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Marruecos y Argelia están observando los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán bajo el prisma del conflicto del Sáhara Occidental. La intervención de Washington para desatascar el contencioso sobre la antigua colonia española, escenificada en la ronda de diálogo directo lanzada el mes pasado en Madrid, condiciona la respuesta de Rabat y Argel a la escalada bélica que incendia Oriente Próximo.
El impacto de la crisis bélica en Oriente Próximo ya empieza a dejar huella en la economía española, y ante este nuevo foco de incertidumbre, el Gobierno prepara un primer paquete de medidas destinado a amortiguar sus efectos. Pero, a diferencia de lo ocurrido hace cuatro años, cuando golpearon la guerra en Ucrania y la crisis inflacionaria, la respuesta pública será —al menos por ahora— mucho más limitada. Y no solo porque el impacto, de momento, no es tan fuerte como entonces, sino porque el margen de maniobra se estrecha en términos fiscales.
Al final, no fue ni el empleado de banca que querían sus padres ni el estudiante de Filosofía y Letras que quería él. Pero como ya con cuatro añitos contaba chistes en público, como se ve que el escenario lo quería y como su ama venía de una familia de txistularis y le obligó a estudiar solfeo, Javier Gurruchaga (San Sebastián, 68 años) iba a acabar ganándose la vida algo más que decentemente con la música. Con el show. En 1976 fundó junto con varios amigos la Orquesta Mondragón, un disloque creativo y transgresor a medio camino entre el rock and roll, el circo… y el manicomio. No por casualidad en Mondragón estaba el psiquiátrico de Santa Águeda, célebre en el habla popular de los guipuzcoanos: “¡Tú estás como para que te lleven a Santa Águeda!”.

La analista política Sarah Santaolalla ha recibido en las últimas semanas escolta policial tras un incidente con el agitador ultra Vito Quiles a la salida de un acto en el Senado. La tertuliana informó poco después a sus seguidores de que estaba en el hospital y subió una fotografía en la que llevaba un cabestrillo en el brazo. Acto seguido, denunció a Quiles por acoso y lesiones a raíz de que, según relató, sufriese una “agresión física” de él y sus “matones”. Tanto el PSOE, como Santaolalla, denunciaron en una comisaría de Madrid al agitador. Por su parte, él también hizo lo propio contra la comentarista acusándola de haber emitido una denuncia falsa. El incidente llegó hasta el ministerio del Interior, cuyo titular, Fernando Grande-Marlaska, expresó en los pasillos del Senado su “preocupación máxima” por Santaolalla y sostuvo que tomaría “las medidas precisas” y emplearía “toda la fuerza de la ley” para que no se repitiese un hecho similar. Tras abrir el procedimiento contra Quiles y escuchar a las partes, la jueza Sonia Agudo denegó la orden de alejamiento que solicitaba la tertuliana.
Tenía todos los ingredientes para ser un evento histórico, pero no pudo ser. Apenas unas horas antes de su esperada actuación en el Auditorio del Palau de les Arts de Valencia, Morrissey canceló el jueves el que iba a ser su primer concierto en España en diez años alegando que no había podido pegar ojo la noche anterior.


Jueves, 11.30 de la mañana. A la sombra hace frío, pero en el banco del parque en el que se sienta Karla Sofía Gascón (Alcobendas, Madrid, 53 años) en su ciudad natal da el sol. Hoy viernes viajará a Málaga, donde, como el año pasado, entregará un premio en la gala de clausura del sábado. Donde no estará será en la ceremonia de los Oscar del domingo. Ha pasado un año desde que la alcobedense fuera candidata al galardón por su labor en Emilia Pérez, de Jacques Audiard, una nominación que no logró disfrutar porque fue arrasada por un huracán mediático propulsado por unos viejos tuits volcánicos. “No la veré”, cuenta la actriz. “Duermo mucho. Yo a las diez de la noche ya estoy dormida, y tengo muchísimo trabajo”. Anuncia que se va a Italia a promocionar Scuola di seduzione, de Carlo Verdone, comedia que huele a taquillazo, y luego unos meses al extranjero, “a rodar con un ganador del Oscar”. ¿No será Las malas, la novela de Camila Sosa que adaptará Armando Bo y en cuyo reparto su nombre ya se había anunciado? “No te puedo decir cuál”.
La cazadora de cuero de Santiago Abascal está descascarillada a la altura de las cervicales, donde le palmean miles de seguidores por los pueblos de Castilla y León en la campaña electoral autonómica. Acabado el mitin, el presidente de Vox salta del pequeño escenario y centenares de personas en las plazas se arremolinan para saludarlo, hacerse fotos y pedirle autógrafos. Uno a uno, con paciencia tenaz, el líder de la ultraderecha española complace a todos con su mejor sonrisa, abrazos, besos y carantoñas a los bebés. Entre el gentío, alcanza finalmente su furgoneta, se alza sobre el estribo del vehículo y se despide: un último gesto que enloquece a la multitud como ya quisieran muchos cantantes. “¡Lo he visto, lo he visto! ¡Me ha tocado!”, se obnubilan chicos y grandes. La emoción que se respira en algunos pueblos tiene su reflejo en las encuestas, que auguran para ellos el mejor resultado de las convocatorias recientes, con una estimación de voto del 20,8%, 3,2 puntos más que en 2022, según la empresa de sondeos 40dB. Abascal ha acompañado por más de 60 pueblos al candidato regional, Carlos Pollán, ganándose las simpatías de los chavales de secundaria, los agricultores y ganaderos, pequeños comerciantes, camioneros o autónomos, a quienes cita constantemente. A unas pocas horas de que se abran las urnas, ya tiene la voz afectada. Y la cazadora de cuero, para tirarla.





El Desafío Semanal es un reto con diez preguntas sobre informaciones publicadas durante los últimos siete días en los distintos canales de EL PAÍS. Anímate a resolverlo cada viernes y déjanos tus observaciones en los comentarios o escribiendo a juegos@elpais.es. También puedes sugerirnos alguna pregunta (con sus opciones) y valoraremos publicarla.
“Te seguiría como un perro hasta el fin del mundo” es una de las frases que ha puesto el nombre de Heathcliff en boca de adolescentes y jóvenes de todo el mundo cuando, realmente, la primera vez que se mencionó a este personaje fue en 1847. De hecho, en la novela en la que concibe originariamente a este personaje, esta frase no tiene lugar, del mismo modo que Drácula nunca dijo en la obra de Bram Stoker “he cruzado océanos de tiempo para encontrarte”. Quizás, parte de las personas que acuden ansiosas al cine para ver a dos de los actores del momento —Jacob Elordi y Margot Robbie—, viviendo “la mayor historia de amor jamás contada”, no habían leído el libro de Emily Brönte. Sin embargo, a juzgar por las múltiples teorías y análisis sobre el tráiler de la película que inundaron las redes sociales antes de que se estrenase, parece que muchos jóvenes no solamente son perfectamente conscientes de la existencia de la obra original, sino que además la han leído e incluso la admiran profundamente.
La huida de sus hogares de cientos de miles de civiles libaneses lejos de ser un mero daño colateral del enfrentamiento militar de Estados Unidos e Israel con Irán supone un nuevo y trágico fracaso en el respeto al derecho internacional. También un peligroso factor de desestabilización para un país de cinco millones de habitantes, muy fragmentado política y religiosamente, que no acaba de sacudirse el estigma de la guerra.