Para los trenes de ancho ibérico se plantea el desvío por la línea Montcada-Manresa-Lleida, aunque con algunas restricciones de carga y longitud, mientras que los trenes de ancho internacional con destino a Francia deberán utilizar la nueva terminal de mercancías de la Llagosta.