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En el baloncesto, como en la guerra, no siempre gana el más fuerte. A veces vence quien mejor entiende el ritmo del combate. Paolo Galbiati, entrenador del Baskonia, habla del juego en esos términos: anticipación, lectura del momento, control emocional. En su mesilla conviven dos referencias que ayudan a explicar su manera de entender el deporte: Kobe Bryant y El arte de la guerra. Una mentalidad obsesiva y una filosofía estratégica. Disciplina y adaptación.
La pesadilla del tertuliano es el tiempo. Un cronómetro que no le indica, sino más bien le ordena, que tiene menos de medio minuto para resumir una idea. Un sujeto con predicado que resuma cualquier asunto. Los accidentes de trenes ayer, la dana de antesdeayer, el burka de hace un cuarto de hora. La pesadilla del tertuliano es el tiempo y el bálsamo son los lugares comunes. El aborto siempre es un asunto “complejo y con muchas aristas”, dirán aquellos que no saben muy bien de qué lado toca ponerse esta vez. Estamos hablando de un asunto muy “delicado”, dirán cuando toque hablar de agresiones sexuales. Y delicada es una blusa de seda, no una violación.

Las niñas y los niños merecen crecer libres de abusos y explotación. Pero en los lugares más peligrosos del mundo, la infancia suele ser la primera víctima.
De niña, la diseñadora Laia Canales pasaba los veranos explorando su creatividad y haciendo pulseras que luego vendía, un pasatiempo que identifica como el punto primigenio de Alaire. La firma emergente surgió de la manera más inesperada y, a pesar de su corto recorrido, ya ha conquistado a mujeres como Rosalía. “El desarrollo de Alaire ha sido muy orgánico”, explica Canales en conversación telefónica con S Moda. “Era un proyecto personal que usaba un poco para hacer experimentos y ver si luego se podían llevar puestos y de repente al publicar cosas [en Instagram], la gente me preguntaba, quería comprarlo y ahí vi que tenía un poco de viabilidad”.
Balzac escribió que la novela es la historia privada de las naciones y ¿Qué buscas, lobo? de Eva Viežnaviec puede leerse desde ese punto de vista. Viežnaviec es el seudónimo literario de la periodista Sviatlana Kurs, que vive exiliada en Polonia tras ser despedida por motivos políticos de la radio estatal de su país. La novela, galardonada con el premio Jerzy Giedroyc, es un relato fascinante y duro sobre el siglo XX en Bielorrusia. Comienza con el regreso de Ryna, que lleva ocho años en Alemania, a su aldea. Ryna, alcohólica (“como cualquier otra ocupación, el alcoholismo tiene sus secretos y requiere cierta práctica”) y que lleva una existencia deprimente y solitaria, acaba de perder su trabajo en una residencia de ancianos y vuelve porque ha fallecido su abuela, que fue quien la crio.

Su nombre es historia viva de la moda. Cindy Crawford logró acabar con algunas reglas no escritas de una industria reacia a grandes cambios y es de las pocas que ha logrado imponerse al edadismo en un sector que ignora a las mujeres cuando van cumpliendo años. Este viernes, 20 de febrero, celebra sus 60 compaginando su trabajo como modelo con su faceta de empresaria al frente de la marca cosmética Meaningful Beauty, orientada a mujeres más maduras.
La primera foto de la Tierra hecha por un ser humano desde la Luna llegó, antes que a ningún otro lugar del planeta, a Fresnedillas de la Oliva, un pueblo de la Sierra Oeste madrileña que en 1968 tenía pocos habitantes —menos de 500, la tercera parte que ahora—, pero magníficamente bien pagados, porque la NASA había instalado una antena parabólica tipo Cassegrain que era imprescindible para controlar sus misiones tripuladas. De hecho, siete meses más tarde, el 20 de julio de 1969, todas las comunicaciones con el módulo lunar Eagle de la misión Apolo 11 se recibieron a través de la estación de Fresnedillas, incluida la que contenía la celebérrima frase de Neil Armstrong: “Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”.
Al final de la nueva película de Jafar Panahi, Un simple accidente, el protagonista, Vahid, ha secuestrado a su antiguo torturador a sueldo del Gobierno y lo ha atado a un árbol. Vahid y varios amigos suyos que también sufrieron torturas a manos del prisionero permanecen fuera de cámara. Oímos a Vahid gritarle al cautivo, que tiene los ojos vendados: “¿De qué querías vengarte? ¡No éramos más que unos trabajadores pobres que reclamábamos nuestros derechos!”. El torturador, interpretado por Ebrahim Azizi, pasa, en cuestión de minutos, de negar los hechos sin mucha convicción a mostrarse arrogante y, por fin, a derrumbarse del todo. El clímax dramático es qué van a hacer Vahid y sus compañeros con este hombre que los torturó y les destrozó totalmente la vida.
Los pop-up no son ninguna novedad, pero que cocineros que no tienen restaurante propio donde expresarse se sirvan de otros locales para compartir sus propuestas (y a precios razonables) se ha convertido en uno de los fenómenos culinarios más refrescantes de Madrid. Se anuncian solo por redes sociales, algunos tienen un séquito de fans que les siguen y llenan sus mesas en horas. Otros se dan a conocer gracias a los establecimientos que los programan como chefs invitados, como si se tratara de artistas, y utilizan las cocinas ajenas para probar cómo recibe el público su cocina sin demasiado riesgo.